CHLOE CROWN
Me arreglo el poli vestido de mangas largas, un blazer de tono carmesí y los botines oscuros.
Bajo las escaleras fingiendo la mejor de mis sonrisas mañaneras hacia los trabajadores del hogar, como si la noche anterior no hubiera presenciado la incredulidad de mi padre con su propia esposa. Felicia junto a dos sirvientes más terminaron de arreglar la mesa cuando me acerqué a sentarme a mi sitio. Mientras esperaba a mis padres y Tomas para desayunar juntos como una familia, tal como ordenó Carlos, la presencia de Cameron bajando las escaleras, recién bañado y bien vestido llamó mi atención. Apenas supe que él había pasado la noche aquí y no en su residencia. Bajé mi mirada hacia la vajilla reluciente cuando él se acercó a la mesa, al parecer también desayunaría con nosotros como los viejos tiempos, la única ausencia que complementaría esta familia sería la de mi hermano Nick.
—Buenos días Cameron. —hago el intento de tratarle amable para llamar su atención, —Me alegro verte por aquí.
Levanto mi mirada hacia él y observo su rostro con una textura diferente al de su color de piel. Trato de disimular mi impresión al darme cuenta los hematomas en su afligido y silencioso rostro que intentó cubrir con una base de maquillaje, cubriendo las notorias pecas de su rostro.
—Chloe deja de mirarme. —fue lo único que expresó sin verme a los ojos.
La vergüenza recayó en mi rostro, acercándose enseguida Tomas de la compañía de mi madre para sentarse con nosotros. Cataleya, lucía como siempre tan bella dama, dándonos la mejor sonrisa al momento de saludarnos.
—Hijo mío, qué feliz estoy de verte aquí. —tomándolo del rostro a Cameron, apartándose él de inmediato por las heridas en su rostro. —¿Qué te sucedió?
Preguntó Cataleya preocupada al notar el herido rostro de su hijo.
—Son golpes de varón, mujer. —se integró a nosotros Carlos con un periódico en las manos. Cambiándole el semblante a su esposa.
—Es mentira. —le calmó el pelirrojo, —Tomé de más anoche y caí por las escaleras del palacio.
—¿Te duele mucho, vida mía? Tal vez necesites ir a un hospital. —sin dejar de acariciarle su claro rostro.
—Estoy bien madre.
—Mucho drama estás haciendo Cata. —ordenó a sentarse mi dictador padre, —Mas bien, no saben lo feliz que estoy reunido nuevamente con mi querida esposa y mis hijos adorados.
Rebalsando una sonrisa de diente a diente, tomándola de la mano a mi madre que apenas le miraba. Cameron seguía en silencio y Tomas prefirió no decir nada sobre la noche anterior respecto a Nick.
—¿Qué pasa? ¿Por qué tan callados todos? —preguntó al sentir el silencio recio en la mesa.
—¿Qué tal estuvo la fiesta anoche? —empezó mi hermano, el menor de los varones.
—Estuvo impecable, como siempre. —continuó Cameron.
—Mi hijo tiene razón. —espeta mi padre, —Pero hubiera estado mejor si su madre me acompañaba, si tan solo no se hubiese enfermado.
La habilidad de su mentira era tan descarada por parte de mi padre que ni siquiera le daba vergüenza mirarla a los ojos.
—Verdad mamá ¿Ya te sientes mejor? —se preocupó el mayor.
—Sí hijo, no te preocupes, solo fue acidez estomacal. —contestó cortante mi madre.
—Acidez estomacal. —protesto en voz alta a tal grande y vil mentira.
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LIBERTAD DEL AMOR
Non-Fiction[Drama/Romance] [Concluido][Booktrailer disponible] Todos en algún momento hemos escuchado sobre agencias de trabajos en el extranjero. Au Pair, es un claro ejemplo de eso. La famosa agencia de niñeras, que se encargan de brindar el servicio de cuid...
