Capítulo Quince

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NARRA LIAM

Me quedé estático unos segundos, admirando cada parte de su rostro y sus facciones perfectas. ¿En serio creía que aún era a la última persona que yo querría ver después de buscarlo por todos lados?. No entendía si era idiota o sólo estúpido. ¿Por qué lo buscaría por todos lados si no quisiera verlo? ¡Es que no tiene sentido!. Noté que el mayor estaba inmerso en sus pensamientos así que apoyé una de mis manos en su hombro con delicadeza logrando que salga de su pequeño trance mirándome directamente a los ojos, no entendía que es lo que tenían aquellos orbes perfectos y grisáceos que me envolvía tanto pero era increíble. El problema es que ahora yo estaba metido en mi cabeza. No sabía que era posible cambiar tus sentimientos por alguien debido a un simple beso, porque el simple roce de nuestros labios lo había puesto todo de cabeza. Ahora no podía volver a verlo de la misma forma que antes porque simplemente mis sentimientos por él habían cambiado por completo. Hace dos días ni siquiera soportaba verlo pasar cerca de mí, pero en éste momento quiero abrazarlo, besarlo, conocerlo, conocer a la verdadera persona detrás de la máscara de "Chico Malo" que tenía, porque era sólo eso, una careta, una máscara, una barrera para no poder conocer al real Theo Raeken, el problema es que yo quería conocerlo, saber sus virtudes y defectos, que él conozca los míos, quería estar en lo bueno y en lo malo, cuando se rompiera a llorar, cuando gritara de alegría, incluso cuando explotara en cólera como pasó ésta misma mañana. 

-Liam, yo... 

Cuando por fin se rompió el silencio fuimos interrumpidos por el molesto sonido del timbre. El mayor murmuró una catarata de insultos haciéndome reír. Volteó a verme con una mirada de disculpa, yo negué con la cabeza mientras le sonreía.

-Vuelvo pronto, no inspecciones mi cuarto y no salgas. -Dijo con una pequeña sonrisa levantándose de su asiento y comenzando a caminar hacia la puerta.

-Cálmate, no haré nada. Lo peor que puede pasar es que me encuentres dormido en tu cama. -Bromeé riendo.

-Yo que tú... -Se volteó a verme con una pícara sonrisa pegada a su rostro.- Te diré algo mejor, si lo haces, abstente a las consecuencias. -Comentó divertido guiñándome un ojo. Bajé levemente la vista su cuerpo y allí noté algo.

-Raeken, ponte una camiseta. -Ordené frunciendo levemente el ceño.

-Claro que sí, cariño. Como tú ordenes. -Contestó de forma burlona mientras se reía. Al ver que yo no estaba bromeando se colocó la primera camiseta que encontró para luego voltear a verme con una sonrisa.- ¿Mejor?. -Indagó mostrándome sus perlados dientes de manera irónica.

-Mucho mejor. -Asentí con una amplia sonrisa permitiéndome contemplarlo unos breves instantes.

-¿Te digo algo?. -El timbre volvió a sonar pero ninguno de nosotros le prestó atención, ambos estábamos sumergidos en la mirada del otro.

-Dime... -Dije de forma suave levantándome de mi silla para no sentirme tan pequeño frente a él.

-Me encantaría poder descifrarte... -Soltó sin dejar de sonreír mientras se acercaba un poco más a mí.

-¿A qué te refieres?. -Pregunté confundido una vez que el castaño estaba parado delante de mí.

-Pareces un libro abierto pero que está escrito en clave morse, sencillo de leer para quien lo conoce pero indescifrable para los que no. -Murmuró dulcemente cerca de mis labios.

-Bueno, tú no te quedas atrás... A decir verdad no te entiendo en lo absoluto pero, para ser sincero, me encanta descubrirte de a poco, a tu tiempo, cuando tú quieres mostrarte... 

Confesé con una sonrisa, el mayor simplemente asintió rozando nuestras narices, se sentía extrañamente bien aquella acción. Theo comenzó a acortar la distancia entre nuestros labios, era un beso que, al menos yo, ansiaba, y no temía decírselo o demostrárselo. El ambiente que habíamos creado era pacífico, sincero, muy romántico como para habernos odiado los últimos años. Cuando por fin estábamos a segundos de besarnos el timbre volvió a sonar haciendo enojar un poco al mayor que se separó bruscamente de mí.

-A la mierda. -Murmuró molesto quitándose la camiseta para luego revolverse levemente el cabello.

-¿Qué diablos haces?. -Pregunté con nerviosismo.

-¿Confías en mí?. -Me devolvió la pregunta mientras sonreía.

-Sí, supongo... -Murmuré con gran confusión. Él se acercó a mí desordenando mi cabello y desarreglando un poco mi ropa.- ¿Qué haces?. -Volví a indagar aún más intrigado y confuso que antes.

-Fácil, una persona normal ya se hubiera ido, no seguiría insistiendo después de dos timbres. Tengo una pequeña sospecha de quien podría encontrarse detrás de la puerta, así que le daremos una escena que hará que deje de molestar y no vuelva a atreverse a decirte maricón nunca más. Nadie puede llamarte de esa manera y vivir para contarlo. 

Hablaba mientras me desarreglaba con un sonrisa extraña en su rostro. Con su última frase pude entender todo sin que el mayor me lo contara, lo que pasó en la mañana, su actitud extraña, por qué Scott me dijo que él no tendría que ser el que me lo diga, su desaparición, su nota y sus disculpas. Todo concordaba a la perfección, pero aún así quería comprobarlo.

-Theo... ¿Fue por mí que te enfadaste con Tracy ésta mañana? ¿Por eso le gritaste todas esas cosas y al notar que yo te veía huiste?... 

Indagué con temor a equivocarme por mi suposición, pero tan pronto la pregunta salió de mi boca el chico dejó de hacer lo que estaba haciendo para mirarme a los ojos, parecía arrepentido y triste, pero no por haberlo hecho, sino por habérmelo dicho sin querer. Apoyé una de mis manos en su mejilla dedicándole la más lindas de mi sonrisa, él me había defendido sin importarle su reputación ni que la chica le fuera a llorar a todo el mundo porque él la había amenazado o alguna tontería así. Se enfureció porque ella me faltó por completo el respeto y salió a mi defensa como un superhéroe, definitivamente las cosas habían cambiado mucho en las últimas veinticuatro horas, pero a decir verdad, no me molestaba en lo absoluto.

-Liam, yo... Lo lamento... No quería decírtelo así... -Murmuró con tristeza dejándose llevar por la pequeñas caricias que hacía en su mejilla con mi mano.

-No interesa, Theo... No tienes que disculparte por nada... No puedo creer que me hayas defendido de esa manera... -Murmuré con una sonrisa para luego depositar un rápido y suave beso en la punta de su nariz haciéndolo sonreír.

-No dejaré que nadie se atreva a decirte esas cosas... Lo prometo... -Susurró con los ojos cerrados y una amplia sonrisa en su rostro. El timbre volvió a sonar pero ésta vez acompañado de fuertes golpes a la puerta.- ¿Listo?

-Listo. 

Aseguré con una sonrisa, podríamos seguir hablando de eso más tarde, ahora teníamos que resolver un problema. Nunca creí que podría sentirme tan feliz en toda mi vida con sólo oír un par de palabras, pero no eran sólo palabras, sino más bien una promesa hermosa que se encontraba detrás de ellas, la promesa de que él iba a protegerme sin importar qué, y para mí, era la cosa más maravillosa que había escuchado en toda mi vida.

Amor a primera pelea ||THIAM||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora