-Te digo que si va así.
-No, lo estás haciendo mal.
-Debe estar roto.
-Ya. Déjame. -Lily me quitó de en medio y lo hizo ella misma, abrochándole el cinturón a Isabella rapidísimo y cerrando la puerta. -¿Ves?
Giré los ojos y me desabroché un poco la camisa. Hoy hacía un poco de calor o tal vez estaba más nervioso de lo normal. Sentía sudor, y yo casi nunca sudo.
-Cálmate. -Lily acomodó la prenda para mi. -No estés nervioso, son tus padres. Los viste hace un par de semanas.
-Van a hablar de cosas que no deben hablar.
-Tal vez. -Giró la cabeza viéndome a los ojos, sin dejar de acariciar mi pecho. -Pero nada de eso va a afectarte. Estoy ahí.
Conducí sin soltar su mano, ella no hizo preguntas ni cuestionó mi desesperación por tocarla y tenerla cerca. Es que era claro; iban a hablar de mis hijos, de mi ex mujer, mi antigua casa llena de sirvientes, mi antigua vida. No quería hablar de eso, menos frente a Lily. Ya me había visto en mí peor momento y no quería repetirlo, no quería volver a refugiarme en un hotel tomando alcohol y con un arma en mano porque sabía que en algún momento, por mérito propio o un accidente; iba a terminar matándome.
La cena estuvo bien, mi mamá le mostró la enorme casa a Lily y la presenté como mi pareja, cosa que sorprendió más a mi propia novia que a mis padres. Mamá estaba fascinada con Isabella. Es que era inevitable, esa sonrisa de dos dientes y cachetes gordos eran una ternura, más aún siendo lo simpática que era.
Lily se veía un poco incómoda con la situación de tener un cocinero que servía los platos y los lavaba, para nosotros tres era algo normal aunque me había desacostumbrado un poco. Todo estaba bien, creí que iría bien. Hasta que no.
-¿De qué trabajas? -Preguntó a Lily.
-Trabajaba en un bar, pero ahora estoy buscando otra cosa...
-Ah, ¿te gusta la cocina? ¿O eres de finanzas?
-Soy mesera.
-Ah...
Con esas palabras la noche se volvió un poco más tirante. Por lo menos entre mi mamá y Lily. Diez toneladas de comentarios sobre mi ex esposa difunta, recalcando lo exitosa, dedicada a sus hijos y aplicada que solía ser. Eran historias innecesarias que ella no debía saber; como que usaba zapatos de diez centímetros desde la mañana hasta la noche, que tenía vestidos de diseñadores y siempre la ayudaba a organizar fiestas porque era una excelente decoradora. Le contó hasta cuando éramos novios y nos fuimos de viaje a Portugal. Si mamá tan solo supiera que la muerta también había salido de la misma vida que Lily. Ya me imaginaba sus comentarios: "¿Te dedicas a recolectar basura?"
La diferencia era que mi novia actual era independiente y no le gustaba la ayuda. No digo que algo esté bien y la otra cosa mal, porque verdaderamente tenía la posibilidad de darle todo a ella, a su hija y seguramente a sus futuros nietos. Tal vez no tomara dimensión de las cosas.
Aparte de todo eso, claramente también hablaron de Ben y Olivia, de cuánto los extrañaban y que sería de ellos ahora. No hablé en esa charla entre mis padres, me sentía culpable hasta la mierda. Iba a vomitar. Hasta incluso había dejado de comer con solo oír sus nombres. Seguramente Lily lo notó porque mientras ellos hablaban me acarició la pierna debajo de la mesa y apretó mi mano, sin hacerlo tan evidente. No tenía idea lo que ese mínimo tacto me ayudaba a estar sobre la tierra, sino mis pensamientos se irían. Aunque me estaban matando.
Por suerte fueron breves, un lamento de unos minutos y pasaron a hablar de cuánto me extrañaban mis primos. Como si hubiera algún tipo de relación entre la muerte de mis hijos y tomar cervezas con mis parientes. De todos modos sonreí, y lo consideré.
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Para morir bien. // Harry Styles
Fanfiction"Planeaba devolverle al mundo todo lo que le quité. Lo que yo mismo me había quitado."
