CARLOS CROWN
Ni el whisky más caro podía alivianar la rabia e indignación que traía en estos momentos.
En todo este tiempo pude soportar cualquier actitud negativa del malagradecido de Nick, que, por muy hijo de mi esposa, no fue más que un problema en nuestras vidas. Un hijo bastardo que no solo recibió lo mejor en comida, alimentación, vestimenta, educación y todos los lujos de un Crown, sino que además acepté concederle mi prestigioso apellido algo que con su verdadero padre jamás hubiese conseguido. Roland Becker, no fue más que un traidor por meterse con mi mujer, pese a que fue uno de mis mejores socios no permití que me arrebatara lo que más amo, Cataleya. Así que no me quedó de otra forma hacerle pagar por meterse conmigo. Quitándole no solo a mi mujer sino a su propio hijo. El dolor de esa infidelidad cesó con la llegada de mis dos hijos menores, Tomas y Chloe. Sin embargo, mi amor más grande y toda mi esperanza recaía en mi hijo mayor, Cameron. Pese a que quise transformarlo, volverlo hombre de familia, con una esposa y un hijo que heredara mi apellido jamás pude conseguirlo porque no es más que un maldito enfermo.
Ahora esto, después de veintisiete años de mi vida por culpa de la mujer que amo, mi matrimonio se veía destruido en un estúpido documento legal que reposaba en mi mesa de oficina.
Tomo el vaso y lo tiro con fuerza hacia el lado rincón del despacho, un grito de impotencia lanzo al ver que todo lo que más amaba se quiere alejar de mi lado. El sonido de la puerta se abrió y el rostro de Felicia asustadizo pensó dos veces antes de entrar.
—Señor Crown. —dijo temerosa, —El abogado Hudson se encuentra aquí.
—Hazlo pasar. —ordené.
Minutos después Felicia se acerca nuevamente hacia la oficina con compañía de Hudson no sin antes ordenar que limpie todo lo que había ensuciado en el despacho.
—Señor Crown, llegué lo más rápido que pude. —expresó un poco exhausto al sentarse frente mío.
—Cuando yo te ordene que vengas de inmediato, ¡es inmediato! —le levanté la voz.
—Disculpe señor es que lidiaba con Cameron, los problemas de la empresa. —balbucea.
—A ese cabrón tú no lo vuelves apoyar. —le advertí por única vez, cuando de pronto el sonido de una de mis botellas de colección de trago se cae de golpe.
—¿Qué carajos te pasa Felicia? —me levanté de mi asiento para acercarme a ver la estupidez que hizo por no limpiar bien.
—Señor Crown, disculpe no volverá a pasar. —dijo arrepentida por lo que hizo.
—¿Es que acaso tú no tienes idea del valor de esa bebida? —apartándole del cuchitril que había causado. —¡Qué vas a saber!
—Lo único que sé es que, usted es todo menos un buen padre. —contesta de manera molesta. ¿Desde cuándo los vasallos se tomaban atribuciones que no les incumbe? Claro, pero esto es producto de Cataleya por tratar a la servidumbre como un integrante más de la familia.
—¿Qué me has dicho pobre vieja? —podía sentir la mi sangre subir en la parte de mi coronilla a punto de explotar.
—Señor Crown, será mejor que nos tranquilicemos. —interfirió rápidamente Hudson entre nosotros para así no pueda pasar la situación a mayores.
—¡Estás despedida! —le grité enojado. Felicia salió rápidamente como si no le hubiera importado mis palabras ocasionando que vaya detrás de ella. —Tú y tu esposo se largan de mi casa ahora mismo.
—¿Qué pasa aquí señor Crown? —se acercó de prisa el anciano donde su esposa.
—Nada Oswald, tú y yo nos vamos ahora mismo. —dijo decidida la anciana.
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LIBERTAD DEL AMOR
No Ficción[Drama/Romance] [Concluido][Booktrailer disponible] Todos en algún momento hemos escuchado sobre agencias de trabajos en el extranjero. Au Pair, es un claro ejemplo de eso. La famosa agencia de niñeras, que se encargan de brindar el servicio de cuid...
