Capítulo Cuarenta Y Uno

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NARRA LIAM

Me desperté por el sonido de la alarma de Theo, no puedo negar que me causó un poco de gracia que ahora tenga la canción de "Perfect" de Ed Sheran, era linda, pero viendo al castaño pensarías que tendría una canción de rock o algo así, no una romántica. Sonreí levemente mientras me volteaba para despertar al mayor, tenía los ojos cerrados y el cabello despeinado, era completamente hermoso, una vista perfecta para comenzar el día. Como pude me liberé un poco de su agarre y comencé a mecerlo levemente para despertarlo, esto sí que era misión imposible.

-Theo, vamos. Levántate. -Gruñí bajo luego de unos diez minutos de llamarlo. Respiré hondo, intentando mantener la cordura, para volverlo a llamar.- Theodore Raeken levántate ahora mismo o me iré sin ti. 

Bufé con molestia para darme cuenta que él ya se había despertado con la primera alarma, ¿Cómo lo descubrí? Fácil, abrió los ojos y comenzó a reírse a carcajadas limpias, como si todo mi estrés le hubiera alegrado el día en cuestión de segundos. No voy a negar que su risa era extremadamente contagiosa, en especial a las seis treinta de la mañana, con el cabello revuelto, los ojos achinados de las risotadas y esas hermosas mejillas levemente rosadas por la falta de aire, la imagen perfecta para iniciar el día. Comencé a reírme con él hasta que el poco oxígeno que nos quedaba en los pulmones se terminó de desvanecer, el de ojos grises me abrazó con ternura depositando un suave beso en mi cabeza.

-Buenos días, pequeño... -Murmuró con una sonrisa acurrucándome en su pecho.

-Buenos días, torpe... -Dije suavemente levantando la cabeza para poder mirarlo a los ojos, son tan hermosos que no paran de enamorarme más a cada segundo.

-¿Así le hablas a tu novio? -Gruñó bajo frunciendo el ceño.

-Me gusta como suena... -Susurré inconscientemente con una amplia sonrisa idiota. 

-¿Te gusta llamarme torpe? -Preguntó algo molesto, sabía que bromeaba pero igual era demasiado tierno por la mañana cuando fingía enojarse.

-No, me gusta como suena que me llames "tu novio", ¿Está mal? -Indagué haciendo un pequeño puchero.

-No, no... Claro que no... 

Balbuceó con una sonrisa tonta en la cara, quizás la misma yo tenía en ese momento. Se acercó para besarme pero me alejé un poco con una sonrisa, él se puso sobre mí y, luego de una pequeña guerra, consiguió su victoria besándome repetidas, pero cortas, veces en los labios. En serio era muy tierno cuando quería. Decidimos levantarnos y comenzar a vestirnos porque no queríamos llegar tarde, pero cuando el mayor se quitó la camiseta, no pude contenerme de recorrer todo su cuerpo perfecto con mis ojos.

-Liam, cariño, ya entendí que te resulto atractivo, pero límpiate la baba, amor. -Bromeó mi chico riendo.

-¡Cierra la boca! 

Gruñí molesto dándole la espalda para que éste no pudiera ver mi evidente sonrojo, no era mi culpa, si él no fuera tan atractivo, yo no me quedaría viéndolo como tonto. Me cambié con rapidez para poder salir de ese incómodo y vergonzoso momento, pero no eran los planes de Raeken. Él me acorraló de espaldas a la puerta para que yo no pudiera abrirla, una de sus manos estaba junto a mi cabeza y la otra en mi cintura, por instinto cerré los ojos con fuerza arrancándole una pequeña risa a mi novio.

-Cariño, no voy a hacerte daño. Sólo quería un beso. 

Susurró en mi oído con esa voz ronca que tanto me gustaba, un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo. Abrí levemente los ojos encontrándome con esa sonrisa victoriosa y ese mar grisáceo que amaba, sonreí apenado y me acerqué un poco al mayor acortando la distancia de nuestras bocas para fundirnos en un suave y tierno beso. definitivamente es la mejor mañana de toda mi vida. Nos separamos sin borrar nuestras sonrisas para luego bajar a desayunar con sus padres. La primera en notarnos fue la Señora Raeken.

-Buenos días, chicos. ¿Durmieron bien? -Preguntó con una amplia sonrisa. El padre del mayor levantó la vista de su teléfono con alegría.

-¡Liam! Qué bueno verte aquí temprano, pequeño. ¿Lograste que Theo se levanté temprano para desayunar? Cariño, ¡Éste chico hace milagros! -Bromeó el castaño mayor entre risas.

-Buenos días Kari -Dije sonriente acercándome a la rubia que no dudó ni por un segundo en abrazarme. Correspondí el saludo para luego ir con el padre de mi novio.- Buenos días John. -Agregué sonriente para saludar al hombre que también me abrazó.

-Niño, me caes bien. Hijo, espero que no pierdas de vista a éste chico, es fantástico, y muy educado. -Agregó el Señor Raeken con alegría.

-Cálmense, soy un Raeken y no estúpido. Sé que tengo al mejor novio del universo, ¿Creen que lo dejaría ir fácilmente? Claro que no. -Aseguró el de ojos grises con una sonrisa resaltando la palabra "Novio" con altura y alegría. Sus padres voltearon a verme sorprendidos.

-¡Ese es mi hijo! -Gritó victorioso Jonathan con una amplia sonrisa en su rostro.

-Bienvenido a la familia, Li. -Agregó Karina con alegría para acercarse a mí y rodearme con sus brazos.- Sabía que mi hijo no era tan torpe como para dejarte ir. -Bromeó con una sonrisa.

-Bueno ya, déjenlo tranquilo que si lo siguen molestando no querrá volver a casa. -Bufó bajo mi, ahora, novio para luego sentarse junto a mí y poner su cabeza en mi hombro con ternura.- Tengo sueño...

-¿No durmieron anoche? -Preguntó la de ojos celestes confundida sentándose frente a mí.

-Sí, pero no suelo despertarme una hora antes... -Gruñó bajo el ojigris con una pequeña sonrisa.

-¿Y por qué se despertaron tan temprano? -Preguntó el padre de familia arqueando una ceja.

-Porque mi padre le dijo a Theo que si yo llegaba tarde, no podría volverme a quedar, y él no quiere arriesgarse a eso. -Contesté con una sonrisa recibiendo un gruñido de afirmación por parte de mi chico.

-Eso explica todo. -Murmuró mi suegra sonriente.

El resto del desayuno fue tranquilo. Entre risas y bromas, los padres del mayor se despidieron de nosotros para que pudiéramos llegar a la escuela tranquilos, sin correr y disfrutando de la compañía del otro. Realmente está siendo un gran día, o al menos para mí, no creo que haya nada mejor que despertarse junto al chico que te gusta y desayunar con su familia. Por un momento creí que nunca podría estar así con Theo, sin pelear y llevándonos genial, pero eso era antes de que todo esto suceda, antes de conocer realmente al de ojos grises, antes de compartir momentos hermosos con él, antes de darme cuenta que él y yo estamos hechos el uno para el otro.



Amor a primera pelea ||THIAM||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora