27. De vuelta al camino

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—¡Tobey! ¡Tobey! —llamaba Anastasia Randall desde el interior del camarote. Golpeaba la puerta con fuerza para poder ser escuchada por el pirata al que buscaba o por algún otro. Pero todo era en vano, nadie le hacía caso.

—Tengo hambre. —dijo Mica sobándose la panza. Ambas tenían casi toda la mañana encerradas y sin comer, solo que Anastasia había perdido el apetito por completo debido al enojo y a la preocupación.

—Pediré que traigan algo para ti. —prometió mirándola dulcemente.

La rubia siguió insistiendo por un rato más, hasta que sus gritos y golpes fueron escuchados por uno de los marinos.

—¿Qué pasa? ¿Qué necesita? —dijo Murtogg desde el exterior.

—¡Mica tiene hambre! ¿Pueden traerle algo de comer?

—¡En seguida, mi señora! —dijo el pirata y este salió a toda prisa a la cocina.

Minutos después volvió junto con su mejor amigo Mullroy. Abrieron la puerta y mientras uno custodiaba la entrada, el otro dejaba en una mesa una bandeja con un tazón de caldo de patatas y una copa con agua.

—¡Gracias! —exclamó la pequeña muy contenta.

—Es todo un placer servirle. —respondió el pirata.

—No es necesario que hagas guardia —expresó molesta Anastasia mientras miraba a Mullroy —, no pienso salir a la fuerza. Necesito hablar con Tobey para que me deje salir.

—¿Y por qué Tobey tiene que ser el que te permita salir de aquí? —cuestionó el pirata cruzando los brazos sobre su pecho.

—Porque ahora él es el que está al mando ¿no es así?

Los dos amigos se miraron después de que la rubia les dijera eso. Ambos se habían quedado pensando; realmente nadie había hablado de quién sería el nuevo capitán.

—En realidad, eso aún no se decide. —respondió Murtogg después de dejar la charola sobre una mesa para que la niña pudiera tomar los alimentos.

—¿Entonces no hay capitán todavía? —cuestionó Mica.

—En teoría, no. —soltó Mullroy.

—¿Entonces ustedes pueden permitirme salir de aquí? —les preguntó Anastasia.

—Usted misma fue la que decidió entrar aquí, así que supongo que puede salir cuando quiera. —Murtogg replicó.

La rubia sonrió y el hombre que cuidaba la puerta se hizo a un lado para que ella pudiera pasar.

Anastasia Randall caminó por la cubierta y notó que a nadie le parecía extraño verla fuera del camarote. Miró a su alrededor y examinó a cada uno de los piratas, tratando de determinar quién o quiénes podían ayudarle a liberar a Jack y que este nuevamente recuperara el control de la nave.

Scrum era uno de los que casi siempre estaba junto a Jack, además él parecía una buena persona, sobre todo cuando le regaló le regaló a Mica la muñeca que había comprado en Tortuga semanas atrás.

Muy discretamente se acercó a él. No sabía cómo abordar el tema. Temía que, a la menor indiscreción, este la delatara y ahora sí la encerrarían bajo llave por mucho tiempo.

El sujeto se encontraba limpiando el piso de la cubierta con un viejo cepillo, y aunque se esforzaba mucho para que la madera quedara como nueva, la costra que la mugre y la salinidad del mar habían formado con el paso de los años no se removía por más que lo intentara.

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