49. JURAMENTO

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CARLOS CROWN

—Tranquilízate de una puta vez. —le ordené con autoridad. Estaba cansado de verlo moverse de un lado a otro en mi oficina. Lo que le haya dicho Cameron lo había inquietado, sin duda estaba cansado que una vez más el pelirrojo pecoso se tome atribuciones que no le competa y sí eso incluye en arremeter en contra de mis empleados. —¿O acaso le tienes miedo a ese maricón?

—¿Cómo puede hablar así de su hijo? —se detuvo al verme horrorizado.

—¿Cómo te dejas tratar de esa forma de él?

—Yo prometí ayudarlo con su propuesta. —sentándose en el asiento junto al escritorio, —Ahora él piensa que lo he traicionado.

Lanzo una risa burlesca por las tonterías que había salido del hombre.

—Tú trabajas para mí, no para él. Además, no has traicionado a nadie porque sin duda su propuesta no es más que obras de caridad y no ganancias. —lo miro serio, —O ya te olvidaste todo lo que ganamos con eco-blanquear la zona. Regalías que sin duda nos trajo un mejor resultado.

—¿A cambio de qué? —golpeó con fuerza el escritorio, —¡Soborno a las autoridades, mentiras a los trabajadores y muertes de los habitantes de la zona!

—¡Me importa un carajo tu moralidad a estas alturas de la vida! —le grité como un tirano, lo último que iba a permitir es que un simple trabajador por más años que haya laborado conmigo se tome atribuciones de alzarme la voz. Eso jamás iba a permitirlo.

—El resto de la junta directiva escogerá nuestra opción porque es lo mejor que le conviene a la empresa. —lo miré serio, —Y tú no te vas a echar para atrás.

—Porque estoy jodido desde hace mucho ¿no? —masajeando con fuerza su rostro.

—Si los muertos hablaran. —espeto sarcástico, —O sino retrocedemos en el tiempo precisamente en el caso de Heather y la muerte de la periodista Laurence Birdie.

Podía observar a través de sus ojos el miedo convertido en las lágrimas que querían deslizarse sobre ellas. El caso de Heather no solo implicaba su muerte sino trajo consigo a más de un involucrado y eso lo incluía a mi más fiel abogado, Hudson.

—¡Por órdenes suyas! —levantándome la voz, —Usted y su familia son los únicos culpables de que todas las noches Birdie viva en mis pesadillas.

—No dices lo mismo cuando viajas con tu familia por todo el mundo o cuando inscribiste a tu hija en el mejor colegio de Inglaterra. —poniéndome de pie, —¡Compórtate de una puta vez, Hudson!

—Discúlpeme, pero no lo puedo controlar tratándose del pasado. —expresó impotente.

—Solo te voy a decir que, si yo caigo, tú caes conmigo. —acercándome hacia él con sigilo, —Y si tú caes primero, Birdie vendrá por ti para que le hagas compañía con los gusanos.

Una ligera corriente de pánico estremeció su cuerpo, las lágrimas de su rostro se secaron y su nariz dejó segregar mucosidad.

—¿Por qué dice eso? —preguntó temblorosamente.

—Porque ya sé que estás echando narices en busca de justicia divina para Calvin. —espeto serio, —¿O me vas a negar que estás tramitando un papeleo para que le den prisión domiciliaria?

Su silencio me confirmó lo que el juez Philipps me comunicó en una reunión que tuvimos una noche anterior conversando justamente sobre el caso de Calvin.

—Quería hacer las cosas correctas como su hijo Cameron.

Me quedé observándolo por unos cuantos segundos. Pensando que había sido por órdenes de mi hijo mayor. Por un momento llegué a creer que Nick estaría detrás de remover una vez más el pasado con respecto a Heather y eso lo incluye a Calvin. Por lo mal que se siente al ver a su amigo pagando una condena que no era la suya. Pero ahora que estoy enterado de todos los movimientos del pelirrojo, por la falta de confidencialidad de su abogado, no me toca más que matar dos pájaros de un solo tiro.

LIBERTAD DEL AMORHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora