[Drama/Romance] [Concluido][Booktrailer disponible]
Todos en algún momento hemos escuchado sobre agencias de trabajos en el extranjero. Au Pair, es un claro ejemplo de eso. La famosa agencia de niñeras, que se encargan de brindar el servicio de cuid...
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Transcribo unos últimos apuntes en mi libreta y entrego los papeles de auditoría a gerencia. Durante estos días que han pasado, hice pública mi renuncia en la empresa familiar, para tranquilidad de mi padre y con ello no me relacionen más con Shell. Aunque me costó tener a la prensa detrás de mí. Ahora con más razón, tenía motivos para seguir adelante con mi vida. Como lo fue, conseguir un nuevo trabajo. Pensé que sería difícil adaptarme no sólo por el horario sino por el trayecto que, si bien no es muy largo, ahora con mi automóvil es menos de quince minutos. Por otro lado, el ambiente laboral es agradable, los trabajadores son amigables y el gerente general de la empresa no es para nada antipático.
—¿Estás desocupado por la noche, Crown? —me preguntó mi jefe mientras guardaba los archivadores que le entregué, en la biblioteca de su oficina.
Traigo a mi mente una vez más la visita sorpresa que tenía pensado en darle a la peruanita. El sábado pasado que la quise ver me dijo que estaba agripada por lo que no se sentía bien. Sin embargo, ya había pasado una semana y mis ganas de verla después de ese beso que ambos siempre quisimos aumentaban.
—Bueno. —esbocé una sonrisa nerviosa.
—No me digas. —me detuvo entregándome una copa de whisky. —¿Tienes una cita?
—Sí. Iré a ver a la chica que me gusta. —tomando un pequeño sorbo de la bebida.
—Aún los amantes enamorados, siguen existiendo. —suspiró el hombre longevo de cabello lacio. —Me alegro mucho.
—Yo también me alegro de haberla conocido.
—Si no fuera mucha molestia, me gustaría saber el porqué de su pregunta señor Jung.
—Más tarde tengo una reunión con unos viejos amigos muy importantes para la empresa y quería presentártelos. —el hombre voltea y sacó de uno de sus cajones un sobre cuadrado.
—No sabe cuánto me hubiera gustado, una disculpa de antemano.
—Me lo recompensarás asistiendo a este evento. —entregándome una invitación de cartulina gruesa cuyo diseño pintaba una temática medieval.
—Habrá una ceremonia en el palacio de Kensington por las festividades prenavideñas y la empresa de Philadelphia deberá estar presente.
Le doy una sonrisa y agradezco por el noble gesto.
—Mereces ir como uno de los representantes de la empresa, por el potencial laboral que tienes.
—Allí estaré, gracias.
Ojeo una vez más la invitación e intento calmarme al traer a mi mente la celebración más grande y pomposa de todo Kensington. No solamente asistía la realeza de Inglaterra sino también empresarios como el gerente general de la empresa en la que ahora trabajaba, así como también Carlos, mi padre. La relación con mi progenitor, llegó a su fin al momento que me fui de la casa desde ese entonces no le he vuelto a ver. Y estoy más seguro que tampoco le gustaría saber de mí.