—Son unos exagerados —nos decía Nil de mala gana mientras lo ayudábamos a subir las escaleras.
—El asma es algo delicado —lo riño Cira tomándole el brazo con más fuerza.
Lo recibimos a las puertas del internado porque sus padres nos pidieron que no fuéramos al hospital, Nil tuvo otra recaída asmática en su recuperación después de ser encontrado, y a él no le gusta que lo vean enfermo. Por lo que tuvimos que respetar su decisión y esperar su regreso.
Tenía puestos unos pantalones holgados y una sudadera de cierre, su cabello era un completo alboroto, estaba un poco más blanco que de costumbre y sus ojos se notaban cansados.
Las clases habían terminado hace algunas pocas horas, así que tenía el resto del día para recostarse y descansar como nos lo había indicado su madre. Esa mujer era exactamente igual a su hijo, el cabello rubio, los ojos azules y lo imponentes que eran con solo mirarlos. Nil era un mini Violeta.
Todos ignoramos las quejas del rubio de camino a su habitación, ninguno estaba dispuesto a dejarlo.
Cira fue quien toco a la puerta porque Nil había perdido sus llaves. No paso mucho para que Iván Conder —o eso creo yo, porque no se distinguirlos— nos abriera la puerta y nos ayudara a acomodar al rubio en su cama.
— ¿Cómo estás? —le pregunto su compañero de cuarto.
—Vivo, y dicen que eso eso es lo que importa —respondió entre risas combinadas con toz.
Vi a Cira rodar los ojos y a Dhara cerrarlos con fuerza.
—Discúlpalo —Ander se robó la atención—, no sabe distinguir entre momentos serios y tiempo para sus comentarios sobre la muerte.
—No importa. Me alegra saber que estas bien —se dirigió solo al chico con cara de muerto viviente.
Tomo una mochila que estaba dentro de su armario, se la colgó en el hombro y se encamino a la puerta, hasta que Cira lo vio.
— ¿Te vas? —pregunto con un tono de decepción.
Todos en la habitación guardamos silencio, viendo la reacción de Iván, se había quedado con la mano en la perilla del puerta y tenía el entrecejo ligeramente fruncido, como comprendiendo lo que le habían preguntado.
Puede que la morena sonara un poco desesperada, tal vez se asustó.
—Sí pero los veré después, y ya sabes mi dirección por si me necesitas —le dio una sonrisa torcida y salió de la habitación.
¿Qué se supone que está haciendo?
Cira movía de forma muy exagerada los brazos y el torso. Puede que sea el baile de la felicidad, pero muy distorsionado.
Recobro la compostura para mover con su mano los rizos que ahora tenía por el rostro y la clavícula. Tenía una sonrisa inmensa.
— ¿Qué fue eso? —le pregunto el rubio.
— ¿Acaso eres sordo?
—No que yo sepa.
—Tu compañero Iván Conder acaba de coquetear conmigo y ninguno se dio cuenta.
—Error —aclaro Dhara—, yo sí lo vi. Fue muy sutil, pero Cira tiene razón.
En algún punto del que no me di cuenta ya todos nos habíamos puesto más cómodos, Dhara en una de las sillas, Cira en la cama de Iván, Ander en el pequeño espacio entre el cuerpo de Nil y el final de la cama y yo en la alfombra en medio de la habitación con las espalda recargada en un pequeño buro.
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Infiltrados
Science FictionWattys 2022 _____________ [Versión borrador] En el Internado Monarcas del Mañana se puede encontrar a estudiantes de todo el mundo, junto a una gran reputación y la excelencia académica. Pero no todo puede ser perfecto o normal, mi último año se tor...
