un cascaron de sueños rotos

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Muchas gracias por apoyar esta historia 

¡¡comenten o me deprimo!!


narrar como una persona se pierde en su propio camino, es sin duda, doloroso, cada día que pasaba era una nueva lucha en la mente de Xiao, una parte de si mismo deseaba sentir la sobriedad, afrontar el caos y ser un hombre de bien, poder tomar la mano de Albedo y pedirle perdón, pero la otra, un poco mas oscura, mas cruel y autodestructiva, solo le gritaba que dejara los malos intentos, nada bueno podría salir de alguien tan podrido como el.

los meses que lo intento, lloraba aferrado a cada árbol de sakura que se cruzaba en su camino, se sentía cada vez mas patético y cada vez mas débil, que cuando la droga llego a sus manos, no lo puedo evitar.

no era que no quisiera cambiar, solo no podía y nadie podía entender ese sentimiento, añoraba profundamente la vida antes de todo, antes de cada error que cometió, borrando cada hecho que le había parecido doloroso, pero no podía, solo la droga mitigaba un poco, con el paso del tiempo y las dosis se convierto de nuevo en algo mas parecido a un zombi.

era completamente útil socialmente, no le costo mucho conseguir un trabajo en la casa de té de Komore, fue contratado por un chico muy simpático de nombre Thoma, el cual había simpatizado con Xiao debido a que el mismo conocía liyue y mondstadt, y aunque xiao no solía hablarme mucho, con el tiempo se acostumbro a la personalidad dulce del chico de cabello naranja y ojos verdes.

xiao supo como ocultar sus adiciones con cigarrillos y su particular manera de parecer un gato evitando personas, era productivo para el lugar, así que no les importaba mucho como xiao cumplía, todas las mañanas llegaba y se encerraba en la bodega, recibía y descargaba todo los materiales y los repartía directamente a la cocina del lugar, en ocasiones le tocaba cambiar un par de muebles de lugar o simplemente hacer un inventario.

–Buenos días Xiao- había saludado Thoma con una particular sonrisa

–buenos días- se animo a responder xiao desde el fondo de la bodega, aunque su cara parecía responder un "¿que tienen de buenos?"

--¿no necesitas ayuda?-- el chico había colocado una lonchera sobre la mesa, como lo hacia los días que visitaba a xiao, siempre con la intensión de compartirla, aunque xiao fuera muy quisquilloso

–no realmente- respondió de nuevo, aunque lo trataba con amabilidad, prefería estar solo, una parte para que nadie notara su usual estado de poca sobriedad o su fobia social

–son días pesados, igual te ayudare– xiao había rodado los ojos y thoma había reído.

una rutina constante a lo largo de los meses, sustancias, trabajo hasta el desmayo y la constante perdida del sentido, al final del año, Xiao ya no era Xiao, si no un cascaron de sueños rotos, solo un fantasma mas en la ciudad eterna.

thoma fue el primero en notar como su nuevo amigo del otro lado del mar, como solía llamarlo, comenzaba su recaída a algo mas profundo que solo un pozo,  y no era porque no cumpliera con su trabajo, era igual de productivo pero había algo mas.

con el tiempo se dio cuenta de la mirada vaga que cargaba xiao, esa mirada vacía de pupilas siempre grandes y ojerosas, una mirada poco sutil, demasiados tonos rojos y amarillos en su piel

comenzó a notar como la actitud de xiao era cada vez mas errática, al manos antes podía conversar de trivialidades como el clima, incluso habían compartido un cigarrillo a final del turno, pero cada vez era menos frecuente, posteriormente, gracias a su sutileza de entrar a la bodega sin avisar, había visto la cantidad de daño físico de xiao, un día caluroso mientras este trabajaba sin camisa dentro de la bodega, ninguno de los os dijo nada.

incluso si los ojos de thoma parecían desconcertados por los moretones, cortes y demás hematomas, las únicas partes sanas, eran los tatuajes que decoraban una figura bien formada pero herida. sabia que no era a causa de cargar las cosas de la bodega, pero tampoco se permitió preguntar.

trato de acercarse un pco mas a xiao, con el fin de averigua que era lo pasaba en su vida, ayudarlo incluso si no lo concia mas haya del trabajo, así era thoma, alguien demasiado amable para siquiera existir

pero xiao termino de cerrarse completamente a todo nuevamente y cada que thoma lo invitaba después del trabajo, xiao sonreía y se excusaba "hay alguien que me espera", y se marchaba, pero aquella sonrisa, solo provocaba miedo, en la manera en la cual la mirada de xiao se iluminaba y sonreía tan amplio que terminaba mostrando sus colmillos, mas parecida a una mueca de dolor que de felicidad

–esa persona que te espera debe ser muy especial para que no quieras siquiera tardarte un minuto de mas– había bromeado una tarde Thoma

–no le gusta que lo hagan esperar– respondía xiao con una capa de sudor frio, incluso en la calidez de las playas, junto a su ansiedad notable

–¿es tu persona amada?-- cuestiono thoma colocando las ultimas cajas

–podría decirse que lo es, si me respondiera con un si– volvía a responder xiao mientras se rascaba el cuello con fuerza, una clara señal de necesidad por la droga, pero thoma solo pensaba que era el cansancio y el calor

–sabes, a mi también me gusta mucho alguien, es diligente e inteligente y tiene el cabello mas bonito que jamás he visto, pero siempre se ocupa y pocas veces podemos solo charlar- suspiro thoma y xiao lo había visto con genuina curiosidad

–también tengo una vida, no solo trabajo- sonrió thoma y ambos salieron al final de su turno de trabajo

–debo irme- se despido xiao

–y de nuevo sales corriendo, espero conocer a esa persona que te tiene totalmente perdido- había bromeado thoma, mientras xiao se perdía en las calles 

la curiosidad que Thoma sentía no le permitía solo dejar a Xiao como alguien misterioso, sentía una genuina preocupación que algún día averiguaría.

Por otro lado Xiao, al salir solo correría al mismo sitio de venta y como desesperado, en el mismo lugar la consumiría, solo para continuar su camino, mas lento, mas torpe hasta el lugar donde se quedaba cada noche, con la mirada fija en el firmamento que tanto le recordaba a su amado Albedo- 

Cuando finalmente llegaba, lo esperaba, tan callado y tan perfecto como cada noche 

--estoy en casa querido-- nuevamente sonreía xiao



Beautiful MadnessHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora