Minutos siguiendo a Aster, nos terminó llevando a una casa un poco más avanzadas que las otras, esta siendo más grande que las demás. Estando en la entrada, Aster tocó la puerta de la casa varias veces a lo que luego esta ser abierta por un elfo bastante anciano, caminaba con un bastón en sus manos y su apariencia en general era bastante degradada.
— Ah haz vuelto Aster —dijo al ver a su hijo — Veo... que haz traído visitas —mencionó al vernos
El anciano se echó a un lado dando paso a la residencia de estos. Entró Aster y entonces seguimos detrás de el. La casa parecía ser una de dos pisos, hecha de madera fina con una alfombra azul turquesa. Las decoraciones se veían elegantes, era fácil de notar que era el hogar de alguien importante. Eventualmente nos detuvimos en una mesa donde nos sentamos todos a comenzar a hablar.
— Padre, estos aventureros vienen de Elwoud. Al fin nos han enviado ayuda... —dijo Aster algo alegre
El anciano se nos quedó mirando por unos segundos en silencio, era un poco incómodo por lo que decidí entonces hablar un poco para mantener todo en movimiento.
— Tu hijo, Aster, dijo que nos podías abundar un poco en sobre el estado de Caléndula...
El anciano al escuchar a Aster, se le quedó mirando por unos segundos para luego soltar un pequeño suspiro y regresar su vista a nosotros.
— Supongo que si mi hijo ha llegado a esto, deberé de cumplir —dijo manteniendo su vista fijamente — Todo esto comenzó unos días atrás cuando un grupo de humanos aparecieron de la nada —dijo empezando a explicar la situación
— Estos humanos entonces comenzaron a secuestrar a diferentes de nuestros ciudadanos; en específico a los jóvenes —añadió Aster a la explicación — Entre esos estuvo mi hija...
— Ehem... no sabemos la razón de que han hecho esto, pero no podemos hacer nada... enviamos a nuestro mejor peleador y nunca regresó... —dijo el anciano algo deprimido
Al escuchar la explicación del anciano y se su hijo comencé a apretar puños sin darme cuenta, al punto de que terminé clavando parte de mis uñas en mi piel.
— La raza humana es un asco —dije mientras me levantaba de la silla
— Puedes decir eso otra vez —dijo Leiria parándose a mi lado
— No puedo creer que hagan algo como es... —añadió Shin
— A veces son peores que los mismos goblines y otras especies de monstruos... —terminó diciendo Fujihara
Cuando las tres dijeron sus partes, se levantaron para luego pararse a mi lado. Mi vista aún fija en el padre e hijo con un rostro algo serio les hablé.
— Les aseguro que nos encargaremos de esto ,—dije mientras comenzaba a caminar a la puerta — Solo necesito que me apunten a donde ir y ya —dije antes de salir de la residencia
— ¡Ah! Si, siempre que se retiran de la aldea se dirigen al norte, imaginamos que es en la mina en las montañas Cineraria. Posiblemente hayan formado una base en ese lugar —dijo Aster mientras se levantaba de su silla
— Gracias por la información —dije para luego salir del hogar junto a las otras tres
Estando fuera, me mantuve unos segundos quieto mientras miraba hacia el norte. A la distancia podía ver unas montañas bastante altas, las cuales pude imaginar que eran las que había mencionado Aster.
— Hoshi, que opinas de la situación —preguntó Shin
— No importa quienes sean, van a sufrir —contesté aún fijado en el norte
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Caelestiabellum
FantasíaHoshitsu Akari tenía una vida bastante sencilla. Buenas calificaciones, un futuro prometedor y una amiga de la infancia que, para bien o para mal, siempre estaba a su lado. Sin embargo, todo terminó en cuestión de segundos. Después de morir intenta...
