CAPÍTULO XIX: VAN HELSING

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Mansión Van Helsing

Roxan se encontraba en su habitación leyendo una novela romántica que Ericka le había prestado antes de irse a Transilvania mientras tomaba su almuerzo. Escuchó que golpearon levemente la puerta, se puso de pie y la abrió. Era Harold, el mayordomo de la mansión.

-El señor te solicita en la biblioteca.- Dijo el hombre.

-¿Sabes para qué?- Preguntó ella arqueando las cejas mientras mordía un trozo de pan.

-No, y será mejor que te apresures, sabes que le fastidia que lo hagan esperar.-

______

Roxan llegó a la biblioteca, antes de golpear la puerta, tragó saliva, le intrigaba saber qué quería Van Helsing. Sentía miedo.

Tomó un respiro y golpeó la puerta. "Adelante." Dijo el anciano mientras encendía uno de sus puros.

-Buenos días, señor.- Dijo ella mientras su mirada se fijaba en el suelo. -Me ha dicho Harold que desea verme.-

-Roxan... Rox, como te dice mi pequeña bisnieta, ¿no es así?- Dijo el Van Helsing mientras ponía su puro al lado de su boca. -Dime, ¿hay algo que yo no sepa y tengas que decirme?-

Roxan se estaba sintiendo tan nerviosa, su estómago comenzó a dolerle sintiendo remolinos dentro de él. –No... no, señor.- Contestó ella con voz entrecortada.

-Sabes que odio las mentiras,- dijo fríamente el hombre, -para serte sincero, no me gustaría que tu pobre madre que ha trabajado imparablemente por años, perdiera su empleo por culpa tuya.-

-No entiendo a qué se refiere, señor.- Dijo Roxan con nerviosismo.

-Iré al grano y tú me dirás la verdad.- Dijo el anciano poniéndose de pie y caminando amenazadoramente apoyado de su bastón hacia la joven mujer. –El día en que Ericka decidió cortar comunicación conmigo yo te pregunté si tu sabías el por qué y me dijiste que no tenías comunicación con ella desde que ella había ido a Transilvania, pero ahora sé que no es así. Así que dime, ¿qué sabes acerca de Ericka?-

El silencio invadió el lugar, Roxan había permanecido callada, no quería traicionar la confianza de su mejor amiga pero, sabía que no poda arriesgarse a mentirle a Abraham Van Helsing, estaba entre la espada y la pared.

-Quiero que me mires a los ojos y sigas fingiendo que no sabes nada sobre ella.- Dijo el anciano tomando fuertemente la barbilla de la joven para levantar su rostro. -Si no me dices en dónde está, tú y tu madre hoy mismo estarán fuera de esta casa y yo me encargaré de que nadie en toda Europa les dé trabajo ni asilo, así que escoge, o me dices en dónde está Ericka o atente a las consecuencias.-

-Señor, yo no...-

Van Helsing la interrumpió. -No trates de mentir, anoche Harold te escuchó hablando por teléfono con ella, justamente cuando cortaron la llamada.- Dijo el anciano mirándola fijamente para después volverse a colocar detrás de su escritorio. -Habla, evítale un disgusto a tu madre.-

Las lágrimas aparecieron en los ojos de la joven, por más que quisiera, no podía seguir cubriendo a Ericka. –Ella... ella sigue en el castillo del conde Drácula... ella tiene una relacion con él...- dijo ella entre lágrimas.

-¡HAROLD!- Gritó furiosamente Van Helsing mientras arrojaba todo lo que estaba sobre el escritorio. El mayordomo apareció inmediatamente.

-Reúne a dos de mis hombres mejor preparados, iré a acabar con ese maldito vampiro.- Dijo el anciano apretando los dientes furiosamente saliendo de la biblioteca mientras se dirigía a otra habitación.

El Deseo de Amar EternamenteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora