Flores a la orilla de los acantilados

70 8 2
                                        

¡¡¡¡¡Advertencia: contenido sensible, temas fuertes!!!!

¡¡¡contenido para llorar, sufri mucho escribiendo esto pero todo estará bien después!!!


Albedo había llegado al departamento de sacarosa, esta le había dejado un postre sobre la mesa con una nota, "es una nueva receta de jean, Klee hizo la mermelada", Albedo lloró mientras lo comía, en silencio y en la oscuridad, se sentía tan desesperado, que solo quería huir, finalmente se quedó dormido.

La mañana fue terrible, no quería salir pero no podía quedarse, se había despedido de sacarosa y había tomado dos dosis de medicación extra, ahora estaba ligeramente arrepentido, tomo sus cosas y salió, el sol le dio de lleno, se sentía más mareado que cualquier otro día, podía escuchar las risas de burla y las miradas juzgándolo, caminaba sin sentido y en varias ocasiones tropezó con alguna persona que simplemente caminaba, era demasiado tarde cuando entró a la plaza principal, los coches de un lado y las estatuas del otro, se sintió pequeño, como una hormiga, fácilmente pisoteado, fácilmente aniquilado. Ante la mirada de todos.

-Albedo, ¿eres tu?- y lo que faltaba, era voz de Jean

-Hermano Albedo- y su mundo cayó, no muy lejos al terminar las jardineras estaban, una chicas rubia con apariencia cansada y Klee, la niña de rojo, Albedo trago fuerte, sus manos sudaron, el dolor lo atravesó, soltó su maleta y no pudo respirar, en su rostro se reflejó el pánico.

"Xiao"

-¡Hermano Albedo!- la niña siguió gritando, hasta soltarse de Jean, quien no la pudo detener, puesto también estaba totalmente desconcertada ante el rostro de Albedo, este solo corrió, tropezando con la gente,

-¡Hermano Albedo, Klee te ha estado esperando!- gritaba la niña llena de alegría pero lo que Albedo escuchó fueron gritos de odio, porque su mente estaba mal, retorcida y llena de dolor

"Xiaoo"

-Klee no- Jean alcanzó a la niña y la abrazó para que no corriera más, Albedo se encontró justo al borde de la calle, los coches pasaban a toda prisa, no podía huir, y prefería morir

-sube- ante sus ojos, era Xiao en su imponente motocicleta, Albedo nos preguntó como estaba en aquel lugar, pero le tomó menos de dos segundos subir y aferrarse a la cintura de Xiao

-Klee te extraña, hermano Albedo, Klee será una buena niña- gritó Klee pero xiao había acelerado

-no era Albedo, no lo era Klee- Jen había consolado a Klee

-pero si era, yo lo vi- Klee lloro, Jean trago fuerte

-Albedo no huiría de ti, seguro era alguien muy parecido- Klee lloro

-¿estas segura?- había preguntado

-si, de hecho Kaeya y Diluc me trajeron un informe, al parecer Albedo está en sumeru, es un lugar lejano y muy bonito, donde hay bibliotecas de las que tanto hablaba albedo- mintió, mientras abrazaba a la niña

-tienes razón, esa copia de albedo no se parecía en nada a mi hermano- la niña había sonreído de nuevo, se bajó de los brazos de Jean y ahora estaba espantando palomas, Jean tomo la maleta que había dejado caer Albedo, ella sabía que era Albedo pero al mismo tiempo se negaba, aquella persona, con aquellos ojos vacíos y miedo, ¿Qué se suponía que estaba haciendo Albedo?, tendría que hablar con sacarosa, ¿Quién era el tipo de moto? Y porque Albedo simplemente parecía otra persona.

Albedo se aferró con todas sus fuerzas a Xiao, hasta que salieron de la ciudad, Xiao estacionó su motocicleta a un lado de un claro con algunos árboles. Albedo parecía perdido.

Beautiful MadnessDonde viven las historias. Descúbrelo ahora