En letras más pequeñas, el periódico seguía diciendo: Ex convicto,
leñador, sufre un accidente laboral. El periodista se había tomado muchas molestias para desenterrar toda la vida de Naruto. Sakura leyó los detalles sintiéndose como una entrometida.
A los diescinueve años Naruto había ingresado en prisión por un crimen que no había cometido. Naruto Uzumaki era inocente. Y, por si necesitaba que la
convencieran, la frase se repetía dos veces.
Lee había tratado de decirle que Naruto había sido una víctima de la
mala suerte, pero ella se había negado a escucharlo. ¿Acaso era más fácil creer que Naruto era culpable?
¿Era más fácil sentir así indiferencia por él? ¿Más seguro? Alguien llamó a la puerta.
—Le he traído una selección de prendas para que elija. Son todas de sport.
—Déjelas sobre la cama —contestó Sakura, abriendo la puerta de par en par—¿Cuánto le debo?
—¿No prefiere echar un vistazo primero? —preguntó la vendedora,
tendiéndole el recibo.
—No, estoy segura de que está bien —contestó Sakura, firmándolo.
Según su primo, Neji estaba de camino. Sin duda iría a buscarla al
hospital, así que lo mejor era volver allí cuanto antes. Por lo general Sakura llevaba trajes sastre de colores neutros. Siempre se maquillaba discretamente. Pero, ¿qué importaba qué llevara? Nadie repararía en su aspecto.
Naruto reparó en su aspecto. De hecho no pudo por menos de quedársela mirando nada más llegar. Estaba muy distinta. Sakura se detuvo un segundo en el umbral de la puerta,
vacilando.
Cuando por fin entró, pareció como si se hiciera la luz. Ella se
quitó el abrigo. Debajo llevaba un suéter rojo ajustado al pecho y pantalones rojos también pegados que hacían sus piernas muy largas. Tenía el rostro ruborizado, los labios de un tono rosa natural, los ojos verdes y
brillantes.
Naruto tardó en darse cuenta de que no llevaba maquillaje. Sakura parecía más joven, más vulnerable, más accesible. ¿Qué pretendía?, se preguntó
frunciendo el ceño.
No podía confiar en ella. Sakura tenía demasiado dinero y demasiado
tiempo libre. Era una mujer en busca de una causa. Y él era la primera causa que había encontrado.
De no haber tenido el destino un sentido del humor tan retorcido, Sakura y él jamás se habrían cruzado. Sin embargo, daba la casualidad de que había compartido una estrecha celda con su primo. Decir que se habían convertido en los mejores amigos
del mundo habría sido exagerar.
Hasta entonces, Lee sólo había jugado a vivir mientras Naruto trataba de sobrevivir.Justamente por eso, experimentado
en el arte de la vida, Naruto había sacado a Lee de más de un apuro en prisión.
Y eso los había convertido en aliados. Solitario de vocación, Naruto había llegado enseguida a la conclusión de que Lee había caído en desgracia con su familia.
El dinero de los Haruno no le había servido para evitar la cárcel y, por primera vez en la vida, Lee se veía obligado a responsabilizarse de sus errores. Por lo que Naruto sabía, sólo Sakura lo respaldaba.
Naruto recordó las cartas que ella le había mandado a su primo a prisión. Admiraba su lealtad. También le mandaba fotos. Para ser sinceros, Naruto se había enamorado un poco de ella. Era la chica hermosa y pensativa de sonrisa sugerente y dulces ojos misteriosos.
Pero todo eso había sido antes de conocer a Sakura.
El primera día, al rellenar la solicitud de empleo en el aserradero, ella lo había mirado de una forma tan fría, que un simple vistazo habría bastado para ponerlo en su sitio... de haber sabido cuál era.
—Hola. La enfermera me ha dicho que la avise cuando te despiertes —
dijo ella en voz baja, como si no quisiera molestarlo.
—Adelante —contestó él— No te esperaba.
—Ha ocurrido algo —contestó ella, tocando el timbre para llamar a la
enfermera.
—Deja que adivine... has leído el periódico.
—Ya veo que tú también —contestó ella, viendo de pronto un ejemplar
sobre la mesilla.
—Me lo ha traído la enfermera. Así que todo el mundo sabe nuestro
secreto.
—Sí, lo siento —se disculpó Sakura, retorciendo las manos y metiéndoselas en los bolsillos— No pensé que la cosa llegaría tan lejos, y ahora ya es demasiado tarde.
—Podemos aclarar la situación y terminar de una vez.
—Pero eso supondría más titulares e incluso problemas legales en el
hospital. Además, sería muy violento para todos.
—¿Y fingir no es violento? —sonrió Naruto.
—No necesariamente. Esto es un hospital —señaló Sakura—Aquí nadie hace preguntas personales a menos que afecten directamente a la salud. Por favor, no te enfades.
—No estoy enfadado... sólo confuso. ¿Por qué lo hiciste?
—Porque tú me pediste ayuda —contestó ella, encogiéndose de
hombros—Sé que parece extraño, pero sucedió todo tan deprisa, que no tuve tiempo de pensar. Me sentía abrumada por la situación.
—¿Y qué van a decir tus padres? —siguió preguntando él.
—Ahora están lejos.
—Bueno, pero es cuestión de tiempo.
—¿Es cierto todo lo que dice el periódico? —preguntó Sakura.
—Más o menos.
Tras ser acusado por error, Naruto había pasado tres años en la cárcel antes de ser declarado inocente y libre de todo cargo. Sin embargo en prisión
se había dejado algo: su juventud, su fe en la bondad del hombre. Y en el mañana.
—Jamás cometiste ningún crimen —continuó Sakura—
dijiste nada más llegar a Los Haruno?
—Porque nadie me lo preguntó.
—Conociste a mi primo en prisión. Lee cometió errores, pero ha
pagado por ellos. Estoy muy orgullosa de él —continuó Sakura.
—Es un buen hombre.
Naruto se preguntó adónde quería ir a parar Sakura. Por lo que él sabía, Lee había cambiado su vida de arriba abajo al salir de la cárcel.
Por este orden, se había casado, había sentado la cabeza y había vuelto a abrir el aserradero. Con TenTen de su parte, estaba ganándose el respeto de todo el pueblo que había dudado de su sinceridad.
Había recorrido un largo camino desde su infancia despreocupada de niño rico, y con ello había ganado puntos en la estima de Naruto.
—Él ha trabajado mucho para salir adelante... —continuó Sakura.
Ah, así que se trataba de eso. Lee le debía un favor, y por eso le
había dado un empleo como leñador. Antes del accidente, todo iba bien. Pero eso era antes, claro.
—Tenías miedo de que lo arrastrara en mi caída —comentó Naruto.
Ante tan directa acusación, Sakura contuvo el aliento.
—Algo así —confesó ella— Sabiendo que se conocieron en la cárcel... Lo siento.
Sakura parecía sincera, lo miraba con candidez. ¿Acaso no se daba
cuenta de lo vulnerable que eso le hacía parecer?
—Espero que puedas perdonarme —añadió ella.
Por primera vez, Naruto no pudo dar una respuesta cínica. Como no tuviera cuidado, Sakura Haruno comenzaría a gustarle demasiado.
—Dejémoslo.
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Finjiendo ~NaruSaku ~
FanfictionAquel matrimonio era una farsa... pero parecía demasiado real. Cuando un terrible accidente llevó a Naruto Uzumaki al hospital, Sakura fingió ser su esposa sólo para cumplir con la promesa que le había hecho. Naruto la necesitaba y ella había deci...
