22. HEATHER

25 0 0
                                        

«Por favor, no me dejes

«Seremos una familia, Heather

Esferas circulares colgaban desde la parte más alta del tejado triangular del salón de gala, luces de colores como pequeñas chispas en el lugar, un gran buffet de comidas y bebidas de todo lo que uno se pueda imaginar. Todo era una celebración perfecta, el barullo más satisfactorio de la historia de la universidad. Ser egresado y titulado en negocios contables, lo había logrado. Si bien no fue la primera carrera que quería desde un comienzo, Carlos se encargó de que así sea. Ahora estaba disfrutando de este momento, de mis amigos y bailando con mi hermosa novia, Heather. Una chica de metro sesenta de altura, cabellos largos de color dorado una misma Rapunzel, ojos verdes claros y tez clara. Tres años conociéndola desde que pisé la universidad fue lo mejor que pudo pasarme muy aparte que nuestros padres se conocían por motivos de trabajo, su llegada a mi vida fue lo mejor que pudo pasarme. Aún recuerdo cuando me quejaba de dolor por una caída que tuve en las escaleras, no se me ocurrió mejor idea que ir a la facultad de medicina de la universidad donde quedaba cerca enfermería, allí se encontraba vestida con su uniforme de doctor. Fue entonces, ese momento en que la vi y no quería dejarla. Esa sonrisa hermosa que traía con las pequeñas pecas en sus pómulos y su forma de ser tan extrovertida, me enamoró mucho más.

La noche transcurría de lo mejor, sin embargo, el comportamiento de Heather era extraño. Nunca la había visto tan callada a pesar que se llevaba muy bien con mis amigos, no había comido ni un solo bocado de su platillo. Me acerqué a ella para sentarme a su costado, hacerle compañía y de paso ofrecerle una bebida de licor que cogí del bar a lo que simplemente rechazó de mala gana. Nunca antes había reaccionado de esa manera, así que la seguí hacia las afueras del lugar.

—Amor ¿Qué sucede? —yendo detrás de ella. Quedándose estática por un momento antes de voltear.

—Solo quiero ir a casa. —expresó sin mirarme.

—Pero es la graduación. —acercándome lentamente para que me mirara a los ojos, —Dime ¿Qué es lo que pasa?

—Nick tengo miedo lo que nos depare después de la universidad. —musitó con esa vocecita de ángel, —Nuestra vida ya está armada por nuestros padres, pero realmente ¿Eso es lo que queremos?

Paso con aspereza, tal vez sea el alcohol en mis venas que recorría por mi cuerpo que me hacía pensar cosas que no sean real.

Intento esfumar aquel pensamiento negativo acerca de lo que sería la unión de nuestras vidas en esa boda que próximamente, íbamos a experimentar como pareja y que más de una oportunidad ambos estuvimos felices y nuestras familias eran los más emocionados.

— Estás tratando decir que ¿no quieres casarte conmigo?

—Sí quiero casarme contigo. —resaltó, —Pero lo único que más deseo es disfrutar nuestra vida, seguir viajando juntos y conocer nuevos lugares alrededor del mundo. Sin tener que preocuparme por un tercero.

—Claro que lo haremos, mi amor. —la envolví en un abrazo cálido. —No te preocupes que no habrá un tercero hasta estar preparados.

—Al menos no por ahora, estamos jóvenes y nos hemos cuidado.

Su cuerpo se separó de mí, pasó con delicadeza sus manos por sus pómulos y suspiró.

—Estoy embarazada Nick.

Me quedé estático por la última frase que había dicho, apenas asimilaba lo que salió de sus labios. Di un paso hacia un costado, mi cabeza comenzó a dar vueltas y mis oídos a retumbar del fuerte pálpito que provenía del corazón.

LIBERTAD DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora