Polvo y Cenizas [19]

51 14 1
                                        

Nuestro oponente no perdió tiempo, una llamarada negra se dirigía en nuestra dirección a una velocidad vertiginosa.  No iba ni a intentar esquivar, ya sabía que lo que venía sería intenso considerando que veía el aire alrededor de las llamas arder.  No perdí tiempo, había empujado a Shin y Leiria ya estaban a una distancia alejada, mientras que a Fujihara la había agarrado para entonces dar un brinco hacía la derecha evitando el ataque por tan solo un poco.

Aunque había evitado el ataque sentí como tuve quemaduras de primer grado en mi espalda, además de que la parte trasera de mi camisa estaba totalmente calcinadas.  De no ser por mi reacción rápida, los cuatro hubiéramos fallecido al momento pues la llamarada de Phlegethon había impactado un árbol el cual en tan solo hacer contacto con la corteza de este había terminado en cenizas en menos de un amor de segundos.

— ¿Oh?  Alguien que puede evitar mis llamaradas...  ya veo la razón que Cocytus y el resto fallecieron ante ti —dijo este mientras las llamas crecían lentamente — Para ser un humano reconozco tu poder, no seré como los demás y te daré la dicha de ver mi poder total

En ese momento llamas comenzaron a cubrir su cuerpo como si se tratara de una armadura.  Este entonces movió sus manos y la temperatura parecía infernal, el aire que respiraba ardía, podía sentir mis pulmones arder.

Aprovechando la oportunidad de que había realizado un movimiento corrí hacia él, para tratar de tocarlo, más cuando llegué a cierta distancia sentí como mi piel se comenzaba a quemar lentamente por lo que tuve que retroceder de inmediato.

"No me puedo acercar, esto no me agrada" pensé luego de haber retrocedido

— Eres un humano interesante, pero me temo  que no tengo tiempo para ver de qué eres capaz.  Hades es nuestra importancia y nuestro único propósito —dijo mientras desapareció de nuestra vista

Rápidamente busqué por todas partes para ver dónde estaba, pero no veía nada.  En un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba atrás de Leiria.

— ¡Leiria! —grité corriendo en su dirección

— Hosh-

Antes de diera un paso el demonio había comenzando su movimiento.  Fue en ese momento que sentía como el tiempo mismo corría lento durante la realización de lo que estaba por ocurrir.  Veía como el demonio estaba por atravesar la cabeza de Leiria con una llamarada.

"¡Maldita sea... ni con todo esto puedo salvar a los demás!  Puse a todos en riesgo y ahora ni los puedo salvar" pensé al momento

Estaba por darme por vencido pues no podría moverme lo suficientemente, sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos me encontraba en un lugar diferente.  Era una habitación, solo había color blanco, todas las decoraciones eran de este color, incluso las plantas que podía ver eran un blanco puro.

Miré un poco de dónde estaba y me encontraba sentado en una silla en el centro de dicha habitación.  Justo frente a mí, tenía lo que parecía ser una mesa blanca con un múltiples cosas de té en el centro.  Al otro extremo de la mesa comencé a visualizar a una ¿persona? agarrar una de las tazas

Trataba de mirar a la persona pero solo veía una especie de neblina gris cuál no dejaba ver la apariencia de esta.  Ahí entonces la neblina soltó la taza para luego una voz distorsionada ser escuchada de dicha neblina.

— Esta creo que sería la primera vez que nos vemos cara a cara

— ¿Quien eres?  Y más importante, ¿dónde estoy? —pregunté secamente

— Ah... me duele que no me reconoces

Simplemente hice un rostro confundido tras escuchar esto

CaelestiabellumHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora