Capítulo Treinta Y Siete

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NARRA LIAM

No podía creer lo que mis oídos habían escuchado. ¿Él me quiere? Theodore "Pesadilla" Raeken, el Rey Del Narcisismo, ¿Me quiere? Era algo completamente extraño para mí, nunca había o me habían dicho algo así, al menos no una persona que no sean mis amigos o mi familia, y oír esas palabras salir de la boca del mayor era una anomalía del universo. Pero lo que más rondaba por mi mente en ese precioso momento era... ¿Yo lo quería a él? Ninguno decía nada, ni siquiera nos movimos de nuestros lugares dejando correr el tiempo con lentitud. Decidí alejarme un poco de el chico de cabello castaño para poder verlo fijamente a los ojos, esos orbes grises que me fascinaban con locura y me dejaban completamente hipnotizado, no pude evitar sonreír. Y fue allí, sentados en mi cama en completo silencio y sin nadie que pueda meterse entre nosotros, que me di cuenta de la verdad, lo quería... Quería a Theo con todo mi corazón, no sé en que momento me enamoré tan perdidamente de él, pero no puedo quitármelo de la cabeza.

-Yo también te quiero... -Murmuré con una pequeña sonrisa sobresaltando un poco al chico frente a mí.

-¿Me quieres? -Preguntó confundido, hacía esa mueca extraña de fruncir el entrecejo mientras arrugaba un poco su nariz y cerraba levemente sus ojos. Era adorablemente lindo.

-Sí Theo, te quiero. ¿Está mal? -Devolví la pregunta con una sonrisa ladina.

-No, no, claro que no... Es sólo que no esperaba esa respuesta. Digo, te quedaste en silencio un tiempo y creí que me dirías que no me querías o que soy un gran idiota, o quizá que...

No lo dejé hablar. En mi cabeza creí que en lugar de seguir con esa absurda conversación de inseguridades por parte de Theo, que no llevaría a ningún lado, lo mejor sería demostrarle lo mucho que lo quería. Puse suavemente mis manos en sus mejillas y lo atraje a mí para darle un cálido y tierno beso en sus perfectos labios, una acción dice más que mil palabras. El beso fue rápidamente correspondido por parte del mayor, sentí como me rodeaba suavemente por la cintura con sus manos para atraerme un poco más a su cuerpo, lo cuál no me molestaba en lo absoluto. La atmósfera era perfecta hasta que el castaño se separó con rapidez de mí, no entendí al principio hasta que me volteé encontrándome con mi madre en la puerta de mi cuarto, ella llevaba una amplia y dulce sonrisa en sus labios, mis mejillas se tiñeron de un color carmesí casi al instante de cruzar mi mirada con la suya.

-Que suerte que decidí subir yo, y no tu padre. -Comentó con burla sin borrar su sonrisa.

-Mamá... -Gruñí bajo denotando un poco de enojo y vergüenza en mi voz.

-¿Qué? Sólo digo que tu papá hubiera sacado a tu chico de la casa en cuestión de segundos si los hubiera visto. -Devolvió riendo.- No se preocupen, no diré nada. Pero la cena está lista.

-Lo lamento, Señora Dunbar... -Soltó mi chico apenado.

-No te disculpes, Theo. No tienes porqué avergonzarte, de hecho me alegra saber que quieres a mi hijo, sólo diré que si lo haces llorar, te asesino. -Amenazó la rubia con una amplia sonrisa.

-No se preocupe, jamás lastimaría a Liam. Lo quiero mucho como para hacerlo... -Aseguró sonriente.

-Lo sé, se nota. -Dijo mi madre con una sonrisa.- Gracias por cuidar a mi niño, y dime Sara, ya te lo dije. Ahora bajen a comer o Robert se molestará mucho.

Bromeó con una amplia sonrisa mi madre para luego retirarse de la habitación. Mi chico y yo nos dedicamos una pequeña mirada cómplice para luego levantarnos, nos tomamos dulcemente de la mano y bajamos así hasta el comedor, no voy a negar que fue una sensación hermosa sentir nuestras manos juntos por unos minutos. Al llegar junto a mis padres nos separamos de a poco para luego sentarnos enfrentados con una amplia sonrisa en nuestros rostros. Esperaba que sea una noche tranquila, no como en la casa del castaño, sino sería perfecto para su venganza.

Amor a primera pelea ||THIAM||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora