Seis meses. Seis meses volando, luchando contra los Insecta más poderosos, encontrando nuevos amigos, rompiendo reglas...
Pero parece que al fin, llegaremos a nuestro destino, por fin podremos encontrar un lugar donde establecernos.
Aunque me alegra, también me entristece, luego de haber llegado, me marcharé, ya no estaré más con los de mi grupo, tanto si le gusta a Albrecht como si no. Tanto si me acompaña como si no.
Voy a extrañarlo, voy a extrañar a Azael, a William, a Naina, pero no puedo seguir más tiempo aceptando las ridiculeces de mis compañeros, siguiendo sus costumbres.
Hoy, en el camino, platico con Naina, no he hablado mucho con ella, pero me agrada, es delicada y sensible, toda una Lepidoptera, el ideal de una chica de mi grupo, me agrada tanto, que me divierte platicar con ella mientras volamos, ya alcanzando a divisar la costa con la que tanto habíamos soñado.
-He visto que platicas mucho con Albrecht- me comenta hoy en la mañana con una sonrisa pícara- ¿Es tu novio?
-¡¿Qué?! ¡Claro que no! me agrada, creo que tiene algunas cosas en común conmigo, pero no llega a ser más que un amigo.
-¿Cosas en común contigo? ¿Qué clase de cosas?
-Mmm... más bien, es totalmente opuesto a mi, y es por eso que me llevo con él.
-¿Se han besado? ¿No te mira de una forma especial? ¿Te hace cumplidos? ¿Has intentado tomarle la mano? ¿Te gustaría que te secuestrara para decirte que te ama, huir juntos y ser felices para...
-¡Hey tranquila! Te juro que no hay nada romántico entre él y yo. Lo más tierno que ha hecho fue envenenarme al picarme con sus brazos metálicos... estoy segura que recuerdas ese día...- ¿dónde tiene la cabeza esta chica?
-¡Como olvidarlo! Pero también te sacó el veneno de las heridas- puede leer la pregunta en mis ojos- Gerard me lo dijo ¿cómo fue? ¿cómo sacó el veneno?
Tras enrojecer rotundamente, me veo obligada a contarle el vergonzoso episodio, sacándole sonrisas y miradas tiernas en el proceso, al narrarle lo de la blusa, se hecha a reír sin reparo.
-¡Eres una malpensada!- exclama, apenas pudiendo hablar entre cada carcajada.
-Claro que no- respondo- soy P-R-E-C-A-V-I-D-A, y estoy en mi derecho ¡el chico estuvo a punto de matarme horas antes de eso!
Un rumor perteneciente a todo el grupo ahoga nuestra charla. Se alcanza a divisar un muro metálico a lo lejos.
En México, hay una ciudad Homo. Debimos pensarlo. Un lugar con tantas ventajas geográficas debía ser beneficioso para ellos.
Paramos a descansar, celebrando que es el último día viajando, en la mañana del día siguiente, llegaríamos al tan anhelado lugar.
Tras beber el nectar de las flores, todos se dirigen a un pequeño refugio bajo unas rocas, quedándome yo fuera, como siempre, pero ahora con Albrecht y Hugo.
Hablamos sobre nuestras teorías durante horas, sobre como los Homo han intervenido en nuestras vidas, las razones, diferencias del habitat, maneras de purificar el agua salada para el sustento de la comunidad Lepidoptera, alarmas en casos de emergencia, construcción de refugios bajo tierra...
En realidad, sólamente Hugo y yo conversamos de esos temas, mientras Albrecht nos escucha en silencio, seguramente sin comprender una sola palabra, nunca lo había visto tan callado.
Tras discutir sobre una manera más eficiente de reproducir las flores que producen el néctar que nos alimenta, finalmente Hugo se retira a dormir a un árbol a unos cuantos metros.
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Insecta
Science Fiction¿Quién decide qué podemos ser y qué no? ¿Qué puede gustarnos y que no? ¿Lo que podemos sentir, hacer, pensar? Porque así son los Homo, piensan que están en el centro del universo, piensan que todos los Insecta y Animalia son únicamente seres vivos d...
