Acto 15, parte 2: Miedos y atracciones

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-Aaaaaahh- soltó México en un largo suspiro

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-Aaaaaahh- soltó México en un largo suspiro.

Nicaragua lo miró enarcando la ceja pero decidió ignorarlo para acomodar las franelas dentro de los amplios bolsillos de su pantalón.

-Dije: "Aaaaaahhh"- México repitió su dramático suspiro, pero su jefe lo siguió ignorando- ¡AAAAAAAAAHHHH!- gritó e el oído del nicaraguense.

-¿Qué mierda?- el humano protegió su oído.

-Gracias por preguntar- el mexicano se sentó en su banca y cruzo sus piernas- Es que, no se con quién más hablar de esto, pero resulta que estoy enamorado de dos personas. Uno es un chico alto pelirrojo, amable y guapo, el otro es... igual, de hecho, pero con pecas. No es cierto, el primero tiene ojos bermellón y el segundo de color verde. Ay, pero, ambos son muy lindos y yo no se que hacer. Jefecito, ¿a quién elijo?

-¿Eres gay?- preguntó el conserje.

-¡Ash!- México giró los ojos, con fastidio- para los de mi especie, lo homosexualidad no es la gran cosa, por si no lo sabía, los machos pueden concebir y las hembras preñar a otros.

-¡Ah! Si, si, ya veo, ya veo- Nicaragua estaba muy incómodo por esta conversación. Queriendo no otra cosa que salir de ahí, tomo su equipo y se dirigió a la puerta.

-¡Espere!- pero México estiró una de sus alas, imposibilitando la huida del señor- ¡Tiene que ayudarme!

-Pregúntale a tu padre o a tu mamá, no sé.

-Es que... yo ya no tengo mamá- rebatió el mexicano, cruzándose de brazos-, y mi papá tiene de sentimentalismo y tacto igualito a una lija sobre la piel de una pera.

Cara confundida de Nicaragua.

-Osease cero, nada de nada.

-Ajá, entonces... ¿un amigo?

-Puff, esos traidores me abandonaron. "Ay que me voy de vacaciones", "estoy en un retiro religioso", "wey, me metieron a la correccional" y sus mamadas.

-Tal vez se apartaron para descansar del drama- masculló Nicaragua.

México jadeo indignado.

-Usted es el adulto, es su deber de anciano compartir su experiencia con los jóvenes.

-Oh, te he visto usar palabras que solo un camionero sería capaz de decir.

El mexicano hizo un puchero y era más que obvio que no bajaría su ala hasta obtener una respuesta. Nicaragua suspiro frustrado.

-¿Qué es lo que te dicta tu corazón?- preguntó la interrogante más cliché de la vida.

-Que me los de a los dos sin decirle al otro- respondió con descaro la semibestia, causando que Nicaragua se carcajeara.

-Entonces no estas enamorado- concluyó limpiándose una lagrima-, solo caliente.

-Pero no estoy en celo.

Nuestro veranoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora