05 || Llamada de larga distancia

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Llegué a mi habitación con una punzada bastante fuerte en mi sien. Carson me recibió con una sonrisa de oreja a oreja que nunca antes le había visto.

—Buenas noches.

Debió notar mi malestar porque su gesto cambió a uno más relajado.

—Hola.

—Jason estuvo aquí hace unas horas, de hecho pregunto por ti.

—Sobre tu hermano...

—¿Qué pasa? —me interrumpió.

—Nada en realidad, pero nunca me dio los datos de la fiesta a la que me invito.

—Es verdad, lo olvide.

Se levantó de su cama y fue hasta donde estaba su móvil conectado al cargador junto a su computadora.

—Mañana a las nueve en el primer piso, en el aula que antes era la sala de profesores.

—Gracias.

No quería ser grosero pero tampoco tenía demasiados ánimos como para entablar una conversación del sobre como había estado su día.

Ya una vez en la comodidad de mis cobertores y almohadas decidí enviar un mensaje a Nil para que hablara con Liv y la convenciera de acompañarnos, cosa que para él era algo tan sencillo como atarse las agujetas. También les dije a Cira y a Ander. A lo que ella no se dignó en responder y él me contó que había invitado a Dhara.

Me da gusto amigo.

Fue todo lo que respondí.

No tarde más de unos minutos en quedarme dormido.


Durante la clase economía llego la noticia que el entrenador de atletismo apareció frente a la oficina de mi padre. A esa hora no había nadie por los pasillos y las cámaras de seguridad es uno de los lugares que no cubre completamente.

Era muy claro que interrogarían a Hall hasta el cansancio, por lo que probablemente su humor no sea el más favorable ahora que estoy de camino a verlo. Me estoy saltando la hora del almuerzo en la cafetería, pero tal vez pueda faltar a la siguiente clase o llegar un poco tarde.

Podía escuchar su voz a pesar de no estar frente a su oficina todavía, así de serio debía ser el asunto que estaba tratando.

El rostro de Janin se transformó en cuanto me vio.

—¿En qué te metiste ahora Alek?

—Nada que yo sepa —dije frunciendo el entrecejo.

Se tomó unos segundos para girar hacía la puerta y luego regresar a mí.

—¿Con quién habla tanto? —comencé a sentarme en las sillas de espera pegadas al muro de enfrente— Ni siquiera entiendo lo que dice, pero puedo escuchar su voz.

Me miraba con una expresión burlona, mientras mi tranquilidad se reflejaba en la forma en la que estaba sentado.

—Tu madre Alek.

Sus palabras me causaron preocupación. En el sentido de protección maternal ella se llevaba el premio, le costó mucho trabajo aceptar por completo que tanto mi padre como yo viajáramos a otro país para tener una mejor vida.

La extraño a diario, aunque eso no me impide seguir con mis planes de vida. Además este es el último año en el internado, que si lo piensas bien no era tan reconfortante porque se quedaría como hasta ahora, verme dos veces al año en las vacaciones de verano y navidad.

Infiltrados Donde viven las historias. Descúbrelo ahora