-Es un total honor, Sara. -Sonreí a la mujer que me paseaba por toda su casa, caminando a paso de tortuga sostenida de mi brazo. Carlos nos perseguía con una enorme sonrisa.
-Y esa es mi nieta más grande, Rachell. -Siguió señalándome a sus familiares. -Está soltera, eh. -Susurró.
-Estoy en pareja.
-¡No me digas! ¿Oíste eso, Carlos? Nuestro médico preferido está con alguien. ¿Tienes una foto?
-Oh, no tengo una. Pero ya la verán.
-¿Como no tienes una foto con tu amada? Con Carlos nos sacamos muchas fotos.
-Claro. -Alentó el viejo.
Solo sonreí y seguimos caminando. Los ancianos no tenían una casa muy grande, sin embargo había una familia de treinta personas ahí adentro y nos daba lugar a caminar para nombrar a uno por uno.
Sara salió del hospital hacía una semana, sana y salva, con el corazón que le compré. Las complicaciones fueron nulas y a los dos días ella ya quería levantarse para ir a casa y reencontrarse con su numerosa familia a comer estofado por la tarde. Donde me había invitado, fui para darle un cierre.
-Ese es mi otro nieto, Travis. Tiene veintiocho años y estudia para ser médico, como tú. Le he contado sobre ti y ha quedado fascinado. Tal vez puedas darle un par de tips para sus estudios.
-Por supuesto. -Debía salir de ahí antes que eso sea necesario.
-¡Travis! -Lo llamó, haciendo que el tipo se dé vuelta a vernos.
Maldije internamente.
-Ven, ven. Él es Harry, es el médico que te comenté que fue muy amable conmigo, tuvo mucha fe. -Sonreí estrechándole la mano que extendió. -Travis solo tiene un año más para finalizar, esta haciendo unas residencias y tiene una novia muy bonita que lo acompaña siempre.
-Suena a una buena vida.
-Lo es, lo es. -Afirmó victorioso.
-Que lastima que Lily no pudo venir hoy. Ella es un amor de persona, y muy bonita y trabajadora.
-Si... ella siempre está trabajando o con Isabrlla...
-¿Disculpa? ¿Cuál es su nombre?
-Isabella, realmente. Le gusta decirle Isa.
-¡Ah! La vi una vez, es una bebe hermosa. No puedo creer que soy bisabuela.
Estaba confundido. Por no decir volviéndome loco. No existía la posibilidad de que sea una casualidad.
-¿Es tu hija? -Indagué.
-Hijastra.
-Oh, están casados...
-No, no. Pero hace muchos años que estamos juntos.
-¿Tienes...? -Mi pedido de una fotografía fue detenido por una mujer que lo llamaba animadamente al chico, él pidió disculpa y se fue.
No pude dejar de verlo toda la tarde, cómo se movía, cómo sonreía, cómo hablaba. Una casualidad tan grande no existe. ¿Cuantas Isabellas con madre Lily hay en este estado? Dudaba.
Estaba incómodo, aturdido y había perdido el hilo de las charlas que estaba teniendo, me dediqué a sonreír y asentir sin dejar de verlo.
¿Lily salía con otro?
¿Años juntos?
¿Sara la conocía?
No podía perder más tiempo. Apenas lo vi salir al patio trasero, solo, lo seguí. Estaba ahí; mirando el limonero enorme en el jardín.
-¿Quieres? -Me ofreció un cigarro desde la caja. Tardé más de lo que debería en asentir con la cara arrugada por el enojo interno, los malos pensamientos. Estiré los dedos sacando uno y lo prendí con el encendedor que también me prestó.
El humo me quemó la garganta, una sensación rasposa y cosquillosa que te hace toser. La reprimí como si me hiciera débil toser frente a él.
Hacía años que no tocaba un cigarrillo, cuando era joven fumaba mucho, con el tiempo fui dejándolo dándome cuenta que no era tan entretenido ni gustoso, tampoco me había vuelto adicto. Así que lo dejé por completo en algún punto de mi vida, probablemente cuando llegaron mis hijos.
-Así que eres médico.
-Si. -Afirmé. Tenía bronca, los dientes me dolían de apretar la mandíbula. Pensaba en la posibilidad de que este hombre esté con la misma Lily con la que yo estaba. Pero debía parecer sereno para no comenzar a matar. -Adentro me estabas contando... que tenías una hija...
-Oh. Si, no es mi hija del todo.
-¿Cómo es eso?
-Ah, verás. La conocí luego de que la tuvo. Pero soy casi como su padre, eh. Creo que debe pensar que soy su verdadero padre. -Rió.
-¿Tienes planeado casarte?
-Claro. Cuando termine mis estudios pienso hacerlo. ¿Qué hay de ti?
-Es curioso. -Di una corta pitada. -Creo que conozco a tu novia.
-No lo creo. -Rió apagando el cigarro el la pared, dejando un espantoso círculo negro. A su abuela no le debía gustar eso. -Ella vive en un barrio al que no parece que tu irías.
-Si, si. Lily, la del bar Rubsont. -Sentí que giró su cabeza rápidamente. Mierda. Era la misma. -Voy a comer ahí algunas veces. ¿Así que es tu novia?
-Si, si... -Sacó su celular y orgulloso me mostró esa maldita foto. De fondo de pantalla, él y mí Lily sonriendo, ella con la cara pegada a Isa y cerca del tipo, como si tuvieran mucha confianza. Como si fueran una familia.
Asentí, tirando el cigarrillo al cenicero que él no usó. Le di dos palmadas en la espalda, con más fuerza de lo normal y entré a la casa.
Usé la excusa de que tenía una emergencia, Sara se lamentó al igual que Carlos dándome mil soluciones a mi problema. Después de unos minutos logré salir, entrando a mi carro.
Me miré al espejo retrovisor. Viendo lo idiota que era, lo enamorado que estaba. Viendo que ahora mismo debería estar muerto, enterrado junto a mis hijos y no aquí lamentándome por una estupida mujer que ni siquiera conocía lo suficiente. Golpeé el volante para quitarme la bronca. No funcionó, incluso se incrementó más.
Busqué entre mis bolsillos el celular, marcado a Lily de inmediato. Necesitaba una explicación ahora mismo. ¿Quién mierda era Travis?
Necesitaba calmarme, pensar. Preferí manejar hasta casa. Estaba bastante distraído con la situación, casi había olvidado el nuevo camino. Terminé en el cementerio, frente a la tumba de mis bebes. Llorando, llorando como un desquiciado enfermo y adolorido, sin pudor, sin miedo. Viendo sus nombres junto a mi apellido. Porque ellos eran mis hijos, mis verdaderos hijos.
Nadie podía reemplazarlos.
Por los que había sentado cabeza, por los que alguna vez sonreí, soñé con verlos crecer, les di de comer, cambie, besé, reté. Les enseñé a caminar, hablar, los eduqué.
Los asesiné.
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Para morir bien. // Harry Styles
Fanfiction"Planeaba devolverle al mundo todo lo que le quité. Lo que yo mismo me había quitado."
