Espacio para sanar

45 6 1
                                        

quiero agradecer por sus comentarios uwu me motivan a seguir escribiendo mas seguido 

!Comenten o me deprimo!


Cuando Albedo al fin dejó el hospital, el otoño estaba cerca, los árboles lucían verdes con ligeros toques marrones y naranjas, después de todo se atrevió a conversar con sus amigos del pasado, no era del tipo de tener muchos conocidos, pero incluso el ruidoso Kaeya le llevó un pay de manzana y Lisa le regaló una pesada enciclopedia cuando regreso a casa de sacarosa.

Jean lo invitó a su casa de igual forma, para que estuviera más cerca de klee, sin embargo, no aceptó, aún estaba en un proceso doloroso.

había aceptado sus adiciones a las drogas, la medicación y las autolesiones, así como sus conductas autodestructivas y por supuesto, sus intentos de suicidio. Solo hubo algo que siempre se guardo para si mismo, el intenso amor que sentía por aquel hombre que lo solía acompañar, se excusaba diciendo que solo fueron compañeros de tragos y drogas, que el siempre sabia donde podrían drogarse y esa era la razón pro la cual siempre estuvo con el, y el hombre al ver que Albedo tenia un lugar donde podían malpasarse se había quedado en espina dragón, como un par de adictos solamente.

Sacarosa sabia que mentía, aun recordaba las marcas sobre Albedo, aquella vez que lo visito, como había ropa de otro chico, ¿Cómo lo sabia?, conocía los gustos en ropa de Albedo y además, eran tallas diferentes, ¿dos cepillos dentales?, incluso siempre estaban ordenados en pares las tazas que mas usaba, y no era porque Sacarosa fuera chismosa, simplemente era demasiado detallista para no ver que había un par de todo, incluso un beso detallado en el cuello de Albedo.

Si fueron mas que amigos adictos, amantes o simplemente compañeros de pasión, no era algo que Albedo quisiera confesar, solo un par de personas sabían que era gay, el resto seguía pensando que el y sacarosa terminarían juntos, a los dos les daba mucha risa aquellos cuentos. Aun así, en mas de una ocasión fue sorprendido mirando a la nada, como si buscara a alguien o algo que le falta, esos días, parecía mas perdido que nunca.

Fue bien atendido por una amable psicóloga de Liyue de nombre Yun Jin, quien disfrutaba de largas sesiones de arteterapia, puesto el arte y albedo se seguían llevando muy bien.

Albedo sufrió para dejar las adicciones, pero no estaba solo esta vez, se aferraba a las sonrisas de klee y los recuerdos con xiao, que pese a lo doloroso de la pérdida, no podía dejar de verlo en sus sueños. Recordaba cada manía que aquel chico tenia y las anotaba en su libreta, sus pesadillas, su gusto por comer nieve, sus arranques de pánico, además de todas esas enfermedades que lo acompañaban, que albedo no notaba con claridad, puesto el estaba igual de enfermo, la variantes eran muchas, estrés postraumático, depresión, conductas suicidas, ansiedad, borderline.

Había noches en las que no dormía y se desesperaba, llorando hasta el amanecer, aún solía pellizcarse en situaciones extremas pero al menos, ahora procuraba no tener uñas largas. Se preguntaba si hubiera podido ayuda a Xiao, seguía creyendo que no era culpable de todo lo que atormentaba a su alma, sobre todo lo de su hermana, las adicciones eran una locura, incluso en aquel momento, en el que Albedo deseaba con todas sus fuerzas una dosis, para su alma y su cuerpo dejaran de sufrir, era el poder del inconsciente. y Xiao en realidad era muy inocente, aun creía que el, merecía ser feliz, incluso si se fue para no verse mas, incluso si no lo amaba con Albedo lo amaba.

El síndrome de abstinencia fue lo peor, cuando su cuerpo le gritaba, a veces podía fumar un tabaco o tomar un par de cervezas, no podía dejarlo de golpe o se volvería loco. Pero poco a poco lograba acostumbrarse y regresar a su vida,

Recobró un poco su estado físico, tomó el hábito de hacer largas caminatas por las tardes, a veces se quedaba en algún café local y leía o boceteaba.

Se descubrió en más de una ocasión, dibujando un par de ojos ámbar con delineado rojo,  y una extraña marca de rombo purpura en la frente, unos brazos llenos de cicatrices y algunos tatuajes muy bien detallados. Había días nublados que lo deprimían más, por los recuerdos o sus pesares que no se atrevía a expresar, se acostaba en su pieza y no salía, solía recordar como xiao le pasaba chocolates y dulces por debajo de la puerta, cuando esos días llegaban.

Volvió a su lecturas constantes y las visiones de su maestra se fueron disipando conforme los días avanzaban, la correcta medicación lo ayudó a recobrar esa parte de sí mismo, los fantasmas ya solo se quedaron en sueños efímeros, ya no sufría de alucinaciones,  ni escuchaba a su maestra hablarle siempre desde las esquinas, aunque el delirio de persecución a veces lo acompañaba

Cuando el invierno tocó su puerta, no se sintió feliz, como solía ser, en su clima favorito.

Para ese momento estaba mucho mejor, había regresado a trabajar en algunos textos y proyectos que había dejado abandonados, publicando de nueva cuenta, dentro del circulo intelectual estaban impactados por el nuevo grado de entendimiento de Albedo, una escritura renovaba, fresca y llena de enigmas, probando la ciencia y la filosofía, el método y la practica, lo tomaron como un regreso del príncipe de la ciencia, su nombre apareció de nuevo en las revistas de renombre y los foros mundiales, Albedo Kreidenprinz era y seguiría siendo un genio nato. Ahora en su taller improvisado, había una foto de su maestra con el lema "que no sea en vano", le ayudaba a recordar que, aunque se culpara por lo sucedido en el pasado, su maestra lo había salvado en más de una ocasión, cuando niño, cuando le enseño la magia de la química, incluso en aquel día, los ojos de su maestra permanecieron amables y llenos de amor, pudo al fin recordar esa parte de la escena.

Tanto ella como la madre de klee, lo veían con suplica, una madre que desea que salven a su hija que permanecía en sus brazos y una maestra que amaba a su alumno como hijo, con la súplica de que se salvara, que tenía que vivir, fueron esas miradas lo que lo habían impulsado a tomar a klee y sacarosa y salir.

La madre de klee no había podido salir, su pierna estaba presa y la mitad de su cuerpo era uno con los escombros de la mesa, había recibido el mayor daño al momento que la bengala que klee había soltado hizo la primera reacción, una explosión pequeña pero poderosa y comenzó a librar los gases que lentamente se concentraban para expandir las llamas y jamás detenerse, su maestra, ella había tomado la decisión de salvarlos, ni siquiera el se había planteado que químicos uso de los que estaban sobre la mesa, su muestra era una verdadera diosa de la ciencia, sin saber mas detalles de los efímeros que habían conversado, se las ingenio para que nadie mas saliera herido, cuando Albedo sabia que si aquella explosión, hubiera llegado a su punto focal, la cuadra entera de su vecindario, se hubiera reducido a ceniza. no podía defraudar más a esas dos almas.

Incluso si se seguía culpando, ya no dejaría a klee sola o abandonaría su pasión por la ciencia y la química. Todo lo contrario, esta vez mejoraría, se convertiría en un digno sucesor de su maestra.

Todo el panorama cambió, incluso las voces en su cabeza, mientras observaba a klee jugar con la nieve y hacer muñecos.

"este si eres tú", "¿porque no habías regresado?", "eres su hermano mayor"

-mira, somos nosotros y esta es Jean- saludaba klee mientras empujaba una gran bola de nieve

-cuando termines te tomare fotos- klee sonrió y continuo

Sin embargo, pese al avance. Había una capa gris que cubría los ojos de albedo, una tristeza innata y un suspiro que jamás dejaba salir, pese a todo se esforzaba, para que nadie lo notara.

Se había comenzado a perdonar a sí mismo, a dejar entrar de nuevo lo que había perdido, pero también había perdido algo más.

Un amor atrevido y pasional, necesitado y con ganas de morir en los labios ajenos. 



Nota: Espero que estén disfrutando del evento de Albedo 7u7!

Beautiful MadnessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora