No recuerda en que momento decidió correr hacia donde ellos estában, lo que sabe con certeza es que ya se encuentra ahí, de pie delante de su hermano impidiendo que reciba un disparo que acabe con su vida.
—Anni te estábamos esperando ¿No es así Javier? ¿Por qué tardaste tanto en llegar?— pregunta el chico con ironía mientras mueve el arma a la cabeza de la joven.
El corazón de Anna late tan rápido que si continúa así, saldrá disparado de su pecho.
—¿Sa-sabías que vendría?— Pregunta con un hilo de voz.
—Por supuesto, fue sencillo —explica el chico con calma —Desde el momento en que el taxi comenzó a seguir nuestra camioneta nos dimos de cuenta, te guíe hasta aquí para ver si eras lo suficientemente lista. Claro que lo fuiste, tardaste un poco en darte cuenta como funcionan nuestros guardias de seguridad pero lo hiciste y entraste por la única ventanilla abierta sin hacer ruido ni ser atrapada — finaliza el chico mientras camina al rededor de Anna mirándole descaradamente las piernas y luego subiendo.
—Una trampa. Como la ventana entreabierta —susurra Anna con sus piernas temblando notoriamente y sus manos sudorosas se mueven nerviosas, le dirige una fugaz mirada a Javier y se percata que tiene el rostro gacho pero eso no la sorprende, si no, el color de su piel tiene un matiz rojo y algunas partes como sus labios están hinchados, eso sin contar la sangre que sale de la nariz. Horrorizada trata de acercarse pero el chico malote lo impide sujetando su cintura y apartandola.
—Eres lista. . . Y muy guapa—. Comenta el joven sin bajar aún el arma que apunta la cabeza de Anna.
—¿Que tal si mueren hoy? Juntos —. Pregunta —Alana y Peter también morirían de tristeza. Sus dos hijos favoritos asesinados. . . ¿Acaso no es triste eso?
—¿Como sabes sus nombres?— inquirió Anna.
—Anni yo se todo de tu hermano. Quiénes son sus amigos, familiares, conocidos. Yo lo vigilo día y noche —contesta de nuevo con esa calma, como si disfrutara explicar las cosas que no parecen obvias. —No quiero asustarte pero también se cosas sobre ti —.
—Yo. . . Yo entraré en tu negocio si tú perdonas la vida de mi hermano a cambio—. Dice Anna sintiendo su cuerpo tan pesado que en cualquier momento podría desplomarse.
—Que linda hermana tienes. — Dice él con doble sentido dirigiéndose a Javier —Se sacrifica para salvar a su hermano de una muerte segura, o bueno, ya no tan segura.
El chico se acerca hasta quedar a unos centímetros del cuerpo rígido de Anna con su respiración posada en el cuello de la joven.
—Hueles delicioso. Me pregunto si sabrás igual—. Anna se queda anonadada y temiendo que ese hombre abuse de ella retrocede unos cuantos pasos.
—No te acerques más— ordena con la voz quebrada del miedo.
Él ríe complacido por el temor de la joven y le explica lo que debe hacer —Muy bien. Harás lo mismo que tu hermano, vender la mercancía a sus conocidos. Como eres inteligente sabrás que no toleraré la más mínima falla. Sin presión pero la vida de tu hermano está en tus manos—. Concluye su breve explicación y se dirige para soltar a Javier que se encontraba atado en la silla.
—Te daré dos semanas para que vendas esto— le arrebata la mochila a Anna e introduce en ella una variedad de pastillas y bolsitas —Quiero el dinero de esta mercancía y la de tu hermano—.
Ella corre a donde Javier y lo abraza fuerte sin hacerle daño. —Saldremos de esto— le susurra al oído.
El chico malote los acompaña a la puerta oxidada —Como ahora eres parte de este negocio te complacerá saber que no debes preocuparte por el taxista. Él ya no podrá decir que trajo a una joven muy guapa a este galpón —añade antes de que los hermanos se marchen.
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~June~
Genç KurguUna estudiante común y corriente. Un profesor agotado de la rutina. Nada en común, salvo la monotonía asfixiante de sus vidas. Una mañana de Junio sus vidas cambian al darse cuenta que encontraron lo que ambos sin saber estaban buscando. Un remolino...
