Me estaciono a las afueras de la grande casa, sabía perfectamente que por más los años hayan pasado este lugar siempre iba ser su hogar. Al pisar en la entrada, un dejavú de recuerdos baldíos de cuando era solo un niño de trece años venían a mente. Limpio mi rostro, luego que el pasado se apodera de mis pensamientos por más que le haya querido lo suficiente eso no le da el derecho de ir contando mis asuntos y mucho menos a mi hermana.
Toco con fuerza la puerta al no recibir ninguna respuesta, la locura de saber por qué lo hizo era cada vez más imprescindible y el coraje que sentía tan incontrolable.
Un hombre mayor que podía reconocer, abrió la puerta de inmediato. Quedándose estático al ver aquel niño que separaron de su hijo convertido adulto y realizado después de todo lo que pasó hace años atrás. Niega sin pensarlo la presencia de su único hijo, pero sabía que en el fondo mentía por el nerviosismo de sus gestos. Grito desesperado su nombre una y otra vez, hasta que esa presencia de talla media y contextura mediana se asoma en el pasadizo. A diferencia de su padre, él sabía perfectamente la razón por la que estaba justamente en su casa. Sin importarme, doy pasos ligeros hacia él y le doy un fuerte golpe en ese rostro que amé por muchos años.
—¡Cameron, no! Aléjate de mi hijo o llamaré a la policía. —gritó desesperado el padre que era mi único impedimento para no continuar con la violencia que traía en estos momentos por culpa de su propio hijo.
—Está bien padre. —le calmó Isaac. —Cameron y yo tenemos que hablar.
El hombre entre reproches hizo caso ante el pedido de su hijo y salió de la habitación.
—Vaya que la violencia lo aprendiste de tu familia. —acariciando esa mandíbula tan marcada que traía.
—¿Qué te hice para que me hicieras tanto daño? —le pregunté indignado, —¡Qué te hice!
—Cameron, ella sólo estaba buscando respuestas y acudió a mí.
—Claro. —bufé, —Y por eso le dijiste mi secreto, que soy un puto maricón.
—¡Cuida tus palabras! —me levantó la voz enojado, —¿Realmente eres capaz de insultarte de esa manera? ¿Tan envenenado puede estar tu corazón de expresarte así de ti, de mí, de una comunidad entera?
—El único veneno que existe es el que tú le hayas dicho a mi hermana que soy gay.
—¿Y no es verdad? —dando unos pasos delante de mí.
—No tenías ese derecho. —limpiando mis lágrimas que habían salido de mi rostro.
—Tienes razón. —agachó la mirada, —Discúlpame por entrometerme en tus asuntos, pero tarde o temprano esto iba suceder.
—¿Cómo estás tan seguro? —lo miro consternado.
—Porque Chloe iba seguir buscando respuestas de algo que no fue su culpa.
—Sí fue su culpa. Porque te perdí a ti, perdí la oportunidad de ser feliz, pero sobre todo perdí la oportunidad al amor.
—Cameron, el único culpable de todo eres tú porque sigues viviendo bajo la sombra de tu padre. Si tan solo te dieras la oportunidad de ser libre, por primera vez después de tantos años de dolor...
—No tengo por qué escucharte, lo mejor será que me vaya.
—Cameron. —me detuvo su voz en la puerta, —Resulta que Chloe, te ama más de lo que te imaginas. No la lastimes por culpa del pasado.
—Adiós, Isaac.
***
Flashes fotográficos en cada esquina de la casa, mi familia posaba con sus trajes de diseños exclusivos y relucientes ante cada lente de las cámaras que habían llegado a la mansión.
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LIBERTAD DEL AMOR
No Ficción[Drama/Romance] [Concluido][Booktrailer disponible] Todos en algún momento hemos escuchado sobre agencias de trabajos en el extranjero. Au Pair, es un claro ejemplo de eso. La famosa agencia de niñeras, que se encargan de brindar el servicio de cuid...
