Los cuatro hijos mayores de papi luchon España: Argentina, Chile, México y Perú, se las verán negras cuando empiecen a trabajar, todo para ganar unos centavos y ahorrar para cuando sean libres e independientes, claro, si papi luchon no les mina sus...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Perú corrió como nunca siguiendo a Japón, sentía que su corazón se le saldría del pecho. Casi podía sentir el brazo de la ley a centímetros de su cuello.
-Ven- Japón lo tomo de la muñeca, abrió una puerta del personal y siguieron corriendo como si su vida dependiera de ello. Escucharon un eco a sus espaldas avisando que el guardia había hecho lo mismo y los seguía muy de cerca.
-¡Entra! ¡Rápido! - Japón abrió otra puerta y la cerró con delicadeza detrás suyo, poniendo el seguro. La alpaca se percato de que estaban en la cocina del restaurante.
-Aaaah, con que para eso sirve esa puerta- hablo como si fuera obvio.
-¡SSSSHHHHH! Ven, escóndete- Japón lo tomo de los hombros y se escondieron detrás de un estante alto lleno de hoyas tan grandes que los dos podrían caber sentados y jugar poker sin problema.
Escucharon pasos apresurados y a alguien aporrear la puerta con fuerza.
-¡FBI OPEN UP!- Grito el guardia del otro lado.
Perú sudaba nervioso y Japón también.
-¡Voy!- se escuchó una voz femenina- Si, hola, ¿en qué lo puedo ayudar oficial?
Italia abrió la puerta y se cruzo de brazos, usando su cuerpo para impedir que el guardia entrara.
-Buenas tardes, señorita, busco a un par de delincuentes. Algo me dice que están aquí.
-¿En serio? Yo no escuche nada. Soy la única que ha estado aquí, créame, si alguien hubiese entrado, lo habría sabido.
-Entiendo, si me permite, me gustaría entrar para revisar...
-No puedo- contesto ella entre sarcástica y cínica- verá, mi jefe salió y soy la única aquí, si se entera que deje pasar a una persona a la cocina, me mataría ¿entiende?
-¡Soy la ley! Así que apártese y déjeme hacer mi trabajo- FBI hizo ademán de mover a Italia, pero la loba gruño y saco sus dientes.
-A ver, a ver, a ver- La loba se interpuso entre el oficial y su cocina, casi ladrando con fuerza- A mí no me va a estar faltando el respeto. Si ya le dije que no vi a nadie entrar aquí ¿por qué me cuestiona? Además, este es un restaurante decente ¿Cómo se atreve a insinuar que nosotros protegeríamos a unos criminales? Lo voy a acusar con sus superiores.
-No, perdone señorita, debe ser una confusión. Lamento las molestias- y FBI se fue con la cola entre las patas, por decir, pues no tiene cola.
-Dios, que ganas de joder- Italia cerró la puerta y se volvió con un gesto divertido- Bueno, ya, salgan.
Los chicos no se movieron.
-Japón, puedo olerte, y también al otro chico- Perú y su senpai se levantaron con lentitud. El peruano temblaba, esperando un regaño, pero la loba solos los miraba con un gesto divertido.