Capítulo Treinta y Uno

2.1K 212 2
                                        


NARRA LIAM

Abrí lentamente los ojos encontrándome con u n cuarto que no era el mío, por una milésima de segundo entré en pánico, hasta que sentí unos fuertes brazos en mi cintura atrayéndome a otro cuarto, y ahí lo recordé. Estaba en el cuarto de mi ex enemigo siendo abrazado por él. Percibí un magnífico olor a menta entrar por mis fosas nasales junto con un olor extraño que jamás había sentido, era algo extrañamente suave y embriagador, no podía compararlo con nada que hubiera olido antes. Giré levemente mi cuerpo para poder ver al hermoso castaño de frente, parecía otro chico, tan pacífico y tierno... Sonreí indudablemente para poder guardar aquella imagen tan adorable en mi mente. El chico frente a mí comenzó a abrir lentamente sus ojos mientras yo admiraba cada uno de sus perfectos detalles, como su cabello siendo aplastado por la almohada, o sus mejillas suaves como porcelana de un leve tono rosado al notar como yo no dejaba de verlo. Mi sonrisa se ensanchó aún más cuando sus preciosos ojos grises chocaron contra el azul de los míos. 

-Buenos días, guapo... -Murmuré de forma suave sin apartar mis ojos de los contrarios, esto parecía el sueño más hermoso que había tenido en mucho tiempo, pero no era un sueño, no, esto era completamente real.

-Buenos días... -Fue lo único que salió de su boca, parecía en un pequeño estado de ensoñación, confuso pero alegre a la vez.- ¿Realmente estás aquí o estoy soñando otra vez? -Habló con una pequeña mueca de extrañes que me resultó adorable.

-Esto es real, Theo. No estás soñando. -Contesté sin poder resistir que una ligera risa saliera de entre mis labios.

-Y dije eso en voz alta, ¿No es así? -Asentí sin poder parar de reír.- Dios... No le digas eso a nadie o juro que te mato. -Amenazó sin borrar esa pequeña sonrisa que tenía en su rostro tan enigmáticamente perfecto.

-¿Qué no diga qué? ¿Qué sueñas conmigo seguido? ¿O que me lo confesaste sin querer medio dormido? -Bromeé alegre, realmente éste era el mejor día de mi vida, sin dudarlo.

-Cállate, Dunbar. -Gruñó bajo. -¿Qué hora es? -Indagó curioso sin notar que aún me estaba rodeando con sus fuertes brazos.

-Deben ser como las seis creo, no lo sé. Si me sueltas un momento puedo ver la hora en mi teléfono y te digo.

Sus mejillas pasaron de un rosa pálido a un rojo fuego en cuestión de segundos haciéndome reír. Me estiré un poco para llegar a agarrar mi teléfono y poder ver la hora, las siete en punto. Aún nos faltaban diez minutos para que la alarma sonara y cincuenta para entrar a clases, teníamos tiempo para disfrutar de un rato juntos antes de entrar a la preparatoria. Me acurruqué nuevamente entre sus brazos con una amplia sonrisa, dejando que sus fuertes brazos rodearan mi cuerpo.

-A penas son las siete... -Murmuré sonriente encontrándome con ese maravilloso mar grisáseo de sus ojos.

-¿En serio? Wow... Nunca me había levantado antes de que la alarma sonara. -Pensó en voz alta el castaño.

-Quizás sea porque nunca te acuestas a un horario decente. -Bromeé con ternura mirando al chico chico frente a mí.

-O quizás sea porque, usualmente, un bello chico de ojos azules y cabello rubio ronda mi mente hasta altas horas de la madrugada. -Susurró en mi oído de manera sensual consiguiendo erizarme la piel.- En fin, dejemos de especular sobre mi sueño tardío y comencemos a vestirnos, ¿Quieres?

Asentí sonriente. Ambos nos levantamos de la cama con pereza para luego cambiarnos y juntar nuestras cosas para ese día. Mi sorpresa llegó cuando bajamos a desayunar, los padres del mayor  habían preparado un gran y apetitoso desayuno. Al terminar el magnífico banquete, la madre del castaño me saludó con  un fuerte abrazo, al igual que su padre, ambos me dijeron que vuelva pronto y que les encantaba tenerme allí, realmente eran personas muy dulces y amables. Una vez estábamos en camino a la preparatoria, mi teléfono comenzó a sonar, al ver quien era no dudé en contestar la llamada. 


*EN LA LLAMADA*

-¿Hola?

¡Liam! ¿Qué diablos, amigo? Con Corey estábamos muy preocupados por ti. ¿Estás bien? ¿Irás a la escuela?

-Mason, cálmate. Estaré allí pronto  y les explicaré todo, lo prometo.

Más te vale. 

*FIN DE LA LLAMADA*


-¿Tus amigos? -Indagó curioso el castaño.

-Sí, están preocupados porque ayer los ignoré todo el día, no contesté sus mensajes y quieren una explicación sobre lo que está pasando. -Comenté restándole importancia.

-Pues diles la verdad, que estás con tu novio y por eso no les contestas. -Soltó el mayor sonriente.

-Primero, no eres mi novio. Y segundo, aunque lo fueras, no puedo dejar a mis amigos de lado por ti. -Gruñí bajo.

-¿Qué? No, claro que no. No quiero que dejes a tus amigos por mí, sólo digo que les seas sincero porque luego te traerá problemas. Te dije que yo no voy a controlar mis impulsos hacia ti y si no les dices que salimos, será un problema para ti. Eso es todo. 

Aclaró con una sonrisa tomando mi mano entre las suya, yo entrelacé nuestros dedos en silencio mientras pensaba en sus palabras. Quizás y él no estaba tan equivocado como yo creía.

Amor a primera pelea ||THIAM||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora