Al día siguiente despierto y las heridas ya están mucho mejor, sólo arde un poco, me hago la trenza de siempre, Albrecht debió dormir lejos del rincón donde yo dormí, porque no lo veo por ningún lado.
Me levanto para lavarme la cara, soy la primera en despertarme, ya que con el primer rayo de sol que vea siempre me despierto, siempre lo veo antes que mis compañeros, por el mismo hecho de dormir afuera.
Al poco rato, veo a Albrecht, está acurrucado en una red, debió fabricarla anoche, entre dos árboles. Dentro de unos diez minutos comienzan a salir los demás Lepidoptera, algunos van a asearse y otros prefieren quedarse como están.
Gerard me llama con un gesto:
-¿Estuvo anoche contigo?- pregunta, algo desconfiado. En ese momento recuerdo el extraño y vergonzoso episodio del veneno.
-Si... me ayudó a curarme las heridas.
-¿Cómo?
-El... eliminó el veneno.
-Eso es fantástico Vanessa, pero...- mira a Albrecht colgado de la red- aún no me fío de él. ¿Te importaría despertarlo? Tenemos que partir, y, bueno, creo que van a pasar mucho tiempo juntos.
-Ugh, de acuerdo- realmente no me molesta estar con él, pero me molesta que piensen que necesito a alguien que me cuide. Voy hacia la red.
- Mmmm ¿Albrecht?- lo toco un poco con el dedo, abre los ojos, muy somnoliento, su reluciente pelo negro está amontonado por toda su cara- debes despertarte, ya nos vamos.
Sin una palabra, se levanta y yo le entrego su chaqueta, dándole las gracias.
Todos comienzan a volar y yo observo con nostalgia como se elevan en el aire "sólo algunos días Vanessa, sólo unos pocos"
-Soberbio- dice Albrecht al verlos volar- en serio lamento que no puedas volar ahora.
-Pero tenemos que correr- le digo, no con muy buen humor- y muy rápido, por cierto.
Comienzo a correr, cómo soy muy ligera no me cuesta mucho estar a la velocidad de Albrecht, sin perder nunca de vista a los Lepidoptera, comienzo a quedarme sin aliento ¿Cuántos kilómetros hemos recorrido?
Por fin, todos se detienen a descansar, yo me reuno con los agotados de mis compañeros, pero no tan agotados como yo, que hice todo el viaje a pie, sin ni un descanso y con este sol abrasador.
Todos se sientan alrededor de un lago, para beber, yo me situo entre Azaely William, luego de beber, me tumbo boca arriba, estoy respirando muy agitadamente, tanto que ellos notan al instante que estoy más allá de lo extenuada.
-Tal vez deberíamos parar aquí- propone Azael. Me levanto de inmediato.
-No - digo rotundamente- no quiero que nos atrasemos por algo tan tonto, solo estoy un poco cansada.
-Tal vez deberías dejar que yo te cargue- dice una voz a mis espaldas, al voltear, noto que es Albrecht.
-Claro que no, no lo necesito.
-Si lo necesitas- dice cortante.
-No. Aún me queda algo de dignidad.- digo, sin siquiera considerarlo.
-Pensé que habíamos hablado sobre la confianza- me dice el traicionero Araneae.
-No me importa de lo que hayamos hablado, aún puedo seguir muy bien unos cuantos kilómetros.
Tras arrancar suspiros exasperados de mis hermanos y de Albrecht, se resignan a mi voluntad.
-Es muy testaruda ¿verdad?- Le dice Albrecth a William, como si fuera el maestro que se queja de un alumno frente a un familiar.
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Insecta
Science Fiction¿Quién decide qué podemos ser y qué no? ¿Qué puede gustarnos y que no? ¿Lo que podemos sentir, hacer, pensar? Porque así son los Homo, piensan que están en el centro del universo, piensan que todos los Insecta y Animalia son únicamente seres vivos d...
