28.ADVERTENCIA

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Ese semblante lleno de regocijo y aquella sonrisa que presenciaba después de mucho tiempo por parte del segundo de los hermanos Crown era algo que no había notado desde la última vez que lo vi en compañía de Heather Bailey, justo en la noche de su graduación antes que salieran de la mansión y se diera ese final tan trágico. Diría que ni la señorita Philipps lo había puesto en tal estado al joven Crown tal como lo vi esa noche al salir de la casa vecina de la familia Wilson. No quería sacar conclusiones apresuradas, pero estoy más que seguro que aquello tiene nombre y apellido. La extranjera, Atenea Lapoint. Aún recuerdo la vez que me pidió ver su video del accidente y los datos de la intrusa, quizás lo que comenzó como un simple fisgoneo sea el causante de ese estado que lo tildaría como un posible enamoramiento.

—A mí también me da gusto verte Elí. —llamó mi atención con voz fuerte desde lejos.

—Joven Crown. —lo saludé atento después de todo él es el hijo de mi jefe y la persona por la cual yo le agradezco todo lo que tengo hasta el día de hoy.

—Por lo que veo sigues trabajando para mi padre. —dando unos pasos hacia mí. —Un guardaespaldas más.

—Le aseguro que es pura coincidencia, no tiene nada que ver con Don Carlos. Solamente pasaba por aquí.

—No me importa. —protestó, —Yo ya no le tengo miedo. Adelante, si quieres puedes decirle que me viste salir de la casa de los Wilson y no solo eso, dile que estoy enamorado de la nueva vecina. Atenea Lapoint, ¿Te suena?

—Eso a mí no me corresponde. —agrego de inmediato, —Pero le puedo asegurar que a su padre no le gustará la idea.

—Una razón más por la que me salí de casa.

De regreso a la mansión de los Crown recibo cortésmente al pelirrojo, hijo mayor y próximo heredero de las riquezas de esta familia para ayudarlo con algunas compras que le había traído a su familia.

—Te traje esto también para ti. —me entregó una bolsa grande de la marca Louis Vuitton. —Feliz casi cumpleaños Elí.

Una sonrisa salió de mi rostro luego que el niño que una vez fue y muchos llamaban rojito se acordara de esta fecha especial para mí.

—No se hubiera molestado joven Cameron.

—No es molestia. —prosiguió, —Sin Felicia, Oswald y tú esta familia ya se hubiera destruido del todo.

—Gracias. Ahora que hablamos de familia, he visto algo que estoy seguro que enloquecerá más a su padre. —con mi voz tornándose un poco preocupante.

—¿Sobre qué? —preocupado.

—Mejor dicho, quién. —continué, —Nick, su hermano.

—Él inició un romance con Atenea Lapoint, la peruana.

ATENEA

Acariciar esos hermosos rulos dorados, la suavidad y delicadeza de su cabello es lo que más me gustaba disfrutar. Con su rostro dormidito, acurrucado en mi pecho y nuestros cuerpos cubiertos por las sábanas me hacía entender que por más haya tratado  intentar alejarme es imposible tratándose de él. La excusa de estar enferma o el haber fingido estar dormida cuando escuché su voz llegar a la casa, no fue suficiente si hablamos del chico que robó mi corazón durante mi estadía en Inglaterra.

La última conversación con Cameron, ahora más que nunca estoy convencida que no será impedimento a mi intento de amar. Si realmente quiero estar con Nick eso incluye afrontar las diversas situaciones que tengan que cruzarse en nuestro camino y estoy dispuesta en hacerlo.

LIBERTAD DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora