RAVEN
La alarma que programe en mi móvil hizo que me despertara de golpe, tres de la mañana en punto. Me cambie rápido, y tome la mochila junto con el pasamontañas, abandoné la habitación tratando de hacer el mínimo ruido posible, mire a ambos lados del pasillo antes de ponerme la máscara y sobre ella la capucha de mi chaqueta.
Bajé con rapidez al primer piso sin ningún contratiempo, a partir de ahí todo fue un poco más complicado, después de la fiesta que hubo para los de último año quedaron algunos que todavía vagaban por los corredores, o las parejas se escondían entre las sombras del edificio.
Mi ruta fue la de siempre y no tarde más de quince minutos en llegar al calabozo, me sigue sonando demasiado estúpido para ser el nombre clave de nuestro escondite. Pero debo admitir que es sutil para usarse en público, es fácil de inventar algo en caso de que alguien pregunte. Tampoco es que pueda exigir mucho de mis compañeros.
Cuando llegue al acceso di unos cuantos golpes antes de entrar para que supieran que iba a bajar. Mi aterrizaje en el piso no fue tan bueno como las veces pasadas, en el momento que mis pies tocaron el suelo uno de mis tobillos decidió que era buena idea doblarse y hacer que me fuera de espaldas.
Sentí unas manos alrededor de mis brazos jalándome hacía ellos con fuerza, quede pegada a su cuerpo mientras lo veía con una sonrisa llena de burla por mi caída.
—Dime, quién te salva siempre —seguía tomándome con la misma fuerza y sus ojos ya daban un brillo de maldad.
Me solté con brusquedad para tirarle mi mochila directo al pecho y poder responder.
—¿Quién toca hoy? —dije quitándome la máscara del rostro y los guantes de las manos.
Comencé a caminar hacia la esquina de la pequeña habitación —si es que se le puede llamar habitación a un hueco en el piso—. Y no fue necesario esperar una respuesta.
—Alek Harler, ¿Quién lo trajo?
—Asher —indicó sin levantar la mirada del pequeño portafolio.
—Pónganlo en la silla y átenlo bien —di la orden con fuerza para evitar lo de la última vez.
Entre los dos lo cargaron para acomodarlo en la desgastada silla de madera, su altura era casi como la de Sander y eso es mucho. Le estaban atando las piernas cuando vi algo diferente, algo que no debía estar ahí, fui por una linterna a la mesa y apunte la luz a su cuello para asegurarme antes de enloquecer.
Claro que tenía razón, había marcas en su cuello.
—¿Asher cómo lo trajiste? —le clave la mirada para asegurarme que no intentara mentirme.
Chasqueo la lengua, apretó los dientes y alzo las cejas con velocidad, no era buena señal.
—Puede que usara un método distinto.
—¿Lo estrangulaste idiota? —intervino Sander alzando la voz.
Ya éramos dos contra uno, así estaba mejor.
—En mi defensa, si en verdad lo hubiera estrangulado no estaría con vida, solo hice que se desmayara —lo dijo con la mayor tranquilidad posible.
—Sabes que no hacemos nada que deje marcas.
—Tenía puesta mi chaqueta, no hay forma que eso lo dañara.
Lo tome de una de las mangas de su playera y lo lleve a un costado de la silla, di un tirón al cabello de Alek para que recostara su cabeza y su cuello fuera más visible.
—¿Y estas qué son? —Dije mientras señalaba con mi dedo una marca de un lado de su cuello— A menos que le hayas besado el cuello, no entiendo porque están aquí.
Me dio una sonrisa falsa y resopló.
—Las mangas de la chaqueta tienen un cierre, no es muy largo pero está a la altura de la muñeca.
—Tendremos que esperar a que se le pase para poder devolverlo —sugirió Sander.
—No veo otra opción —admití y acomode de nuevo su cabeza para que no quedara tan incómodo.
Saque agua y comida de la mochila y le digo a cada uno, yo tome una pequeña libreta y me senté frente a Harler para comenzar a dibujar su rostro detalladamente. Teníamos que llevar un control de las personas analizadas, y las fotografías no eran la mejor forma, como puedo explicar que los estudiantes están atados y amordazados, además de inconscientes y en un lugar espantoso. Mientras que para un retrato no es necesario incluir más que su cara y pasando por alto la parte de estar secuestrados.
Alrededor de una hora, eso me tardaba en hacer mi parte y había quedado bastante bien, el hecho de que mi modelo fuera tan atractivo también ayuda. Facciones bien marcadas, mandíbula definida, ojos color avellana, nariz prácticamente perfecta y cabello negro azabache liso y alborotado, nada mal.
Media hora más tarde Sander dijo que ya podíamos comenzar con el comparativo. No deje que Asher fuera quien cortara el cabello, conociéndolo era capaz de retirar un pedazo notable. Por lo que yo tome las tijeras y él se puso los guantes para tomarlo. El proceso terminó y ahora solo debíamos esperar los resultados, aunque a mi parecer él no es a quien buscamos.
Esta noche es mi turno de hacer guardia, primero fue Sander, después Asher y ahora es mi turno, no me encanta la idea de quedarme sola con un tipo que no conozco en un lugar que no me favorece, pero había estado en lugares y situaciones peores, eran solo unas horas, nada que no pueda manejar. Asher y Sander se despidieron de mí y salieron de nuevo a la superficie.
Me recosté sobre un viejo colchón que habíamos encontrado y active la alarma del reloj de baterías que teníamos sobre la mesa, fije la vista en el cubo hasta que me quedé dormida.
...
Me desperté minutos antes que se accionara la alarma, me cambie de ropa, arregle mis cosas, revise a Alek para saber cómo estaba y finalmente con mucho cuidado escondí el cubo de la vista. Salí a la superficie y tras de mi cerré bien el calabozo.
...
A la madrugada del día siguiente hice exactamente lo mismo, con la única diferencia de encontrar a Asher de camino.
—Buenos días furia —saludo en cuanto me vio frente a él.
Tuve que reprimir una pequeña sonrisa al escucharlo, ese apodo lo encontró mientras veía una película infantil, y según él, en mi quedaba perfecto.
—Que buena forma de empezar el día, cierto.
No dijo nada pero alzo una ceja a modo de pregunta, me sabía a la perfección cada una de sus formas de hablar sin necesidad de usar palabras.
—Contigo —le guiñe un ojo y di un salto para caer al apestoso rincón.
Pude escuchar su risa a pesar de tenerlo a dos metros más arriba de mi cabeza. Me hice a un lado para dejar que cayera sin aplastarme.
Alardeo con una rodada incluida a su aterrizaje, diciéndome "así se hace" y devolviéndome el guiño.
Sander ya estaba aquí viendo el cubo y los resultados. Tenía una expresión distinta.
—No es el, pero les apuesto a que no imaginan quien será.
Terminamos decidiendo la alberca olímpica como destino para Alek, y a Asher le pareció gracioso dejarlo en lo más alto de las gradas. Por alguna razón le permití ponerlo ahí, a veces me pregunto si esta consiente que son personas y no juguetes que puedes botar como si nada.
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Infiltrados
Science FictionWattys 2022 _____________ [Versión borrador] En el Internado Monarcas del Mañana se puede encontrar a estudiantes de todo el mundo, junto a una gran reputación y la excelencia académica. Pero no todo puede ser perfecto o normal, mi último año se tor...
