Los cuatro hijos mayores de papi luchon España: Argentina, Chile, México y Perú, se las verán negras cuando empiecen a trabajar, todo para ganar unos centavos y ahorrar para cuando sean libres e independientes, claro, si papi luchon no les mina sus...
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-Escúchame bien niño. Si llega a faltar algo de la colección, que no se haya vendido, cuando venga a hacer el conteo al finalizar el día, te juro que te buscaré y te haré pagar ¿entendido?- La dueña lo miró con furia y golpeo su puño contra su palma.
-Si- respondió Chile bajito, un poco asustado.
-Dije ¡¿Entendido?!- ladro la mujer.
-¡Ahhh! ¡Si señor! ¡Digo Señora! Por favor no me lastime- Chile se cubrió y enrollo su cola en su cintura con miedo.
Su nueva jefe había probado ser una persona muy intensa, por lo que no era de sorprenderse que el chileno se espantará.
-Te estaré vigilando niño- la mujer le apuntó y le sonrió con malicia. Chile casi se desmaya cuando noto los dientes puntiagudos.
Sin darle mayores instrucciones, su jefe se fue de la tienda, dejándolo completamente solo. El chileno miro alrededor, localizando rápidamente las cámaras de seguridad. La tienda era... una mezcolanza de cosas, se vendían desde libros y muebles hasta juegos de mesa y algunos electrónicos, así como decoraciones para el hogar y el jardín. Pese a la cantidad de objetos, el lugar estaba excesivamente ordenado.
Sin saber muy bien que debía hacer, se fue al mostrador, donde encontró algunos paños y líquidos para limpiar, así como una computadora y caja registradora. Chile se quería morir, jamás había usado una y tenía miedo de que su jefe se diera cuenta. Rebusco un poco en los cajones y encontró lo que necesitaba: un manual. Beso el libro de hojas desgastadas y se puso a leerlo, esperando ser un profesional de la caja antes de que llegase el primer cliente.
Chile: Serpiente de cola larga
Nazi: Perro Pastor Alemán
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Del lado este del centro comercial, un mexicano caminaba desgarbado hasta dar con la puerta de administración del lugar. Siempre había tenido curiosidad de lo que se escondían detrás de esas puertas. Se recordó de niño entrando a esos pasillos altos y llenos de tuberías, explorando todo como si se tratará de una aventura, solo para ser sacado por alguien de limpieza.
"Pero que giros da la vida" pensó cuando llego a su destino: la sala de conserjes.
-Este es tu atomizador, guantes, escoba, dos trapos, esponja y lentes de protección...- su instructor le pasaba cada objeto con indiferencia.
-Espere, ¿Por qué necesitamos estos?- pregunto confundido el mexicano y sostuvo los lentes en alto.
-Créeme chico, tendrás suerte si nunca llegas a ocuparlos- suspiro el mayor-. En fin, nos turnamos cada día las zonas para limpiar. Dividimos el lugar en zonas: inferior, media y superior. Inferior serían los estacionamientos, media, pues, la planta baja y superior es el primer piso. De ahí pasamos a los sectores 1, 2, 3 y rojo. Aquí está el mapa, para que lo entiendas un poco mejor.
-Claro... una duda jefecito ¿por qué se llaman zonas rojas?- pregunto inocente el menor.
-Es el área de comida y los baños, chico- El sujeto lo tomo de los hombros- eres muy joven para saber los horrores que ahí te aguardan, pero debes ser fuerte. Solo espero que nos seas útil con los lugares altos, igual eso te salva de los baños, chico.
Nicaragua miró sus alas cafés, a lo que el chico se sintió un poco avergonzado, pero no dijo nada y asintió. Esperaba mantener sus emociones en control para no revelar su "secreto".
Al salir del lugar, con guantes amarillos neón, uniforme gris, botas negras, una escoba roja en una mano y una cubeta en la otra, México se sintió como protagonista de una novela.
Para desconcierto de Nicaragua, vio como México caminaba con una actitud divinesca.
"Ábranse perras" cantaba México en su cabeza mientras avanzaba. No podía esperar a vivir su encuentro destinado. Ya se veía, trapeando como nadie, y así, como la más, llamaría la atención de un ricachón con el que se casaría y lo sacaría de la pobreza.
Sin embargo, la realidad lo golpeo cuando su primera labor fue colocar los molestos letreros que advierten del piso mojado y pasar el trapeador lleno de cloro por los suelos.
Además, era muy temprano como para que algún hombre rico se paseará ahí.