Capítulo Cuarenta

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NARRA THEO

Nunca creí que decir esas palabras sería algo tan difícil, pero sí que lo fue. Sentí como un nudo envolvía mi garganta  poco a poco hasta que el rubio se acercó más a mí para darme un suave y dulce beso en los labios, creo que ya me estoy volviendo adicto a ellos, ¿Será un problema? No lo creo. Correspondí el beso con ternura, fue corto pero hermoso. Al separarnos me quedé hipnotizado ante la belleza de ese mar azul que tenían sus ojos, suspiré bajo aún esperando su respuesta.

-¿Entonces es un sí? Porque yo quiero tomarlo como una respuesta afirmativa. -Murmuré contra sus labios con una amplia sonrisa.

-Claro que sí, tonto... No puedo negarme a tus encantos... 

Sonreí ampliamente abrazándolo por la cintura para luego lanzarlo a la cama junto a mí. Lo acurruqué en mi pecho y lo cubrí con una manta mientras le hacía suaves caricias en el cabello. Si esto no era tener buena suerte, no sabría como calificarlo, estaba en mi cama abrazando al chico más hermoso de todo el universo, con esos ojos hermosos que me encantaban y esa risa contagiosa que era sumamente bella, música para mis oídos. No sé en que momento pero el sueño comenzó a poseerme poco a poco, pero al menor se le dio por tener una charla nocturna.

-Theo... ¿Puedo hacerte una pregunta? -Indagó en un dulce susurro mi ahora novio.

-Claro pequeño, lo que tú quieras. -Accedí sonriente.

-¿Por qué yo? 

-¿A qué te refieres, lindura? 

-¿Por qué, de todas las personas hermosas y perfectas que hay, me elegiste a mí? -Preguntó con tristeza en su voz, no podía creer que él realmente no se diera cuenta de como eran las cosas en realidad.

-Li, pequeño, tú eres el ser más hermoso y perfecto que hay en el universo. Nadie, jamás, podría igualar tu belleza. Eres mi luz, mi tierra, mi sol y mis estrellas, eres mi mundo. Todo de ti me gusta, desde tus virtudes hasta tus defectos, te quiero en tus días buenos y en los no tan buenos, quiero estar ahí para ti en las alegrías y en las tristezas, hasta en los enojos si me dejas. Quiero ser todo para ti, porque tú eres todo para mí. Y no, yo no te elegí, te eligió mi corazón, y debo admitir que no pudo escoger a alguien mejor que tú, porque esa persona no existe. -Me sinceré con ternura dejando que algunas pequeñas lágrimas de emoción cayeran por mis mejillas. Bajé levemente la mirada para poder ver al rubio a los ojos pero lo que encontré no es lo que esperaba, él estaba llorando a mares. Lo atraje aún más hacia mi cuerpo abrazándolo con mayor fuerza que antes.- Pequeño... ¿Estás bien? -Pregunté con la preocupación y el pánico a flor de pie. ¿Había dicho algo mal?

-No podría estar mejor... -Murmuró con una sonrisa pero sin cesar su llanto.

-¿Por qué lloras? -Indagué confundido acariciando su espalda baja con mis dedos.

-Porque nunca me sentí tan feliz en toda mi vida... Te quiero, Theo...

-Yo te quiero mucho más, Li... Ahora descansa, si llegamos tarde mañana, tu padre va a asesinarme. -Bromeé con ternura depositando un suave beso en su cabeza, era tan lindo estar así con él, todavía creía que era un sueño del que nunca quería despertar.

-Lo sé... Tú también descansa, ¿Si? 

-Lo haré, no te preocupes...

Susurré sonriente. El de ojos azules levantó un poco la cabeza para mirarme, nos quedamos así por unos largos segundos, que luego se convirtieron en minutos, sólo haciendo eso, perdiéndonos en la mirada del otro con una tonta sonrisa dibujada en nuestros rostros, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo para quedarnos así, admirándonos. No podía creer que todo esto fuera algo real, pero lo era, y me fascinaba. Luego de unos minutos juntamos nuestros labios para fundirnos en un suave beso junto a caricias furtivas que pasaban de nuestros cuellos hacia nuestras espaldas, poco a poco el beso se fue intensificando, no mucho, pero aproveché ese pequeño momento para poner una de mis manos dentro de su camiseta y poder tocar su cálida piel aunque sea unos minutos. Decidí parar cuando sentí que el menor me mordió con sutileza mi labio inferior, no es que no quisiera hacer algo así con él, pero sabía perfectamente que no era el momento, me separé unos centímetros y lo miré a los ojos con una amplia sonrisa para luego hablar.

-Debemos dormir, ¿Lo recuerdas? -Solté con ternura en un susurro.

-Sí... Sí, lo sé. -Dijo intentando recuperar el aliento perdido con una sonrisa.- Te quiero, Theo...

-Yo también te quiero, Li...

Luego de ese hermoso momento que había quedado guardado en mi memoria para siempre, decidimos dormir, no quería tener problemas con mi suegro al día de conocerlo. Poco a poco nos consumió el cansancio y cedimos ante él, no sin antes volvernos a decir lo mucho que nos queríamos, era uno de los mejores días de toda mi vida, sin duda. Aunque no podía negar que las palabras "Te quiero" ya se me estaban quedando cortas para todo lo que sentía por aquel chico rubio de ojos azules y con mal carácter. Amo a este chico...

Amor a primera pelea ||THIAM||Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora