Capitulo 9

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-Solo quiero darle una mejor vida a tu hija y a ti. -Dije sincero cuando nos encontrábamos sentados en la cocina. Isabella estaba durmiendo en la habitación de al lado.

-Por qué? Que quieres a cambio?

-Nada! No quiero nada... -Mi ceño se frunció al oír lo que había dicho, anulando mis palabras. -Solo quiero ayudarte realmente.

-Pero, por qué? Por qué nosotras? -Seguía preguntando.

-Porque sé que tienes un gran corazón y solo pasas por un mal momento.

-No me conoces.

-Si, lo hago. -Se paró instantáneamente, asustada de mis palabras. Sonaba extraño, lo sé. Pero tampoco planeaba decirle que la conozco por investigar sobre ella en internet. -Sé que suena raro, pero no lo es. -Quise calmarla.

-En que trabajas? -De millones de cosas que podría preguntarme en este momento, esa era la que menos me esperaba.

-Tengo... campos. -No sé por qué seguía diciendo la verdad, esto no era parte del plan, en lo absoluto.

-Tienes campos y estás en los barrios bajos acosando a mujeres pobres? Intentando pagar sus deudas?...es un fetiche de ricos o algo así? -Cruzó sus brazos esperando mi respuesta.

-No... no Lily. -Pasé una mano por mis ojos, masajeándolos y pensando cómo salir de esta situación. -Solo quería ayudar a alguien y... -Hacia pausas para seguir pensando que decir. -... creí que... -Suspiré y levanté los brazos, rendido. -No sé que más decirte, realmente es solo eso. -Las ideas no entraban en mi cabeza, no tenía idea como superar esta situación, no había tomado nota para un caso así.

-Sabias que puedes ir preso por hacerte pasar por alguien que no eres, verdad? Te llamas Harry verdaderamente?

-Si, lo sé. Solo mentí en que trabajaba en el banco como una forma de acercarme a ti y estuvo mal. Realmente lo siento. -Me paré acercándome a ella, pero retrocedía cada paso que yo avanzaba.

-Que hiciste para que te sientas tan mal de querer ayudarme? -Quedé helado, me describió y ni siquiera lo sabía.

-No lo se... -Contesté negando con la cabeza pero realmente si lo sabía. Y lo sabía muy bien.

-Lo que me dijiste la otra noche sobre...?

-Si. Es real. -Le respondí rápidamente antes de que mencione a mis hijos, no quería oírlo. -Me gustaría invitarte a cenar.

Me vió parada a unos metros de mi, supongo que pensando. Entiendo que no es algo normal que un desconocido venga a ti diciendo que es algo y terminé siendo otra cosa totalmente distinta.

-Preferiría que no. -Soltó un poco tímida, supuse que le daría miedo mi contestación o reacción. Pero era imposible que se me cruzara por la cabeza hacerle daño.

-Entiendo... -Me paré y extendí la mano hacia ella, formalmente, no quería hacerla sentir presionada o acosada por lo que no opte darle un beso en la mejilla. Ella la tomó con un poco de desconfianza y sin decir nada abrió la puerta para que yo pueda salir. Asentí en forma de saludo, sin respuesta alguna, solo se dedicó a ver cada uno de mis pasos con el rostro extremadamente serio.

   Al salir, sentí como ponía el seguro de la puerta, haciéndome sentir más culpable aún. Creía que Lily ahora me tenía miedo y no sabía de qué forma salir de eso. Era parte de mi plan, hasta tal vez la parte principal.

   No me di cuenta que me había quedado pensando parado en la puerta de su casa hasta que una aguda voz me hablo.

-Es tuyo? -Oí y dirigí mi vista hasta el dueño de ella, se trataba del niño que siempre me veía irme y llegar. El se refería al auto y era entendible, no se veían ese tipo de auto por estas calles y hasta andar con él era un poco peligroso a causa de los robos.

-Si, te gusta? -Sonreí acercándome más al niño.

-Es asombroso. -Lo miraba de lejos con ojos llenos de emoción por lo que estaba viendo, su reflejo resaltaba en la pintura del negro auto brilloso.

-Tal vez algún día te lleve a dar una vuelta si sigo viniendo por aquí. -Le guiñé un ojo subiendo al carro y el pequeño abrió su boca con entusiasmo para luego convertirla en una enorme sonrisa.

   Lo saludé con la mano y él hizo lo mismo, aceleré dejándolo atrás yendo por la carretera principal. Los pensamientos de qué hacer con Lily volvieron a mi, no tenía idea, nada era buena idea.

   Una punzada en mi cintura me hizo enderezar mi espalda por el dolor y bajar un poco la velocidad. Donar parte de mi médula había sido lo más doloroso que nunca antes había experimentado, un dolor agudo e insoportable que me hacía sentir extremadamente mal. Por suerte, ya había pasado tiempo y no molestaba, pero a veces me provocaba pinchazos molestos en momentos menos apropiados. De todos modos lo merecía.

   Llegué a casa y el vacío al abrir la puerta me golpeó horriblemente otra vez. Se sentía todo tan pequeño y lejano, tan vacía. Quería que este plan acabe de una vez y, por fin luego de mucho tiempo, irme como lo tendría que haber hecho.

Para morir bien. // Harry StylesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora