-Y cuéntame de ti.
-No hay mucho que contar, la verdad. -Contesté, no tenía idea.
-Pareces alguien muy interesante, hace mucho trabajas en el banco?
-Si... hace años.
-Y sueles ayudar a la gente con estos temas seguido? -Me sonreía mirándome atentamente.
-Me gusta ayudar a la gente. -Sus ojos se iluminaron al compás de mis palabras, supongo que escuchar eso la emocionó.
-Eres un buen hombre. Tienes hijos? Serias un muy buen ejemplo.
Un largo suspiro salió de mi al oír esto, se volvió todo más pesado. -Solía tenerlos. -Al instante que dije esto; me arrepentí completamente. No quería contarle a alguien que apenas conocía mi máximo dolor pero por alguna razón se me escapó. Ella inclinó la cabeza a un costado, haciéndome entender que quería saber más sobre el tema. -Tenía dos. Ellos eran muy buenos realmente, tenían uno y tres años. Se llamaban Olivia y Ben.
Lily se quedó mirándome con cara de pena porque aunque no sabía lo sucedido con ellos pudo notar que mis ojos se habían vuelto rojos y cristalizados.
-Lo siento. -Me retracté de todo lo que dije, frenado mis ojos para quitar cualquier gota que pudiera escaparse.
-Está bien. -Tomó mi mano libre que se encontraba arriba de la mesa, acariciándola con su dedo pulgar en modo de tranquilizarme. Su sonrisa sin mostrar los dientes, en una curvada línea quería transmitirme seguridad y por alguna extraña razón, lo hacía.
Recordar a mis hijos era una rutina que dolía en lo más profundo de mi corazón todos los días y vivía llorando por alguna absurda esperanza de qué tal vez todo había sido un mal entendido y volvieran, pero eso jamás pasaría. Nunca había dicho tan abiertamente esto, tampoco tenía a nadie a quién decírselo. Y la mano de Lily sobre la mía se sintió de tal manera que tenía ganas de abrazarla y llorar toda la noche, pero me contuve. Me había convencido hace meses que el compadecimiento de las personas no era para mi, aunque a veces me hubiera gustado tener un hombro donde llorar.
Me di cuenta que me había perdido en su dulce mirada durante unos varios segundos, ella no planeaba soltarme la mano y me encantaba, me encantaba sentir que alguien podía escucharme.
Lamentablemente el llanto de Isabella nos sacó de nuestro trance, y pidiendo disculpas, Lily se levantó y salió por el pasillo, para unos minutos después volver con la niña en brazos. Una tonta sonrisa se me escapó al verla.
-Alguien se despertó. -Dijo Lily cuando volvió a la cocina. -Creo que tiene hambre.
Me levanté despacio para no lastimarme la zona en la que habían metido la aguja esta mañana y me atreví a levantar los platos de la mesa ya que habíamos terminado de comer.
-Oh, no! -Me frenó ella poniendo su mano libre en mi brazo. -Yo lo haré.
-No, por favor. Tu debes darle de comer a la niña.
-Solo me tomará un momento y... -Hablaba mientras con el brazo que no sostenía a Isabella, preparaba la leche en un biberón.
-Esta bien, yo lo haré. -La interrumpí acariciando su espalda, acto que rápidamente reprimí. No quería invadir su espacio. Ignorando su sorpresa por mi cariñoso movimiento, seguí recogiendo la mesa.
-Gracias. -Agradeció sentándose nuevamente en la silla con la bebé y comenzó a darle el biberón.
Me quedé hipnotizado viendo esa maravillosa escena. Lily se balanceaba hacia los lados, hamacándola, tarareando una canción de cuna para su hija que la miraba a los ojos cariñosamente mientras tomaba la leche que su madre le brindaba.
Desvío la mirada hacia mi y me sonrió al darse cuenta que las estaba mirando fijamente.
-Puedo...? -No sabía si seguir con la frase pero ella me entendió al instante. Necesitaba experimentar el sentimiento nuevamente.
-Seguro. -Pasó la niña suavemente a mis brazos para que pueda alimentarla.
Una punzada se posó en mi pecho al mezclar sus ojos celestes con los verdes de mi hija, recordándola, y las ganas de llorar comenzaron de nuevo. No podía dejar de verla, me hacía recordar tanto a mi bebé. Para ser sincero ya me costaba ver niños en la calle felices con sus padres, la culpabilidad y tristeza me daban bofetadas todos los días.
Me quedé con la niña en brazos luego de que terminara de comer y lentamente cerraba sus ojos, no podia dejarla de ver ni un segundo. Me recordaba tanto a Olivia...
-Seguro eras un gran padre. -Mi corazón se estrujó completamente y un sollozo salió de mi. No fui un buen padre, yo había arruinado todo. -Oh no. -Me quito a la niña en brazos para dejarla en su cuna cerca de nosotros y me abrazó.
Ese abrazo me provocó más llanto. Se sentía tan acogedor por fin tener a alguien que me escuche y contenga.
Lily me apretaba fuerte contra su cuerpo acariciando mi espalda como consuelo, era magnífico. Pero tenía que parar, mi plan se destruiría.
Me alejé de ella para que sepa que ya estaba bien.
-Perdón. Lo siento por esto, creo que debería irme. -Empecé a agarrar mis cosas lo más rápido posible, necesitaba salir de ahí antes que me agarré un ataque. La chica no dijo nada, solo me acompañó hasta la puerta.
-Gracias por la cena.
-Cuando quieras.... -Hizo una pausa. -Y si algún día necesitas hablar, sabes que aquí estoy.
-Gracias. -Fue lo último que dije para después subirme al auto y salir de ese lugar.
El motel hoy se veía más chico de lo normal, todo se veía más pequeño de lo normal. Me sentía pesado y las puntadas comenzaban de nuevo en mi cadera por lo que decidí tomar otra pastilla y recostarme. Necesitaba descansar.
Estaba enojado conmigo mismo por ser tan débil y haber contado tal cosa a esa chica, no era parte de mi plan, encariñarse no era parte del plan. Pero recordar su abrazo reconfortante que nunca sentí, me hacía querer volver corriendo a su casa.
——
Hola! Espero les guste este cap!
Estuve viendo las ultimas actualizaciones y hacía como UN AÑO no actualizaba así que si seguís acá después de ese año sin capítulos; te adoro jajaj
Gracias por votar, comentar y leer 💗
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Para morir bien. // Harry Styles
Fanfiction"Planeaba devolverle al mundo todo lo que le quité. Lo que yo mismo me había quitado."
