Capítulo Veinticinco

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NARRA THEO

-Estoy completamente de acuerdo contigo, pequeño. Prometo ser demostrativo contigo mientras todo sea recíproco, pero tampoco olvides algo... Yo hago lo que quiero, siempre, y es algo que no podrás cambiar. ¿Entiendes eso?. -Indagué con una pequeña sonrisa en mi rostro, apreciando como las estrellas se reflejaban en el precioso océano de sus ojos.

-Si te refieres a salir conmigo y otra persona a la vez, no estoy de acuerdo. -Murmuró apartando la vista con evidente enfado haciéndome reír. Lo tomé sutilmente de la barbilla haciendo que su vista vuelva a pegarse a la mía.

-Claro que no, Li. Me refiero a que no puedes cambiar ciertas actitudes mías como saltarme clases o salir en días de semana con mis amigos o beber alcohol. A ese tipo de cosas me refiero. No te pediría que saliéramos en serio tan rápido si no estuviera completamente seguro de que quiero tener algo contigo, si fueras pasajero, ya no estarías en mi casa y mucho menos hubieras conocido a mis padres. De hecho te hubiera tirado por la ventana o te hubiera escondido de ellos. -Expliqué con ternura para darle un suave beso en los labios.

-Está bien, puedo entender eso... -Murmuró al separarse del beso con una sonrisa.- Ahora que está todo aclarado... ¿Podemos volver al cuarto? Aquí hace frío y sigo temiéndole a las alturas...

Solté una suave carcajada mientras asentía. Bajé con cuidado del tejado hacia la madera fuera de mi ventana y luego estiré mis brazos ayudándolo a bajar con cuidado. Una vez estábamos parados ambos en la madera, el menor se abrazó a mí como si su vida dependiera de ello. Acaricié su cintura con cariño para luego entrar con él al cuarto y, por fin, comenzar a hacer nuestro bendito trabajo, con toda ésta locura ni siquiera lo habíamos iniciado. Liam se dedicó a buscar información en mi laptop sobre la época en donde se escribió "Romeo y Julieta" junto con los temas y subtemas que abarcaba, mientras que yo estaba haciendo algunos dibujos para la lámina que debíamos exponer en clase. Aproximadamente una hora después mi madre entró al cuarto con una sonrisa.

-Chicos, ya está la cena. -Canturreó alegre.- Por cierto, Scott está aquí. Dijo que se cansó de llamarte y vino a traerte algo así que él también se quedará a cenar.

Sin decir más se fue del cuarto dejándonos al rubio y a mí completamente solos. Bufé de forma evidente y sonora ante la noticia de mi madre para luego recostarme en el suelo con molestia. Por fin estaba a solas con Liam y tenía que venir Scott a cenar. No era extraño que él se apareciese así sin más, éramos mejores amigos desde que teníamos cinco años, de hecho tenía su propia habitación en mi casa, pero aún así, eligió el peor día para venir. Miré a Liam de reojo, a él no parecía importarle mucho.

-Lo lamento, él es así. Tiene su cuarto y todo aquí porque él está solo todo el tiempo... Su madre trabaja todo el día, él tiene un pequeño trabajo también, pero si no está trabajando, suele venir aquí a despejarse un rato. -Expliqué apenado por la situación.- Si no te sientes cómodo con Scott aquí, créeme que lo entenderé...

-Theo, no te preocupes. Él es tu mejor amigo, y a decir verdad es muy amable. Pero si quieres que me vaya, también lo entenderé. -En serio que éste chico no puede ser más perfecto.

 -¿Qué? No, claro que no. Me gusta la idea de que te quedes conmigo a dormir y créeme que eso no lo cambiaría por nada del mundo. -Contesté sin pensar en que aquello podría mal interpretarse.

-Seguimos hablando de dormir, ¿Cierto? -Preguntó el menor a modo de broma haciéndome sonreír.

-Lo que tú quieras, pequeño... -Murmuré con picardía levantándome del suelo.- Vamos a cenar antes de que mi madre nos asesine a los dos. 

El de ojos azules asintió con una sonrisa para luego levantarse y caminar hacia la puerta del cuarto, intenté contenerme pero me fue imposible, casi por inercia lo tomé de la muñeca y lo jalé hacia mí con una sonrisa. Cuando lo tenía en frente me quedé observándolo unos segundos para luego darle un tierno beso en los labios el cuál siguió sin problema. No puedo negar que el sabor de sus labios me fascinaba, tan dulce y embriagador, tan adictivo que sólo me hacía no querer parar ni para respirar. Nos separamos con una sonrisa boba en los labios para, por fin, bajar hacia el comedor. Cuando llegamos me encontré a mi padre sentado en una punta de la mesa rectangular de roble, como era la costumbre de mi familia, a Scott junto a él y a mi madre terminando de servir la comida mientras tarareaba una canción. El moreno al verme con Liam no reprimió su sorpresa, y tampoco se quedó callado al respecto, al igual que mi padre.

-¡Liam! ¿Qué tal? Creí que el idiota de Theo te había hecho salir por la ventana o algo así. -Bromeó mi mejor amigo entre risas.

-¿Liam? ¿Tú eres el chico por el que mi hijo fue ésta mañana vestido como vaquero a la escuela?. -El menor asintió algo nervioso por lo que mi padre pudiera decirle.- Niño, eres increíble, en serio. No creí que Theo fuera capaz de hacer algo así por alguien hasta dentro de unos largos años. ¡Al fin te trae a cenar! Ya quería conocer al chico que lo hace sonreír como un idiota y del que no deja de hablar. ¡Ven! Siéntate que quiero conocerte. 

El menor sonrió con ternura y algo de vergüenza. Me senté junto a mi padre para luego ofrecerle una silla junto a mí, la cual tomó sin dudar. Algo me decía que nada me iba a dejar bien parado en ésta cena, mi mejor amigo y mis padres podían ser de lo peor cuando se trataba de verme u oírme hablar de Liam, y ahora que estaba sentado junto a mí, sabía que sería la cena más larga de mi vida.

Amor a primera pelea ||THIAM||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora