Acto 6, parte 1: Jefes, niños y ¿fantasmas?

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Perú corrió como nunca siguiendo a Japón, sentía que su corazón se le saldría del pecho

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Perú corrió como nunca siguiendo a Japón, sentía que su corazón se le saldría del pecho. Casi podía sentir el brazo de la ley a centímetros de su cuello.

-Ven- Japón lo tomo de la muñeca, abrió una puerta del personal y siguieron corriendo como si su vida dependiera de ello. Escucharon un eco a sus espaldas avisando que el guardia había hecho lo mismo y los seguía muy de cerca.

-¡Entra! ¡Rápido! - Japón abrió otra puerta y la cerró con delicadeza detrás suyo, poniendo el seguro. La alpaca se percato de que estaban en la cocina del restaurante.

-Aaaah, con que para eso sirve esa puerta- hablo como si fuera obvio.

-¡SSSSHHHHH! Ven, escóndete- Japón lo tomo de los hombros y se escondieron detrás de un estante alto lleno de hoyas tan grandes que los dos podrían caber sentados y jugar poker sin problema.

Escucharon pasos apresurados y a alguien aporrear la puerta con fuerza.

-¡FBI OPEN UP!- Grito el guardia del otro lado.

Perú sudaba nervioso y Japón también.

-¡Voy!- se escuchó una voz femenina- Si, hola, ¿en qué lo puedo ayudar oficial?

Italia abrió la puerta y se cruzo de brazos, usando su cuerpo para impedir que el guardia entrara.

-Buenas tardes, señorita, busco a un par de delincuentes. Algo me dice que están aquí.

-¿En serio? Yo no escuche nada. Soy la única que ha estado aquí, créame, si alguien hubiese entrado, lo habría sabido.

-Entiendo, si me permite, me gustaría entrar para revisar...

-No puedo- contesto ella entre sarcástica y cínica- verá, mi jefe salió y soy la única aquí, si se entera que deje pasar a una persona a la cocina, me mataría ¿entiende?

-¡Soy la ley! Así que apártese y déjeme hacer mi trabajo- FBI hizo ademán de mover a Italia, pero la loba gruño y saco sus dientes.

-A ver, a ver, a ver- La loba se interpuso entre el oficial y su cocina, casi ladrando con fuerza- A mí no me va a estar faltando el respeto. Si ya le dije que no vi a nadie entrar aquí ¿por qué me cuestiona? Además, este es un restaurante decente ¿Cómo se atreve a insinuar que nosotros protegeríamos a unos criminales? Lo voy a acusar con sus superiores.

-No, perdone señorita, debe ser una confusión. Lamento las molestias- y FBI se fue con la cola entre las patas, por decir, pues no tiene cola.

-Dios, que ganas de joder- Italia cerró la puerta y se volvió con un gesto divertido- Bueno, ya, salgan.

Los chicos no se movieron.

-Japón, puedo olerte, y también al otro chico- Perú y su senpai se levantaron con lentitud. El peruano temblaba, esperando un regaño, pero la loba solos los miraba con un gesto divertido.

Nuestro veranoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora