CONOCÍ A UNA NAMLA HACE MUCHOS, MUCHOS AÑOS...

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-Bueno...y ahora a donde.-pregunté tomando asiento y abrochando mi cinturón tal cual sus instrucciones, antes de que diera el hiper-salto.

-Nevarro.

-Nevarro...agh! Odio ese lugar.

-Ya estado ahí antes?.-se sorprendió.

-Nah.-respondí ganándome una mirada de su parte. Se que debajo de ese casco, seguro que tenía levantada una ceja.-Bueno no al menos en los últimos años. Eso creo...yo...no recuerdo nada fuera de Kuiil.

-Se que perdiste la memoria o algo por el estilo. Tuviste algún accidente?

-Si lo recordará te lo diría.-respondí con obviedad.

-Ya...

-Y tú que opinas de Nevarro?. Ya que parece que mi destino está atado ahí.

-Sitio peligroso, pero si sabes adaptarte no debería ir tan mal. Hay muchas oportunidades.

-Muchas oportunidades...-repetí sus palabras.-Crees que exista alguna para mi. Se honesto por favor.

-Como podría saberlo? La suerte se la labra uno.

-Eres un caza-recompensas. Deberías de saberlo o al menos darte una idea.-insistí, ansiosa de conocer su opinión.

-Eres...joven. Inteligente. Y sabes reparar naves. Te las arreglaras.

-Espero que tengas razón.

-Te ayudaré a establecerte, pero primero debo entregar al niño. Ya voy tarde.

-A quien se lo entregaras y para que.-indagué curiosa.

-Es parte del credo no hacer preguntas.

-Solo cumplen con el trabajo.-el asintió.-Comprendo...pero no te intriga ni un poco?.-dije mirando al bebé que no le quitaba de encima la vista a una de las palanquitas de la nave.

-No.-mintió más para si mismo que para alguien más.-Te sucede algo?.-me preguntó al ver que me aferraba al asiento instintivamente.

-Yo no estoy acostumbrada a esto.-respondí intentando mantener la calma justo en el momento del salto al hiper-espacio.

-Es tu primera vez?

-Ya te lo dije, hasta donde recuerdo jamás he hecho esto.

-Pasará rápido.-prometió volando de forma experta.

-Bien.-murmuré observando como él pequeño verde se la pasaba como si nada. Podría apostar a que incluso le gustaba.

-Ya esta.-respondió estabilizando el curso restante.

-Genial.-respondí relajándome y observando el espacio con mayor detenimiento. Era hermoso. Más de lo que pudiera haber imaginado...no era tan malo como pensaba.

Después de un buen rato de manejo. Mando se decidió a volver a hablar, odiando romper el silencio tan cómodo que generaba la chica. Pero deseaba decirle, que podía relajarse, que aún faltaba una parte de trayecto.

Pero al final no fue necesario; ella ya estaba por completo dormida, en una pose algo incómoda en su silla de copiloto. Seguro que despertaría con dolor de cuello y cintura. Ahora el debate era sobre si despertarla y prestarle un lugar más cómodo para dormir o dejarla tal cual. Siendo la segunda opción la ganadora.

Mando suspiró y continuó volando la nave a modo manual para matar el tiempo. Pero no pasó mucho antes de que la joven comenzara a quejarse entre sueños. Primero de manera leve, luego aumento.

-Namla?.-murmuró preocupado al verla comenzar a llorar entre sus sueños. Las manos de la joven echas puños mientras comenzaba a escuhar la divagante conversación que salía de sus labios.

NAMLA  //The Mandalorian//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora