ATENEA
Luego de una larga noche en la feria seguido de la cena en un restaurante gourmet donde me invitó el segundo hijo de los Crown. Nos encontramos frente a la casa de los Wilson para despedirnos.
—Gracias por todo. — rodeo con más fuerza a Sullivan, demasiado esponjoso y suave el muñeco azulino siendo muy apapachable, mismo que decir, abrazable.
—Me alegro que te hayas divertido. —respondió atento, —De hecho...
Se quedó en silencio para sacar del bolsillo de su blazer color capulino una pequeña cajita redonda tono carmesí brilloso y entregármelo.
—Casi olvido darte esto. Espero te guste como a mí.
Abrí despacio la pequeña caja, encontrando una cadena de oro en su interior. No obstante, eso no es lo que había provocado mi sonrisa sino el diseño del nombre que llevaba.
—Peruanita. —expresé conmovida, —Está muy bonito, Nick. Gracias.
El chico rubio, tomó el collar para darse la vuelta y ponérmela en el cuello.
—En tu pecho no sólo tendrás tu nacionalidad sino mi palabra favorita en español. —susurró en mi oído. —Solo yo podré llamarte así ¿queda claro?
Sentí un erizo en mi piel. Esa voz dictante, ronca y de acento inglés bajando lentamente hacia mi cuello. Su densa respiración, suspirando en mi cálida piel no sólo regocijó mis sentimientos más impuros, sino que trajo a mi mente las escenas en la rueda de la fortuna donde comprendí que entre nosotros sólo existirá nada más que un cariño de amigos.
—Gracias. —repetí con el pecho palpitando lleno de vigor. Él ni siquiera sonrió, su mirada apenas pudo transmitir algún sentimiento. Si pudiera descifrarlo sería, el deseo de aquellos labios que tanto me gustaría probar, pero difícilmente podría pasar. —Tal vez...puedas venir...más tarde.
Voltea su mirada hacia la casa, pasando su mano por la hendidura de esos finos labios.
—Haré lo posible. —carraspeó, —Mañana estaré ocupado todo el día en el trabajo y no sé a qué hora termine.
—Te entiendo. —aclaro mi garganta, —Igual, no puede empezar mejor este día.
—Que sueñes conmigo, peruanita. —se despidió en pequeñas carcajadas.
Durante la noche no dejé de pensar en el rubio de sonrisa bonita, pardas pecas y esos hermosos ojos azules océano que me hacían deambular en esa magnífica mirada. ¿Es que acaso eso está pasando? Tenía que aprender a controlar mis sentimientos que no me llevarán a nada bueno, simplemente fantasías.
Bajo las escaleras bostezando, se me hacía raro que aún no haya despertado nadie y el reloj marcaba las nueve. Los Wilson tenían la fiel costumbre de madrugar e irse al trabajo, no les importaba si fuera fin de semana, tal vez el día de hoy fue la excepción.
—¡Sorpresa!
Di un pequeño salto de emoción al encontrar a todos vestidos de blanco. Los miembros de mi familia de acogida acercándome un pastel de cumpleaños con velas del número veinticuatro. Realmente estaba sorprendida porque no se encontraban solos, sino de la compañía de Caroline, Tomas y Harrison. Por un momento pensé que habían dejado de lado esta fecha tan especial. Los niños se acercaron rápidamente para abrazarme, todos cantaron a una sola voz la canción del cumpleaños que por la algarabía del momento la lengua comenzó a enredarse y mis palabras en inglés no fluían como de costumbre.
—Es que no lo puedo creer. —sintiendo mis ojos formarse en cristales por lo que estaba viviendo en estos momentos.
—Pide un deseo hijita. —expresó de cariño, sonriente el padre de los niños. Si bien no teníamos la misma sangre, esa pequeña palabra me hacía sentir como una en estos momentos. Así como él dijo después de enterarse de mi pérdida. No podré ser tu padre, pero estoy dispuesto de comportarme como uno mientras estés aquí.
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LIBERTAD DEL AMOR
Não Ficção[Drama/Romance] [Concluido][Booktrailer disponible] Todos en algún momento hemos escuchado sobre agencias de trabajos en el extranjero. Au Pair, es un claro ejemplo de eso. La famosa agencia de niñeras, que se encargan de brindar el servicio de cuid...
