6. Extraña manera de sellar promesas.

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Anna se da un largo baño y aplica nuevamente ungüento en la zona afectada, ya no se ve tan fea. Ahora sólo quedan las costras que no tardarán en caerse y dejar en su lugar una no tan bonita cicatriz. Se sienta en el sofá a ver una película cuando observa a Javier salir de su habitación y se dirige a la puerta, aparentemente piensa volver a salir.

La sala no es grande, está pintada de color blanco y en una pared hay un vinilo de un árbol, cuenta con dos sofás negros, una pequeña mesa en medio de estos, el televisor cuelga de la pared y esta ubicado frente a los sofás, un pequeño equipo de música y cuadros. La sala se conecta con la cocina en un pequeño arco y luego está un pasillo donde están las habitaciones.

-¡Oye tú!- le gritó Anna mientras movía las manos en el aire para que su hermano se quite los auriculares y la observe.

-¿Que quieres?- Pregunta él sin paciencia.

-Sólo quería saludarte hermanito. Ven acá un momento- contesta ella con gracia.

Javier toma asiento al lado de Anna con la espalda erguida visiblemente tenso y luego la ve con cara de pocos amigos.

- Está bien iré directo al grano ¿Quién era ese sujeto con el que discutías?- Dice tranquila para no parecer desesperada.

-¿Me estabas Espiando?- dice mientras entrecierra los ojos luciendo muy serio.

-¡No te estaba Espiando! simplemente venía de la escuela y te vi discutiendo con él-, contestó ella en su defensa.

-Bueno como sea. No te metas en lo que no te importa ¿vale?- Dijo Javier y salió.

-No te metas en lo que no te importa...- Imitó Anna con la voz masculina de Jav. -Tendré que utilizar mis poderes de hermana mayor y descubrir en que nuevo problema está mi hermanito... -pausa -Mejor lo hago mañana. -se dice a si misma.

Al día siguiente suena la alarma en el móvil de Anna y tratando de silenciarla lanzó el móvil al suelo para ver si dejaba de sonar pero fue en vano, por que lo único que logró cuando hizo contacto con el suelo fue que se rompiera un poco la pantalla.

Llegó a la escuela, hizo la formación para entrar en orden al salón de clases y cuando cruzó el umbral de la puerta lo primero que vio fueron los profundos ojos de su profesor espectandola detalladamente.

Lo cierto era que él no pudo pegar un ojo en toda la noche por pensar en esa jovencita, en sus hermosos ojos verdes, en su labio, aquél labio que en un impulso tocó y por un segundo disfrutó. Algo extraño le pasaba con esa mocosa ya que no le era igual que las demás. Al parecer nadie se daba cuenta de eso, salvo él.

Anna se dirigió a su asiento mientras Mariana y Cristina también se ubicaban en los primeros lugares, según ellas para descifrar mejor lo que dice en el pizarrón. Todas le sonríen estúpidamente a Mark mientras él saca unos libros y papeles de su maletín.

-Revisé los ejercicios que hicieron ayer. Todos entienden -los más desorbitados de la clase se sonríen unos a los otros hasta que Mark habla de nuevo -O bueno... La mayoría

La sonrisa de los desorbitados se desvanece y es sustituida por una mueca. Mark sonríe sin percatarse de la confusión de los alumnos -Haremos la prueba hoy. Todos están preparados así que saquen una hoja y la calculadora- al ver que todos lo observan con odio añade -Será fácil. Los ejercicios son iguales a los del libro sin embargo por esa razón será individual y no se aceptan preguntas.

-Eso no es justo profe- Dice Cristina haciendo puchero -Usted dijo que era mañana.

-¿Y?- pregunta Mark indiferente -Me extraña que te moleste ya que todos tus ejercicios estaban perfectos, bien calculados, sin ningún error. ¿Cuál es el problema? ¿No te consideras suficientemente inteligente para hacer una prueba sorpresa?

~June~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora