THE RITE

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   "Advertencia: este capitulo incluye una referencia a autolesión."


Me quedé ahí. Parada y confundida. Tal vez un poco nerviosa también. Este tipo de cosas nunca eran una buena señal. ¿Porqué tenían que pasarme tan seguido?

"Namlaaa...".-una exquisita voz me hablo de forma cantada. Pero parecía provenir de todas direcciones.

-Namlaaa.....-se repitió causándome escalofríos.-Namlaaa...

Vi al niño que era llevado por un Mando tenso mover sus orejitas; la cara de Karga estaba blanca como el papel, eso quería decir que todos ellos también lograban escuchar la voz, pero yo no podía oírlos a ellos.

-¡Ahí estas!.-exclamó una joven que caminaba perezosamente hacia mí.

Conforme ella se acerba, revelaba más de su apariencia.

Ropa negra. Elegante y echa a medida, con una capa que colgaba de uno solo de sus hombros, con revestimiento en rojo sangre. Botas altas y un broche dorado que adornaba el área de su clavícula izquierda. Lo que enmarcaba más su sonrisa cruel.

Una inquisidora.

Una inquisidora de cabello cobrizo, ondulado. Con ojos azules y dientes perfectos.

Era yo de 18 años.

Y estaba representada a la perfección.

-¿Qué quieres?...-dije intentando descifrar lo que estaba sucediendo sin perder la calma.

-Te estuve buscando.-dijo con obviedad, mientras me sonreía. Esa sonrisa peligrosa que tanto me había costado perfeccionar en aquellos tiempos.-Luego su mirada recayó en algo a mi espalda.-¿Perdiste el camino por algo tan insignificante?.-me preguntó casi ofendida viendo a mis acompañantes.

Ella se encaminó hasta ellos y agradecí mentalmente a la maldita barrera.

-Son tan ordinarios.-continuó frunciendo su ceño. Yo solo la observé, al igual que Din, que mantenía su mirada mortalmente fija en mi versión más joven. Sin miedo.

Lo cual pareció emocionarla más. Le sonrió de forma coqueta, mientras encendía su sable de luz, de un bello rojo carmesí. Ella golpeo la punta contra el campo de fuerza de forma juguetona. Pero más bien era una advertencia, de que esa pared lo mantenía con vida.

El pequeño niño chillo inquieto, asustado, lo sabía aunque no podía escucharlo y ella lo disfrutó. Eso me enfureció.

-¡Es suficiente!.-la empuje lejos de Grogu, aunque sea solo unos pasos.

-¿O qué?.-me desafío, jugando con el peso de su arma en su mano.-Eres patética. Tenías el mundo a tus pies y lo desechaste...lo peor de todo, es que lo desechaste a él también.

-¡Cállate!.-dije cuando tocó esa fibra tan sensible en mi.-¡Yo no lo abandone!. Nadie lo hizo.

-¡Sí lo hiciste! ¡Mentirosa!.-me gritó. Su cara se había desfigurado por la ira.

-¿Qué es lo que quieres?.-le espeté molesta.

-Algo muy sencillo.-me aseguró.-A ti.

-Pues que mal...no pienso ir a ninguna parte contigo.-negué con una muesca de asco al pensar en acompañarla.

-¡Claro que lo harás!.-me aseguró justo cuando un trueno retumbó en todo el lugar, seguido de un cegador rayo que partió una piedra gigante a mi derecha.-Será por las buenas, o será por las malas.-la escuché decir, mientras un manto de oscuridad intensa nos envolvía y desaparecía en el mismo instante.

NAMLA  //The Mandalorian//Donde viven las historias. Descúbrelo ahora