Así es, después de mil años, aquí seguimos, gracias por su paciencia, espero que sigan leyendo esta historia. Comenten si han esperado por la actualización uwu
Las piernas de albedo cedieron ante el peso de su pecho, casi temblando ante la escena, era como si todo volviera al inicio, de sus ojos azules broto aquella cascada en la que lo había conocido, y el viento arremolino su cabello, su mano se quedó a escasos centímetros de su rostro, no quería tocarlo, no quería saber si era un efecto de su imaginación. Hasta el ámbar intenso despertó.
-xiao...- susurro con una sonrisa tan dolida he inmóvil, la mano temblorosa de xiao le limpio las lágrimas, dejando grandes borrones de tierra sobre las mejillas de albedo
-no llores beatiful madnes- susurro
-¿porqué me abandonaste?- fue lo único que albedo pudo pronunciar mientras trataba de volver a ser tan valiente como antes
-porque yo no quería verte morir- albedo al fin pudo ver de nueva la sonrisa de xiao, y aunque el permanecía inmóvil, xiao se las arregló para abrazarlo, albedo lloro como nunca, como si fuera un niño perdido
-si tu estas aquí, todo estará bien- y con aquel susurro, lentamente el cuerpo de xiao se desplomo
-xiao.. xiao- albedo volvió a sentir pánico, el cuerpo de xiao permaneció tan quietó como el árbol
-¡Maldita sea! Xiao ¿Cómo te atreves a abandonarme de nuevo? ¡maldito seas! ¡despierta! ¡carajo despierta! No puedo.... perderte otra vez... ¡xiao! No seas egoísta, déjame solo tenerte una vez más conmigo.... ¡despierta!- por más que gritaba, xiao jamás despertó, albedo lo sostuvo entre sus brazos por un rato que pareció eterno, como quien sostiene un ave herida, sin fuerza pero con un peso enorme, albedo no dejo de llamarlo hasta que lo sintió.
Un pequeño latido, tan lento que era fácilmente confundible con el respiro de una mariposa, albedo se apresuro a encender su teléfono de nuevo, casi odiando la oleada de notificaciones que habían llegado juntas, con los dedos temblorosos, marco el numero de Thoma, de todo inazuma, era quien más lo podía ayudar, rápidamente le explico la situación, en cuestión de minutos, una ambulancia en silencio llego.
-señor albedo, nos tenía muy preocupados- saludo el joven, mientras los paramédicos atendían a xiao
-a veces hace falta hacer un poco de trabajo de campo- sonrió, aun con el rostro manchado, dándole espacio a los paramédicos
-lo llevare al mejor hospital de inazuma, y por lo demás no se preocupe, estoy seguro de que los Kamisato me aran este favor- giño mientras le indicaba a albedo subir a la ambulancia junto con él.
-¿Cómo podría pagarte?- respondió, no podía negar que su corazón dependía del sutil respiro que observaba en el pecho de xiao
-si visitara inazuma más seguido, ya sabe, para hacer su trabajo artístico, los kamisato y yo estaríamos complacidos- sonrió y albedo lo anoto mentalmente
Los pasillos del hospital eran tan grades y de un color tan blanco que albedo pestañeo varias veces para acostumbrarse a la luz, cuando finalmente los médicos lo aportaron de xiao, lucho para no ir con él, pero que dedo quieto en la sala de espera, con los pies mojados y un rostro de piedra caliza. Los minutos pasaban como horas, no quería perder a xiao por milésima vez, siempre llegaba tarde.
Para todo, siempre llegaba tarde, para salvar a su maestra y la madre de klee, para detener a xiao, incluso para confesarse, era como si su vida entera se dedicara a correr un maratón sin llegar a la meta, y en cada peldaño perdía un poco de si mismo. Era el genio Albedo Kreideprinz, podría tener a quien quisiera, podía tener a sus pies a quien fuera, lo sabía, era como una bella flor que cualquiera quisiera tener, pero quien el quería tener, parecía imposible. Tal vez fue aquello lo que lo ataba tanto. Las marcas que xiao había dejado, pero estaba ahí, no se detenía.
Y no se iba a detener jamás, lo comprendió hace tiempo, sería la flor marchita del jarrón roto. No moriría por eso, podría sobrevivir solo teniendo las migajas de un amor que parecía un castigo. Cuando el medico a cargo llego, albedo había pasado por todas las etapas de una crisis en menos de dos horas
-lo siento, se encuentra en estado de coma- se derrumbó, se dio permiso para que el infierno bajo sus pies se lo tragara. Todo se volvió negro.
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Beautiful Madness
FanfictionAlbedo comenzó a despreciar su vida hacía tiempo, ya no buscaba su origen en los libros antiguos, no se preguntaba como crearla de la nada. Al contrario, adoraba la muerte, el fin de todo, la aniquilación y el dolor de sus recuerdos se curaba con va...
