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ATENEA

La situación se tornó incómoda luego que el adulto apagara la televisión. Todos evitamos hacer algún comentario por respeto al menor de los Crown. Tomas, ni siquiera nos miró, ese semblante recaía en sus manos que no dejaba de abrirlas y cerrarlas, Caroline se le acercó para darle su apoyo, pero él se paró tomando primero su móvil y salió hacia el edén de la casa. Diana llevó a los niños al segundo piso para que puedan ponerse su traje de baño y así entren un rato a la piscina - jacuzzi. Stefan antes de dirigirse a la cocina y preparar la barbacoa para el almuerzo sugirió que le hagamos compañía a Tomas.

Harrison, Caroline y yo, nos dirigimos al jardín de la morada y nos sentamos en los pequeños muebles que se encontraban allí. El chico de lentes, llevó el vino tinto mientras que Caroline las copas.

—¡Qué mañana! —resopló Harrison, sirviéndonos a cada uno nuestras bebidas.

—Atenea, disculpa por ponerme así. —dijo afligido, —Sé que es tu cumpleaños y ahora siento que lo arruiné todo.

—Amor, no digas eso. —se le acercó para envolverlo en un abrazo Caroline, —Atenea lo entiende perfectamente. ¿Verdad?

—Claro que sí, no tienes por qué preocuparte. —le di una sonrisa reconfortante.

—Tom. —entregándole la bebida su mejor amigo, —Sé que Nick es tu hermano y lo amas. Pero no debes permitir que todo lo relacionado a él te afecte.

El castaño apretó sus labios con más fuerza.

—Lo sé, pero es mi hermano. —se defendió, —Jamás podrías entenderlo porque eres hijo único.

Harrison voltea la mirada directo hacia la piscina como si le afectase lo que escuchó.

—Tomas, cálmate. —le tomó del rostro, —Harrison se preocupa por ti, todos. Tu energía no tiene por qué apagarse por una simple entrevista.

—Además, esa ni siquiera fue una entrevista. —expresé de repente, —Solo puras habladurías.

—Piensa que Nick ahorita está disfrutando de esa gala donde hay muchas modelos que de seguro están a su alcance. —continuó su amigo, —O con esa chica que la relacionan ¿Cómo es que se llama?

—Iza...—digo con un tono de voz más recio. Ni siquiera debí contestar eso y la forma cómo lo dije tan importuna. Con sutileza tomo la copa de vino y bebo una cantidad favorable. La mirada de Tom, recayendo en la mía pareciéndome ver como una impertinente.

—¡Alguien quiere trifle! —entró gritando de la emoción la madre de los niños. No saben lo agradecida que estaba por la aparición de la mujer pelirroja. A cada uno les entregó un vaso redondo de este postre que eran tres capas de bizcochuelo que tenía un poco de licor, bañado con crema pastelera y Nutella, adornado en fresas, moras, arándanos y frutos secos realmente delicioso. El señor Stefan colocó música mientras los niños entraron rápidamente a la piscina. Thiago con un short y polo de baño blanco mientras que su hermana tenía un bañador enterizo con tiras de flores del mismo color.

—¿Piensan meterse ahorita a la piscina? —preguntó Caroline, —Los niños son los más emocionados.

—Son adorables. —esbozó una sonrisa Harrison al verlos. —Pero sería mejor más tarde. Además, tiene calentador.

—Concuerdo con Harrison.

—Mas bien, escuché que los niños dormirán con sus padres. —dijo despacio la colorada mientras lamía la pequeña cuchara con chocolate, —Quedarían tres cuartos.

—¿Qué estás tratando de decir? —le siguió Tomas.

—Que Atenea puede dormir con Harrison y nosotros podemos dormir juntos. —jugueteaba con su cabello.

LIBERTAD DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora