|Capítulo 77: "Cy Spanos"|

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Stella Rose

Quedo enfrente de él sintiendo un sabor amargo en mi boca con todo lo que estoy haciendo. Acepta la carpeta que le entrego seguido de la caja de madera en color caoba que contiene aquello a lo que mi cobardía no me ha dejado leer, y seguido la caja de cerámica que Dimitrio me obsequió. Me mira inquisitivo y luego a la caja que contiene polvo y no es difícil para él deducir que no lo he leído pero no dice nada, se mantiene en silencio con la mirada puesta en mí. Hace un ademán a uno de sus hombres los cuales me entregan los estuches y las armas mientras se acerca a la comoda y concentra sus ojos en la tarjeta de invitación para el evento de mañana.

— Aquí estan mis papeles y las cosas más importantes que tengo, por si no llego arreglar todo esto — frunce sus cejas volviendo a reparar en mí.

— Así lo llegaras a arreglar te irías de igual forma conmigo — le doy una mirada de reproche porque sabe que lo que dice no es cierto — En esa bolsa estan los cuchillos y las armas que me pediste —

— Gracias, no saldré de aquí en todo el día y preferiría que fueras a descansar has tenido suficiente conmigo — niega suavemente entregando las cosas sobre sus manos a otro de sus hombres.

— Confío en que vas a cuidarte lo suficiente, estaré en Paros en un yate para evitar que me relacionen con este lugar, y no dudes en llamarme — asiento viendo que toma mi mano y besa el dorso.

— No te preocupes — sale del recibidor del departamento destrozado sin dedicarme ni una sonrisa. Es obvio que no esta de acuerdo con todo lo que voy hacer pero hay ciertas cosas que no pueden terminar tan serenas.

Cierran la puerta y suelto un suspiro pasando la mano por mi cuello al ver todo el trabajo que debo hacer para tener el departamento presentable. Suspiro cuando me llega el mensaje del jóven de bienes raíces para informarme que mañana por la tarde vendrán a realizar el debido papeleo para la compra del lugar y agradezco que todo saliera rápido. Luego de casi todo un dia en el hospital pudieron darme el alta y aunque me pidieron un estricto reposo no voy a poder cumplirlo al pie de la letra.

Mi corazón está apunto de sufrir un colapso y caer en pedazos, me duele saber que incluso mi abuelo quien no tiene nada que ver en Grecia sabía de mi paradero y vino solo para ayudarme. Y Dimitrio, aunque lo sabía, no vino en toda la noche a por mí. Me decepciona que todo lo que haya dicho quedara en una bolsa de basura, de sus malditas palabras de "Voy a proteger" "Siempre voy a cuidarte" fuera una auténtica mentira. Además, de su manía para vigilarme, para aparecer siempre en todos lados en los que yo me encontraba.

Entendí que desde que lo conocí todas sus palabras fueron una fachada para tenerme en su cama, no es tan difícil deducir algo que fue tan evidente. Estuvo allí, detrás de mí durante dos años solo para cogerme y ahora que lo ha hecho no sé ni como sentirme al respecto. El hackeo de mi móvil fue solo una demostración de que hará lo que sea por saber cada uno de mis movimientos, es como si no confiara en mí. Termino de limpiar todo el lugar luego de una hora y media, paso una mano por mi frente retirando el sudor para salir a llevar las bolsas al basurero.

Los cotilleos no cesan y el saber que cada persona que me ve sabe lo que fui todavía me duele pero me hace tener tanto coraje que evito cualquier cosa solo por el hecho de que le haré pagar a Dimitrio todas esas veces que me vio la cara de idiota. Al llegar de regreso al departamento me encamino a mi habitación y recogo las cosas desordenada buscando entre las prendas rotas alguna que este decente y encuentro aquella lencería blanca, que utilice en la cena de hace unos meses, el collar y los tacones. Empiezo a desvertirme cuando el nuevo móvil suena con un mensaje de Amy y procedo a responderle informándole que todo esta perfecto.

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