Despertarme con los ojos rojos del llanto era costumbre hace ya siete meses, no hubo ni una noche que fuera distinta desde ese momento horrible. La culpabilidad seguía aniquilándome a toda hora sin secar.
Un suspiro se me escapó mientras me vestía con la misma ropa que traía puesta ayer, pues no había pasado por casa y estaba negado a hacerlo pero necesitaba algo limpio. Manejé en silencio hasta allí y a la velocidad de la luz tomé un baño e intercambié mi anterior vestimenta por un traje gris, limpio. Tomé papeles con información sobre Lily que metería al maletín que se encontraba en mi auto esperándome afuera.
Ya era el horario de ir a visitar a la chica, se me había hecho muy tarde por despertarme a una hora exorbitante. Decidí pasar por un autoservicio en busca de comida que ingerí en mi auto, tranquilo, en silencio. No quería hacerlo en casa. No podía.
Una vez que terminé, conducí hasta la calle donde vivía la señorita Morris. A medida que iba acercándome todo se volvía más pobre, las calles de tierra y casas descuidadas aparecían. Antes de bajar me miré en es espejo retrovisor para verificar si mi cabello estaba bien peinado, lo acomodé un poco mientras pensaba lo que había leído noches antes. La información que encontré sobre esta chica era que sus padres estaban vivos pero no tenían relación, el padre de la bebé se llamaba David Austin pero no estaban casados, él tenía treinta años y ella veinticuatro. Trabajaba de mesera por las mañanas y el hombre era desempleado o tenía un trabajo no registrado en la ley, en negro. No vivía con ellas tampoco, pues la dirección que encontré en internet era una totalmente alejada, tampoco había registro de que pagara el importe de una cuota alimentaria para su niña. Necesitaba recordar todo eso para que cuando pregunte sepa si miente o no.
Una vez abajo, toqué el timbre y esperé unos momentos. Ella llegó para abrirme la puerta con una sonrisa que devolví también.
-Buenas tardes. Pase. -Se movió de la puerta para que pueda pasar a la pequeña cocina más ordenada de lo que la recordaba ayer.
-Cómo está hoy? -Pregunté mientras ella me indicaba que podía sentarme, lo cual hice, y ofreció un vaso de jugo.
-Bien, gracias. La bebé por fin duerme. Usted? -También se sentó frente de mi.
-Muy bien. -Esperé unos segundos para volver a hablar, sacando los papeles del maletín. -Voy a hacerle unas preguntas de rutina, para conocer mejor la situación en su casa.
-Si... está bien. -Se acomodó con las manos arriba de la mesa, entrelazándolas.
-Vive sola? -Comencé.
-Si, con mi hija.
-Está casada?
-No.
-Y el padre de la niña?
-Eso importa, señor Styles? -Supongo que le pregunten sobre ese hombre la hace ponerse a la defensiva.
-Dígame Harry... -Le pedí para que haya más confianza. -Y si, importa. Para saber si contribuye con la economía de la casa o...
-No lo hace. -Interrumpió nerviosa.
-Bien... no quería incomodarla, solo necesitaba saberlo.
-No se preocupe, está bien. -Me contestó regalándome una sonrisa forzada.
-Sus padres?
-No los veo hace... mucho tiempo. Así que no ayudan en.... la casa. -Su voz era casi inaudible, estaba apenada, no le gustaba mencionar todo eso pero necesitaba que lo haga aunque ya lo sabía.
-Entonces es solo usted, y trabaja de mesera a unas calles de aquí, puede ser?
-Si. -Confirmó.
-Podría decirme su número de banco?
-Perdón? -Cambió su cara a una de confusión.
-Su número de cuenta. -Repetí.
-Que no lo tienen ustedes ya? Digo, la gente que trabaja en el banco debería saberlo...
-Si, pero necesitaría buscarlo en el sistema y voy directo al banco a hacer el trámite ahora. Si me lo puede decir ahora... me ahorraría bastante.
-Bien... quiere anotarlo? -El rostro de no entender lo que sucedía seguía allí.
-Si. -Saqué un bolígrafo y mi agenda del maletín y esperé a que dictara los números.
-Veinticinco... -Comenzó mientras yo movía la pluma al compás de sus palabras. -Trescientos, noventa y uno, ochenta... -Esperaba unos segundos dándome tiempo a escribir. -Sesenta y nueve, cuarenta.
-Bien. -Cerré el cuaderno una vez copiado el número. -Anularé su deuda por unos meses, como dije ayer. Y le dejaré mi teléfono por si tiene alguna duda sobre el banco. -Extendí una de mis falsas tarjetas donde decía mi nombre, cargo en el banco y teléfono, hasta ella y la tomó.
-Muchas gracias, nuevamente. -Se levantó extendiéndome la mano.
-Un placer. -Noté que tras de ella se encontraba la silla de la niña y estaba más rota que ayer, le faltaba una de las patas. -Debería repararla. -Señalé.
Ella se dió vuelta para ver a lo que me refería y cuando lo notó, dijo; -Lo sé. -Por alguna razón se había avergonzado y no quería mirarme a la cara.
-Buenas tardes, señorita Morris.
Subí al auto y manejé hasta mi próximo destino.
De repente un recuerdo de luces blancas penetrando mis ojos vino a mi y me asustó, un jadeo salió repentinamente y mi labio temblaba del miedo. Respiré profundo para olvidar esas imágenes, no podía alterarme ahora.
Bajé del auto y caminé dentro del enorme lugar.
-Buen día. -Hablé con la mujer de piel oscura y cuerpo robusto en la ventanilla del Banco Morgan Chase.
-Buen día, que se le ofrece? -Me miraba con una sonrisa.
-Quiero transferir deudas de una cuenta de un tercero a la mía. -Apenas dije esto la mujer abrió los ojos sorprendida.
-Eso no se ve todos los días. -Reía mientras cliqueaba en su teclado. Pues era obvio, quién querría pagar deudas ajenas? -Trabaja aquí? -Curioseó.
-No, no trabajo aquí.
-Creí que si por su atuendo. -Hizo una pausa buscando algo en el monitor. - Necesito el número de ambas cuentas.
Saqué mi agenda de mi maletín y comencé a decir el número de cuenta de Lily, para luego seguir con el mío.
-Quiere transferir la deuda de cincuenta mil dólares de Lily Morris a su cuenta, Harry Styles? -Me miró con la cejas levantadas esperando que le diga que todo era un mal entendido y me arrepentía completamente al escuchar tal cifra, pero no.
-Si. -Confirmé.
-Seguro?
-Si. -Volví a insistir.
-Bien... -Comenzó a tocar rápidamente su teclado mientras preguntaba; -Es su novia? -Sonrío pícara sin mirarme, suponiendo que esa era la causa.
-No, no lo es. -El rostro le cambió al oír que no y sacudió la cabeza para quitar lo que sea que estuviera pensando.
-Necesito que firme todos estos papeles... -Dijo dándome una pila de seis hojas. -... y su teléfono y número de identidad.
Y apenas los pasó por debajo de la ventanilla, comencé a firmar cada uno de ellos.
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Para morir bien. // Harry Styles
Fanfiction"Planeaba devolverle al mundo todo lo que le quité. Lo que yo mismo me había quitado."
