A las cinco de la tarde ya me encontraba en el médico privado, chequeando que mis órganos funcionen correctamente. Lo más importante, el corazón, estaba en excelente estado.
El hombre que me atendió me comentó que en los estudios que me hice, que me salieron un ojo de la cara para hacerlo todo en un mismo día y chequeados, estaban bien. El estómago estaba un poco dañado, pero inofensivo, que tal vez necesitaba relajarme un poco. Podría ser por estrés, nervios, ansiedad.
Yo no tenía nada de eso, absolutamente.
Quede satisfecho con lo que había escuchado, no lo pregunte directamente, pero me había dicho que podría donar todos mis órganos si lo deseara y eso era exactamente lo que quería. Quería reparar todo el mal que hice.
Tenía al menos cuatro llamadas perdidas de Lily, que me negaba a atender. Me negaba a escuchar su dulce voz y que me vuelva a decir que realmente le gustaba. Sentí mariposas en el estomago al recordarlo y quise llorar.
Antes de poner el auto en marcha, me di cuenta que podía ser una emergencia, cuatro llamadas era mucho.
No aguante. La llame, la idea de que me necesite y yo no este me cegaba.
-Hola, finalmente. Estás bien? -No pude evitar sonreír al oírla, me abofeteé internamente.
-Estoy bien. Tuve que resolver varios asuntos.
-Oh, esta bien. Solo estaba un poco preocupa. Estás en casa?
-Estoy... si estoy en casa. -Dije mirando el auto vacío.
-Quería preguntarte si te gustaría venir, pero no quiero molestar. Me gustaría verte para asegurar que estás bien.
-Nunca molestas. -Sonreí y oí su risa tras el teléfono. -Puedes venir a la mía.
Mierda. No. Qué? Eso no estaba bien, esa casa era mi infierno. Y aunque dentro de poco tiempo sería totalmente suya no quería llevarla conmigo ahí.
-Seguro? -Preguntó. No lo estaba.
-Si no puedes...
-No. Esta bien. -Sonaba animada. -Solo pásame la dirección y en un rato estaremos por allí.
-Te espero. -Corte la llamada con una sonrisa en la cara. Que imbecil.
Al llegar deje mis pertenencias sobre la enorme mesada. Mi casa era excesivamente grande, recuerdo a mi ex esposa encantarle esa idea, espacios grandes con tonos amarillentos.
La cocina estaba equipada con absolutamente todo, hasta lo innecesario. No usaba nada, la heladera estaba prácticamente vacía ya que no comía aquí hace meses, y si lo hacía, pedía comida. Estaba negado a estar aquí, sin embargo, invite a Lily y su hija. No podía ser tan idiota.
Ordené un poco las botellas de alcohol y vasos expandidos por doquier, las camisas las lleve al vestidor y ordené la habitación por si quería acostar a Isabella en ella. Porque claramente no estaba en los planes dejar que entre a la habitación de Olivia, no habría esa puerta hacia mucho tiempo, tampoco la de Ben. Y aunque allí estaba todo lo que esa niña necesitara, no podía dárselo o prestárselo. Simplemente no.
Un mensaje llegó a mi teléfono, lo desbloquee pensando que era Lily. No era.
Había olvidado completamente que hoy era el día que este hombre traería mi pedido.
Bajé lo más rápido que pude las largas escaleras hasta el estacionamiento de mi casa. Antiguamente, un hombre trabajaba allí para recibir a las personas.
Camine hasta él, estaba encapuchado y nervioso viendo hacia ambos lados. Toco su nariz violentamente llevándola de lado a lado y aspirando aire. Al acercarme más, me di cuenta que temblaba, era mucho más bajo que yo y no me extrañaría que estuviera fuera de la edad legal para hacer esto. Aunque no existía una edad legal para vender armas.
-Tienes el dinero? -Pregunto nervioso, probablemente esté extremadamente drogado. Comprar cosas en la web oscura nunca es buena opción, sin embargo, era totalmente necesario.
-Cuatro mil quinientos. -Dije dándole la bolsa de cartón doblada. El chico encapuchado la agarró y contó rápidamente, viendo hacia los costados.
Asintió y me otorgó otra bolsa.
-Esta cargada con tres balas como pediste.
Me dio un rápido vistazo al rostro, que todavía no lo había hecho y salió casi corriendo. Estaba mas que seguro que era un niño y que estaba drogado. El nerviosismo en él me lo hacía saber, porque no era una forma normal de estar nervioso, aunque estuviera haciendo cosas ilegales.
Subí las largas escaleras hasta la entrada de mi casa, pasando por la entrada con un camino, alrededor estaba lleno de flores, que no entendía cómo no morían, si nunca las cuidaba adecuadamente.
Abrí la bolsa para sacar el arma, y un escalofrío invadió mi columna. Ver un arma cargada frente a tus ojos era fuerte y más si era la que volaría tus sesos en un par de días.
Había leído, había buscado y aprendido exactamente cómo suicidarse sin dolor. Hasta podría decirse que era un experto. Estaba todo listo, todo perfectamente ordenado para morir y que buena gente se quede con mis cosas, para volver a ver a Olivia y Ben, pedirle disculpas. Para volver a ser padre.
La miré fijamente, posicionando mi mano como para disparar, se sentía extraña, era fría y pesada. La lleve lentamente hasta mi cabeza, dudando un poco. Cómo se sentiría? Realmente sería como busqué en internet?
Cerré los ojos con fuerza imaginando ese momento. Cuánto tardaría la transición para volver a encontrarme con ellos, esperaría lo que necesite. Lo haría. Por Ben, por Olivia.
El timbre me sacó de ese espantoso trance. Metiendo el arma en la bolsa otra vez y dejándola dentro de un cajón en el recibidor, nadie tocaba ese cajón. Ni siquiera sabía por qué estaba allí esa mesa, estaba completamente vacía y un jarrón era lo único que la acompañaba.
Mire por la cámara antes de abrir. Era Lily e Isabella en sus brazos. Baje lo más rápido que pude para hacerlas entrar. Hacía un poco de frío.
Apenas me vio, me regalo una enorme y hermosa sonrisa, esas que me hacían arrepentir de todo lo que había planeado.
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Para morir bien. // Harry Styles
Fanfiction"Planeaba devolverle al mundo todo lo que le quité. Lo que yo mismo me había quitado."
