Capítulo Cuarenta Y Cuatro Bis.

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NARRA SCOTT

El camino a mi hogar fue rápido, quizás porque del enojo ignoré el límite de velocidad. Al llegar estacioné mi motocicleta y entré a mi casa azotando la puerta con furia. Sé que estoy actuando como un niño pequeño, pero no puedo controlarme, no cuando se trata de ese torpe de cabello rubio con esos ojitos preciosos, definitivamente estoy en un problema. No entiendo porqué le dije a Isaac que me gustaba, no tenía que decírselo, o al menos no en medio de una pelea. Caminé a paso lento hacia la nevera para buscar algo que comer, pero justo cuando estaba por abrirla, oí un gran rechinar de neumáticos fuera de mi casa. Bufé levemente y me di la vuelta para caminar nuevamente hacia la puerta de entrada. Uno, dos golpes en mi puerta. Apresuré el paso y la abrí con miedo, pensé que le había pasado algo a mi madre o a alguno de mis amigos, pero cuando por fin pude ver a la persona del otro lado del umbral, mi corazón se detuvo casi al instante. Lahey se veía agitado, el cabello revuelto y sus ojos brillantes por culpa de unas lágrimas que amenazaban con salir. Suspiré dirigiendo mi vista hacia el Jeep de Stiles, el cual estaba arrancando para irse. Él de pelo negro me sonrió para luego mover los labios diciendo un rápido, "Es culpa de Theo" para luego desaparecer de mi vista. Theo, ese tonto siempre encontraba la manera de ayudarme. Volteé hacia el chico frente a mí, el cual aún no se movía y sólo me observaba con ojos de cachorro. Solté poco a poco el aire contenido de mis pulmones para hacerme a un lado y permitirle el paso. Entró sin decir nada, lo cual me sorprendió ya que, usualmente, no era de las personas que se quedaban en silencio, de hecho, eso era lo que más odiaba ese chico irónico y charlatán. Cerré la puerta mientras recorría su rostro en la espera de que se decidiera a decir algo, una disculpa, una explicación, un insulto, algo. 

-Tenemos que hablar. -Fue lo único que salió de sus rosados labios en los cuales yo solía perderme.

-Bien, estoy aquí y tú igual. Habla. -No quería sonar tan tajante, pero no sabía como reaccionar ante su imprevista llegada.

-Bien, primero que nada, no puedes decirme que te gusto y luego salir huyendo. -Gruñó con leve resentimiento en su voz.

-No salí huyendo. -Repliqué con molestia.

-¿Ah no? ¿Y cómo le dices a confesarle a alguien lo que sientes y luego irte sin esperar una respuesta o una reacción? -Interrogó cruzándose de brazos y levantando una ceja.- Porque yo a eso lo llamo huir.

-Tu reacción fue quedarte en silencio, Isaac, ¿Qué esperabas que hiciera? -Él no respondió, parecía estar en una pequeña nebulosa de duda mezclada con molestia.- Da igual, ¿Qué quieres decirme? ¡Viniste a decirme que tú no sientes lo mismo? No te preocupes que lo sé, si eso es lo que te incomoda, puedes... -No pude terminar porque el rubio se acercó peligrosamente a mí dejándome sin habla.

-Déjame hablar. -Murmuró peligrosamente cerca de mis labios, no era incómodo, pero sí muy tentador.- Segundo, ¿Por qué ahora?

-¿A qué te refieres? -Pregunté confundido intentando, inútilmente, alejarme un poco de él.

-A eso, ¿Por qué ahora me lo dices? ¿A caso es algo reciente que descubriste o qué? -Indagó acercándose un poco más a mí.

-Isaac, aléjate por favor... -Murmuré un pequeño hilo de voz, sonó casi cómo una súplica que lo hizo sonreír.

-No, no me alejaré. ¿Por qué me quieres lejos si supuestamente te gusto? 

Esas palabras sonaron extras en su boca, pareciera como si se estuviera vengando de mí por no haberle sido sincero hace años. Me estaba comenzando a sentir incómodo, pero algo dentro de mí, que sorprendentemente parecía la voz de Theo, me dijo "Tienes que ser sincero con él de una vez por todas, ya no puedes seguir así". Hasta en mi mente me reprochaba ese malnacido.

-No te quiero lejos, Isaac... -Murmuré viendo, por fin, directamente a sus ojos azules.- Me gustas, ¿Si? Realmente me gustas desde hace mucho tiempo, pero tenía miedo de decírtelo, de arruinar nuestra amistad y que luego te alejes de mí. Soy un chico inseguro, más de lo que crees, y que me estés acorralando no me hace más fácil las cosas, de hecho me las complica, y mucho. Me pongo nervioso cuando estás tan cerca de mí. Cuando tú me dijiste que yo te gustaba, te mentí, ¿Bien? Te mentí porque tenía mucho miedo... Miedo de que yo no te gustara realmente, o de alejarte, o de que mi padre te acosara o te diga alguna estupidez porque en ese entonces, por si no lo recuerdas, él y yo no nos llevábamos muy bien que digamos. Ahora todo está bien, me siento bien, me di cuenta de que nunca será el momento perfecto para decirte lo que siento y, cuando me di cuenta, ya te lo había dicho y... Y ya no quiero ocultarlo, Isaac. Entiendo que estés molesto, entiendo que ahora me odies, pero no sigamos complicando las cosas, sólo dime que no estás interesado y prometo no molestarte nunca más con esto... 

Debo admitir que Raeken tenía razón, me sentía muy bien luego de soltar todo aquel vómito de verdades que tenía guardadas, pero también sabía que se venía la peor parte. La respuesta de Isaac.

-No estoy molesto, y no te odio. No podría odiar al chico que amo... -Murmuró con una sonrisa mirándome a los ojos.

-¿Qué? -Fue lo único que atiné a decir a causa de la sorpresa.

-Estoy enamorado de ti, Scott McCall... Nunca dejé de estarlo, pero en medio de nuestra discusión, me di cuenta de que tenías muchas cosas que decirme así que supuse que acorralarte sería la mejor idea para que sueltes lo que tenías dentro. Ahora ven aquí enano sexy y bésame... -Susurró rozando mis labios con una sonrisa, sentí como el nudo en mi garganta se disipaba lentamente y un cosquilleo comenzaba a asentarse en mi estómago.

-No soy enano... -Murmuré sonriente. 

-Te llevo media cabeza, para mí eres enano. 

-Pero no lo so... 

Nuestra conversación fue rápida y audazmente cortada por el rubio, pegó con firmeza y dulzura sus labios a los míos mientras me rodeaba la cintura con sus brazos. Por impulso llevé mis manos a su pecho y seguí el beso. Este era el comienzo de algo maravilloso.

Amor a primera pelea ||THIAM||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora