LANGSKIB

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El alba había llegado. Todo el campamento estaba en marcha.

Yo ajusté bien el cinto a mi cadera donde colgaba mi sable de luz.

Debía abordar la nave de mi tía pronto. Así que ate un listón a mi cabello, haciéndome una especie de media coleta holgada.

Reajusté la nueva capa de un reluciente beige, cuando Din ingresó a la tienda que los cuatro habíamos compartido la noche anterior.

-Te vez...diferente.-murmuró deteniéndose a unos pasos de la entrada.-Igual de hermosa, pero diferente.

-Gracias.-dije sin poder evitar que la sangre subiera un poco a mis mejillas. Sabía a lo que se refería. Desde anoche, me sentía mas yo misma que los últimos diez años. Y eso ya era mucho decir.

Aunque suponía que la ropa que llevaba también tenía que ver. Era idéntica a la que solía llevar de pequeña dentro de la orden. No solo parecida. Idéntica.

Nueva. No tan sencilla como los parámetros Jedi usaban tradicionalmente, pero tampoco exagerado como parecer diplomático de Coruscant. Solo lo necesario para verme como los Jedi de antaño.

Ellos no temían a la elegancia con sus luminosas túnicas. Llenas de tonos dorados, cremas y telas trabajadas.

Había retirado el listón violeta de mi cinturón y había pedido que agregaran hilos dorados a todos los bordes, que combinaban con el color suave de la túnica. Y el cinto. Ese sí era marrón oscuro. Era lo único que me permitía llevar de ese color. Ah! Y las botas.

-Tu trenza...-continuó Din haciendo a un lado un mechón de mi cabello. Era un hombre bastante observador si lo había notado.-Ya no esta.

-Es por tradición.-le expliqué recordando como anoche, yo misma la había cortado con mi sable de luz y la había enterrado en el mismo sitio en que fui consagrada.-Cuándo te conviertes en Caballero Jedi, la trenza es cortada, no desecha. Simboliza que haz terminado tu entrenamiento y haz ascendido.

-¿Y que sigue después eso?.-se mostró curioso, aun acariciando el mechón cortado muy cerca de mi cráneo.

-El título de maestro Jedi.-me encogí de hombros.

-Maestro Jedi...-probo las palabras en su boca.-Suena importante.

-Y mas difícil de conseguir, al igual que como lo era formar parte del consejo.-le relaté.-Pero esto último era aun mas complicado.

-¿Porqué lo dices?.-indagó desconociendo la jerarquía de la orden.

-Porque solo doce podían llegar a ese puesto. Mi padre fue uno de ellos.

-¿Y tú querías formar parte de ello?.

-Yo...no lo sé.-me sincere encogiéndome de hombros.-Supongo que era mi destino. Era padawan de uno de ellos y estaba siendo educada indirectamente para tomar su lugar en un futuro. Anakin que era el mayor en la línea, se esforzaba muchísimo para alcanzar ese título. Pero dudo mucho que Ahsoka le interesara. Se parece más al maestro Qui-Gon Jinn en ese aspecto.

-Con consejo o sin el...-murmuró pensativo.-Se que serás una gran maestra Jedi.

-Para serlo, primero debo tener un aprendiz. Y dicho aprendiz debe convertirse en Caballero Jedi.-le continué aclarando.-Y antes de que lo digas, Grogu no cuenta.

Din río un poco ante mi comentario, pero justo en ese instante un movimiento en la cortina llamó nuestra atención.

Él pequeño Grogu entró con torpeza a la tienda. Estaba intentando acostumbrarse a su nueva armadura y a toda la colección de movimientos que conllevaba.

NAMLA  //The Mandalorian//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora