14. LA OTRA CARA, ROJITO

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Estocolmo, Suecia

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Estocolmo, Suecia.

Una tarde grisácea, la temporada de invierno había acaparado cada tejado en glaciales de nieve. Observo por última vez el calendario desde el móvil, pensé que volvería de visita con los abuelos hasta la quincena del mes. Todo estaba transcurriendo de una manera extraña, mis hermanos no habían venido con nosotros. Entendería que Tomás no esté aquí, talvez por ser el más pequeño de los hermanos varones, pero en estos casos a Nick le hubiera gustado acompañarnos y jugar en la piscina de los abuelos que se había convertido en una pista de patinaje. Su simple presencia me mantenía tranquilo, por más que sea tres años menor que yo, me agradaba mucho la relación de hermanos que habíamos formado desde muy pequeños.

Mi abuelo Immanuel, padre de mi madre, me sirvió una infusión caliente mientras veía a mis padres del otro lado del cristal conversando preocupados. Carlos no llevaba un rostro tranquilo, pareciera como si le encarara las cosas a ella. La voz del abuelo me trajo a la realidad que discretamente me estaba mirando. Sin entender lo que trató de decir, desvié mi vista hacia la abuela Cayetana que jugaba con mi hermana de tres años. Llamándome de repente para que me uniera con ellas, a lo que accedí sin ningún problema. A pesar que Chloe, sea la menor era muy inteligente; hablaba sin trabarse, dibujaba muy bonito y le gustaba mucho leer. Además de ser la niña más hermosa que haya conocido. Madre sin duda nos había dado el mejor regalo de todos, no sólo porque era la única mujercita de nuestra familia, sino porque iba a estar rodeada de sus tres más valientes caballeros.

Abuela. —observando sus ojos que reflejaban pesar, —¿Sabía que tengo la hermanita más bonita de todas?

No dejaba de darle besos por todo su rostro, Chloe reía a todo pulmón mientras le hacía cosquillas por todo el cuerpo. Sabía que le gustaba porque era nuestra actividad favorita.

—Cam. —expresó sin dejar de reír, —Te quiero mucho, rojito.

Además de ser su color favorito, una bonita casualidad de la vida es que yo había nacido con el cabello anaranjado medio rojizo una anomalía imperfectamente perfecta que había heredado de mi abuela Cayetana. Mis padres entraron juntos y les pidieron a mis abuelos que se retiren no sin antes dejarla a la bebé.

Tomé asiento como indicó mi padre, madre se encontraba en una esquina con mi hermanita y yo solo me sentía asustado por el simple hecho de no tener a mis hermanos aquí conmigo.

—Hijo. —aclaró con dificultad su garganta. —¿Recuerdas que nos contaste que a Morgan le interesabas y mucho?

Paso con aspereza. Al recordar a la castaña chillona de mi salón de clases de artes, si bien era bonita tenía poca gracia para formar una amistad. Solo hablaba de sus vestidos costosos, los distintos lugares de Europa y América que visitaba, sus redes sociales, en general el mundo giraba alrededor suyo. A pesar de eso, su comportamiento lo trataba de maquillar cuando pasábamos momentos juntos, donde me confesó que le gustaba para finalmente robarme un beso.

LIBERTAD DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora