Capítulo 36: Salida.

1.2K 148 197
                                        

|Saebyeok|

Luego de nuestra conversación, afortunadamente la señora Minying envió a las mismas personas que estuvieron a cargo de la decoración ayer para ayudarme a asear. Dijo que había hecho demasiado y que la había ayudado bastante, así que no correspondía dejarme todo el trabajo a mí sola.

(...)

Ya estaba un poco agotada, teníamos mucho que ordenar. Habían latas y botellas de alcohol por donde mirases, en el jardín habían hasta cigarrillos, vasos y basura por todos lados, así que seguía agradecida por la ayuda que envió la señora Minying.

Jiyeong se encontraba en su habitación y ya era hora de que yo descansara un poco, así que decidí ir donde ella. Después de todo, había estado la mayor parte de la mañana aseando, también quería estar con ella por un rato.

Subí las escaleras y toqué su puerta antes de entrar.

—¿Se puede?—pregunté.

A los segundos ella abrió.

—¿Ya me extrañabas?—preguntó haciéndose a un lado para dejarme entrar.

—¿Cómo puedes pensar eso?—ambas reímos.

Jiyeong se sentó en su cama y me miró por unos segundos.

—¿Pasa algo?—pregunté.

—Luego de nuestra conversación de la mañana me quedé pensando en que aún no puedo entender cómo nos pudimos haber llevado tan mal al comienzo, la manera en que no nos podíamos ni ver, sólo discutíamos y ahora míranos.

—Es cierto, y a veces me pregunto si tú llegaste a odiarme en algún momento.

—A ti no, pero sí detestaba tu manera de ser tan dura y fría conmigo ¿y tú?

—Nunca pude hacerlo, en el fondo sabía que lo que necesitabas era comprensión, que estabas pasando por un mal momento, que sólo querías que alguien te escuchara, que necesitabas compañía, y las veces que te vi tan mal, te puedo prometer que quise acercarme a ti, pero no sabía cómo hacerlo, como tampoco sabía qué hacer para que confiaras en mí.

Me senté a su lado y tomé su mano. Me estaba sincerando y se sentía muy bien poder hacerlo, me había guardado esto por mucho tiempo.

—Jiyeong, a pesar de no habértelo demostrado, tú me importabas, aún lo haces... yo intentaba cuidarte desde lejos, siempre estuve atenta a ti y a lo que te pasaba. Cuando notaba que habías estado llorando sentía la necesidad de acercarme a ti, porque aunque no lo creas, verte triste era horrible y yo no sabía qué hacer para ayudarte.

—Ahora las cosas cambiaron y desde que estás en mi vida ya no me he vuelto a sentir sola.

—Tampoco yo—le dediqué una sonrisa.

Apoyó su cabeza en mi hombro aún sosteniendo mi mano y suspiró.

—Sae... ¿alguna vez te has enamorado?

Su pregunta me tomó por sorpresa y sentía que estaba tardando mucho en responder, hasta que encontré las palabras indicadas.

—No, jamás había experimentado lo que era ese sentimiento de estar enamorada, de querer estar para otra persona, de querer tenerla cerca, esa necesidad de protegerla, de que el simple hecho de ver a esa persona sonreír sea lo más bonito, de hecho, yo creía que el amor era algo cursi y que podía ser hasta fastidioso.

—No me sorprende que hayas pensado eso—soltó una risita.

—¿Y tú?

—Tampoco, pero a diferencia de ti, siempre me visualicé con alguien... el amor para mí, era y sigue siendo lo más bonito.

Te odio a millones |Jibyeok Donde viven las historias. Descúbrelo ahora