Una impertinente luz se filtra por la cortina blanca molestando a la persona que en la habitación se encuentra durmiendo. Acto seguido de unas voces y pasos acelerados.
Anna abre los ojos con dificultad debido a la molestia de su agudo dolor de cabeza, a simple vista se da cuenta que es una inusual habitación blanca, con baldosas blancas y a juzgar por el olor a desinfectante típico de los hospitales, sabe que está en uno.
Sigue probando sus demás sentidos hasta que nota que en la nariz tiene una mascarilla con una especie de manguera conectada a un compresor, supuso que era para el oxígeno así que no la tocó por miedo a no poder respirar.
Un doctor entró a la habitación y Anna permaneció inmóvil, no era que tuviera muchas opciones para moverse ya que se encontraba casi amarrada a la camilla. Él se acercó con pasos calculados para que la joven no sintiera que estaba invadiendo su espacio personal —¿Y Mark? —su voz salió ronca y la garganta le dolió horriblemente cuando habló. Pero ése dolor no era nada en comparación al que sentiría si le dijeran que Mark no está más.
—¿Te cuesta hablar? —preguntó el doctor anotando algo en su libreta.
Anna asintió y preguntó nuevamente con todas sus fuerzas —¿Donde está Mark? —.
El doctor le dirigió una mirada de lástima y el corazón de Anna casi se detiene de no ser porque él habló rápidamente: —Está vivo.
Anna suspiró tremendamente aliviada y la mascarilla se tiñó de blanco debido al aire que soltó. Ése "está vivo" no era muy alentador pero no importaba como estuviera, mientras su corazón siguiera latiendo.
—¿Te sientes bien? —pregunta él.
Anna niega
—Te duele la cabeza ¿cierto?
Asiente de nuevo
—¿Algo más aparte de la cabeza? —pregunta anotando absolutamente todo.
—Todo el cuerpo —responde débilmente.
—Okey no hables —sonríe ligeramente para infundirle animo debido lo que dirá a continuación —Anna tuviste una conmoción cerebral y sigues demasiado delicada. Cualquier sobresalto puede terminar mal.
Ella asiente brevemente dándole a entender que no le afecta en lo más mínimo saber eso. Él checa la máquina para ver el pulso.
—Se les informó a tus padres de lo ocurrido, estarán aquí en unos momentos pero me temo que no podrás verlos aún hasta que estés completamente estable.
Ella asiente
—Descansa —dice el doctor saliendo de la habitación y dejándola sola.
Anna permanece quieta durante varios minutos observando la ventana hasta que un escándalo se escucha en los pasillos y sabe perfectamente de quienes son las voces involucradas.
—¡Quítate y déjame pasar! ¡Es mi hija! —grita Alana claramente irritada.
—Paren ahora mismo —ordena el doctor que fue amable unos minutos atrás —Ella está delicada, cualquier cosa podría terminar mal ¡Entiendan de una vez por todas!
La pareja hace caso omiso, entran a la habitación exaltados y al ver a su hija conectada a tantos cables, comienzan a sollozar.
—Anna hija —dice Alana comenzando a llorar al ver las heridas y moratones en el rostro de su descendiente —Te amo demasiado, estuvo tan cerca.
Peter se inclina del otro lado de la cama y le da un beso y un fuerte abrazo a Anna, provocando que Alana le recuerde que se encuentra débil.
—¿Como te sientes mi niña? —pregunta su progenitora.
Ella asiente tratando de forzar una sonrisa, pero es totalmente en vano ya que debajo de la mascarilla no se nota. Luego una idea surca su mente. Inhala todo el aire posible para hablar sin detenerse.
—¿Mark como está? ¿Está bien?—pregunta dolorosamente.
La expresión de su mamá se ensombrece —No tengo la menor idea que sucedió con él hija—, luego le dirige una mirada a Peter para indicarle que busque información.
Él asiente y sale. Un minuto después llegan Karla y Javier con un bolso grande —Te trajimos ropa —dice Jav tratando de no mirar las cortadas en el rostro de su hermana.
Karla se acerca y se sienta en una silla a su lado para tomarle la mano. El gesto conmovió a la menor y sonrió levemente, estaba nerviosa sin duda alguna por lo que diría Peter cuando llegara.
Al cabo de varios minutos apareció con una sonrisa en el rostro. Anna suspiró ya que eso sólo podía significar que lo que dijo el doctor minutos atrás era cierto, estaba vivo. Y no sólo eso, la sonrisa de Peter dejaba en claro que había algo más. Quizá ya despertó o quizás estuviera mejor.
—No ha despertado aún, pero está muy bien cuidado —dice sonriendo en dirección a Anna y luego a Karla.
Ambas hacen una mueca extrañadas
—¿A que te refieres? —pregunta Karla por las dos.
—No puede ser que no lo sepas, Mark es el futuro esposo de Avril, tu amiga —dice Peter rodeando a Alana por detrás. Todos sonríen contentos por la noticia excepto las dos jóvenes.
—¿QUÉ? —pregunta Anna sintiendo el terrible dolor en la garganta descender hasta su pecho.
—Avril ha mencionado en varias ocasiones que se casará pronto con el papá de su bebé y pues ése sujeto del que oímos tanto es Mark, nuestro vecino —dice Peter sin percatarse de lo que sus palabras significaban realmente para Anna —Tu profesor cariño.
Los ojos de ella se abrieron con sorpresa y pudo sentir como sus latidos se aceleraban, una descarga de adrenalina la recorrió toda y sintió como su cuerpo se volvía pesado.
Le dirigió una mirada interrogante a Karla y como pudo habló: —¿Es cierto? —preguntó haciendo todo el esfuerzo posible.
Su hermana asintió con pena.
La máquina a la que estaban conectados todos los cables comenzó a pitar y pitar tan rápido como los latidos de su corazón. . Las lágrimas se acumularon en los ojos de Anna y su mente se negaba a la información que acaba de recibir. Ahora todo encajaba perfectamente como un rompecabezas. . . La razón por la cuál Adam le decía que Mark no era honesto, la razón por la que él no hablaba mucho de su pasado amoroso. La reciente razón por la que Karla dejó de ayudar a su amiga y entendió su asombro cuando observó el anillo de flores en su dedo. Cada pieza encajaba a la perfección. El rompecabezas estaba completo
Anna se sintió impotente ante la mirada de pena que su hermana le dirigía, ella lo sabía y no pudo decírselo. Prefirió traicionar a su hermana que a su amiga.
Todo ocurre muy rápido a su alrededor, hay gente danzando de un lado al otro, apurada, ajetreada. Muchas voces pero ella no puede distinguir una en específico.
Su cuerpo no responde a lo que sucede pero su mente se mantiene trabajando activa hasta el fin. Quiere gritar, maldecir, golpear algo pero no puede, se encuentra acostada inmóvil en una fría camilla mientras la gente grita a su alrededor y su mente le recuerda cuán miserable e ingenua es por creer en tantas patrañas.
El cuerpo humano está formado a base de agua pero de un momento a otro el suyo se convirtió en odio puro. Se requiere mucho tiempo para amar a alguien pero tan sólo basta un breve momento para poder odiar.
El doctor entró corriendo a la habitación seguido de una enfermera, la mujer saca a toda la familia a empujones de la habitación mientras que el señor se acerca a la joven casi inerte en la camilla.
Los ojos de Anna se cierran por sí solos y cuando intenta abrirlos se percata de que no puede, es como si estuvieran pegados. La máquina va controlando el sonido de los "pi" cada vez más lentos hasta reducirse poco a poco.
Lo último que Anna escucha es una voz masculina diciendo apresuradamente; —Tiene un infarto cerebral.
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~June~
Teen FictionUna estudiante común y corriente. Un profesor agotado de la rutina. Nada en común, salvo la monotonía asfixiante de sus vidas. Una mañana de Junio sus vidas cambian al darse cuenta que encontraron lo que ambos sin saber estaban buscando. Un remolino...
