11. Primera ¿cita?

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Anna siente como si tuviera los párpados cosidos por lo difícil que le es abrir los ojos, su noche fue larga debido a sus negros pensamientos que hacían mella a su mente.

Con el cabello desaliñado se dirigió al baño antes de que sus hermanos entraran primero, después de ducharse se dirige a su habitación para colocarse el uniforme y luego ir a comer.
Al acercarse al comedor puede notar que Karla no está sentada, lo cual significa que se fue temprano a la universidad.

—Buenos días—, dice con la voz cansada mientras mueve la silla del comedor para sentarse y comer los exquisitos wafles que preparó Alana.

—Buenos días—. Responden todos al unísono. La mesa se encuentra un poco alegre excepto por Javier que está en sus pensamientos como de costumbre.

—Jav ¿Nos vamos juntos hoy a la escuela?— pregunta Anna sacando a Javier de la marea de angustia que lo atormenta.

Él se queda un momento en silencio sopesando la propuesta de su hermana, un minuto después percibe la mirada asesina que le dirige Anna, bufa con fastidio y responde lo que su hermana mayor quiere oír; sí.

Sus padres acaban su desayuno platicando animadamente mientras que ellos dos se lanzan miradas furtivas, Anna lleva los platos a la cocina para lavarlos y Javier se dirige sigilosamente a la puerta para zafarse de su hermana.

—Ni lo creas— interrumpe Anna la huida Javier desde la puerta de la cocina. —Me tienes que esperar.

—Muévete entonces o llegaremos tarde— contesta él resignado y se sienta en el sofá a esperar.

—Si tanto estás apresurado ven y ayúdame para terminar rápido e irnos a la escuela ya que estas ansioso por ir —responde Anna enjuagando el último plato.

Javier gruñe bajo y observa la hora en su móvil hasta que su hermana le hace señas con las manos para marcharse. —¿Por qué estas de mal humor Jav?— pregunta ella una vez que cruzaron el umbral.

—No estoy de mal humor. Sólo me siento cansado —añade él a la defensiva.

—¿Cansado de qué? ¿De los entrenamientos o de las asignaturas?— pregunta Anna mientras balancea su mochila nerviosa de un lado a otro.

—De todo Anna —baja la mirada al asfalto —Estoy cansado de todo.

Anna suspira —Se guardar secretos, puedes confiar en mí— comenta ella colocando una mano en el hombro de Javier.

—Anna odio la escuela, a los que dicen ser mis amigos, no soporto estar en casa y convivir con mamá que sólo me presiona para ser como tú— él patea frustrado una roca que estaba en el camino —Por esa razón paso la mayor parte del tiempo fuera, estoy harto de escuchar el monólogo intenso de mamá sobre parecerme más a ti. Ella no entiende que somos muy diferentes, tú eres la inteligente... Yo sólo soy la oveja negra. —ríe amargamente —Aveces quisiera ser como Karla y pasar desapercibido en cualquier lugar, hasta en casa.

Anna se estremeció al escuchar la confesión de su hermano, saber tantas cosas de él y a la vez nada. Saber que justamente ella es la razón por la cual Javier está fuera la mayor parte del tiempo, su garganta se secó y durante unos segundos no pudo articular algo, sólo podía pensar en cómo cambiar las cosas pero nada se le ocurria.

—No creo que a ella le guste pasar desapercibida —Anna sonríe socarronamente para tratar de eliminar el rastro de culpa que la embarga —Mencionaste algo de tus amigos... ¿Cuando me presentarás a tu amigo con el que siempre estás hablando?— comenta Anna refiriéndose al chico intimidante que está en el "negocio" mientras sonríe picaramente y guiña varias veces el ojo. —Es muy guapo.

~June~Donde viven las historias. Descúbrelo ahora