-Nunca he visto uno igual.-la voz de mi tía me hizo dar un respingo.
Yo me encontraba sola, sentada en el filo de una pequeña roca con vistas a la derruida capital de Mandalore, observando el sable encendido entre mis manos.
Estaba muy aboyado por culpa de Gideon, que lo rompió en su pelea contra mi tía. Pero en si, seguía siendo funcional a pesar de que una pequeña parte del Kyber se veía. O al menos mas funcional que el Darksaber que había quedado por completo destrozado.
En medio del conflicto no me había fijado muy bien en ese detalle. Pero ahora con todo en calma, noté hasta la pequeña herida que el cristal ocasionó en mi palma y la pequeña cantidad de sangre que había manchado al Kyber.
Kyber que ahora brillaba en un vibrante naranja rojizo. Era irónico que se pareciera al tono de mi cabello.
-Yo tampoco.-me sinceré apagándolo. Sería difícil repararlo sin las piezas específicas. Papá usaba todo a medida a pesar de que el diseño era general.
-¿Porque sucedió?.-me preguntó curiosa.
-No lo sé...he escuchado de las purificaciones pero...-negué con mi cabeza.-Hasta donde se, terminan en color blanco. Además toma mucho tiempo y esfuerzo. Más de la mitad del que lo intenta no lo logra. Esto es...extraño.
-Bueno, un sable extraño para un jedi poco común.
-Tal vez.-me encogí de hombros dudosa.
-Venga ya, quita esa cara de preocupación.-me animó.-La ceremonia esta a punto de empezar.
-Lo sé.-dije aceptando su ayuda para levantarme.-¿Cómo está?
-Nervioso.
-¡No Din!. Grogu.-le aclaré.
-Emocionado.-me respondió con una sonrisa cómplice.-Vamos a llegar tarde a nuestra primera ceremonia en Mandalore.
-Tú eres la regente.-me encogí de hombros.-Y los regentes nunca llegan tarde. Los demás llegan antes.
Mi tía se río al escucharme. Ambas nos internamos en las cuevas, ahora mucho mas tranquilas gracias a las caminatas de reconocimiento y el montón de fuegos encendidos por todo el lugar.
Llegamos a las aguas vivientes con facilidad mientras yo aun alisaba mi ropa con las manos.
Me había limpiado y cambiado por la mañana. Llevaba la ropa de repuesto que era mucho mas sencilla que la que solía usar. Túnica y capa sin detalles. Solo tonos beige de lo mas neutros.
El sable estropeado colgaba de mi cinturón marrón. Ya no lo escuchaba lamentarse. Ni mucho menos cantar. Solo había silencio en el. Lo cual me era muy extraño.
La herrera nos saludó con un inclinamiento de cabeza mientras bajaba hasta los escalones que estaban cubiertos por las aguas de Mandalore.
Me coloqué junto a mi tía. Un paso por delante de nuestro clan y su estandarte, con el logo de la casa Kryze ondeando orgulloso. Incluso Bee estaba paradito y quietecito junto a mi pie derecho.
Mantuve la pose que me enseñaron de pequeña, cuando aun era un princesa de este planeta y tenía que ir a aburridas ceremonias. Pero esta no era tediosa en lo absoluto. Era un reinicio para nuestra gente. Un día muy importante, al cual le demostraría todo mi respeto.
Ragnar Vizsla bajó hasta donde estaba la herrera con pasos demasiado firmes para un niño, al son de los tambores ceremoniales.
El joven se arrodilló y la herrera tomó un cuenco que lleno con las aguas vivientes y lo levantó frente a él antes de recitar el tradicional juramento Mandaloriano.
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NAMLA //The Mandalorian//
FanfictionSi había que describir con seis palabras a la mujer frente a sus ojos, sin duda serían....extraña, intrigante, misteriosa, pero tambien hermosa, valiente y muy compasiva. Cualidades que lo atraían sin piedad alguna. Pues era todo lo contrario a él. ...
